Jueves, 8 de diciembre de 2016Actualizado a las 15:18

San José, una trampa mortal

por Andrea Dufournel M. 11 agosto 2010

Señor Director:

Cuando nos enteramos que 33 mineros habían quedado atrapados en una mina en el  norte quedamos profundamente impactados, pero al pasar los días y estos trabajadores aún no han podido ser rescatados sentimos la desprotección estatal hacia la seguridad laboral.

El presidente visitó el lugar así de pasadita para verse más cercano y la primera dama se quedó allá para rezar y mostrar públicamente su empatía con las familias afectadas, se declaró públicamente que se hará todo los posible con toda la fuerza del mundo para rescatarlos, en fin miles de frases para el bronce como que “ la fé mueve montañas” y que merecen dudas de que son realmente bien intencionadas y no son motivadas con el único fin de revertir a su favor la opinión del país.

Así es como nos preguntamos ¿cuales son las garantías de seguridad con que nuestros mineros trabajan?, por supuesto que hoy, al calor del dolor se han dicho muchas cosas…que la alarma no se dio a tiempo, que las condiciones de seguridad no se cumplen, que faltan fiscalizadores, que los mineros saben al riesgo que se enfrentan y están dispuestos a correr con ello, que la mina debería estar clausurada, que quien autorizó a que siguiera funcionando. Nadie tomó en cuenta las denuncias de los propios trabajadores  que solicitaban que esta mina se cerrara definitivamente, una vez más vemos con rabia e impotencia que los intereses económicos están por sobre la vida de las personas y ahora frente a la desesperación todas las autoridades han alzado su voz declarando que se investigarán las responsabilidades del accidente ¿ y por que no se hizo nada por evitar que esto ocurriera?

Desde siempre las garantías de seguridad para los trabajadores se cumplen, pero en la medida de lo posible, se fiscaliza, pero en la medida de lo posible, se reforman las leyes laborales, pero en la medida de lo posible, teniendo por encima de los intereses de los trabajadores los de los empresarios, si se propone subir el sueldo mínimo, se hace también, en la medida de lo posible, nuestro país es así, todo se hace en la medida de lo posible.

El dolor de las familias  lo hemos visto por las pantallas de nuestros televisores hemos podido ver como los medios de comunicación han pretendido subir el rating con el dolor de las familias, notas en vivo con esposas, madres , padres, hijos llorando y mostrando todo su dolor y angustia  al temer que tal vez sus familiares no sean sacados del fondo de la mina con vida. No basta con hacer declaraciones de buenas intenciones para la tele es ahora el momento de legislar, ordenar y generar garantías reales para todos los trabajadores que ponen en riesgo sus vidas para poder llevar el pan a sus hijos. Que el sacrificio de estos hombres no sea en vano, que sirva para generar las condiciones de seguridad no sólo en la minería, sino en todos los ámbitos de la producción.  Seguramente en estos días veremos a las autoridades ofreciendo becas para que los hijos de los mineros puedan seguir estudiando, pensiones a las esposas,  entre muchas otras cosas, pero lo que las familias que esperan ansiosas en la pampa  es que esos padres tengan la fuerza para seguir con su trabajo, manteniendo, educando y abrazando a los suyos.

Tengo la esperanza que la fuerza de los trabajadores les alcance para salir con vida de esa trampa mortal llamada  “Mina San José”.

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