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“Evita” Bachelet

por 12 agosto 2010

“Evita” Bachelet
Bachelet, como Evita, tuvo su “crisis”. Y de ella sacó un provecho político importante. En nuestro caso fue la crisis económica que empezó en 2008. Un tiempo hostil y angustiante para muchas familias chilenas, y en donde surge -como nunca- la necesidad de protección y de refugio, que la ex Mandataria lograba transmitir con gran talento.

María Eva Duarte de Perón, más conocida como “Evita”, fue la primera dama de Argentina entre los años 1946 y 1952 y quien -a través de la Fundación Eva Perón, (financiada con recursos públicos)- logró inmortalizarse en el corazón de las masas argentinas golpeadas por una profunda crisis social.

A fuerza de un discurso simple y fuertemente emocional, con una “acción social directa”, con recursos públicos y sin necesidad de gastar su capital político en las peleas que día a día tiene el poder, (para ello estaba Juan Domingo Perón),  fue conocida como “la Dama de la Esperanza”.

Ante tal descripción, es imposible no hacer un paralelo con el llamado “fenómeno Bachelet” o, más reciente, “la marca Bachelet” (como la marca “Evita”).

Según el ranking BAV (BrandAsset Valuator), la “marca” Bachelet ocupa el 2° lugar en nuestro país durante el 2010, sólo superado por “Coca-Cola” y, lo más sorprendente, logrando esta posición en sólo un año de gobierno, pues en 2009, ocupaba el mucho menos glorioso lugar 230° en dicho ranking, por debajo, incluso, del actual Presidente Sebastián Piñera en su

¿Cómo fue que esta Presidenta que muchos decían “no daba el ancho”, terminó siendo una especie de “Evita Chilensis”?

Primero: Bachelet, como Evita, tuvo su “crisis”. Y de ella sacó un provecho político importante. En nuestro caso fue la crisis económica que empezó en 2008. Un tiempo hostil y angustiante para muchas familias chilenas, y en donde surge -como nunca- la necesidad de protección y de refugio, que la ex Mandataria lograba transmitir con gran talento.

primer año de Gobierno, el que según el mismo estudio ocupa el puesto número 200.

Hay que reconocer la habilidad de la propia Bachelet para cuidar su imagen. Ni siquiera estuvo dispuesta a gastar su capital político en apoyar al deslucido candidato presidencial de la Concertación en 2009.

Así, fue capaz de generar una verdadera “conexión emocional” en momentos difíciles para las familias chilenas. Por ello, el aumento en la valoración por parte de la ciudadanía en el último año de gobierno, de esa capacidad de “conexión” y no antes. Su potencial necesita de una coyuntura en la cual luciera su atributo más importante. Y lo logró. La “conexión emocional” es más valorada cuando siento angustia y temor, no tanto cuando estoy bien y tranquilo.

Segundo: Bachelet como Evita, tuvo una gran billetera fiscal para derrochar “amor”. La existencia virtual de una verdadera “Fundación Bachelet”, en la que se había convertido parte importante de la red de protección social del Gobierno (copada en muchos casos por verdaderos activistas políticos, preocupados de dejar muy en claro que las ayudas otorgadas eran “DE” la Presidenta) tuvo también, en período de crisis económica, un efecto arrollador en la aprobación ciudadana.

Este hecho es palpable en el enorme aumento del gasto público durante el año 2009, el cual si bien no debería sorprendernos por si mismo, pues gran parte de las medidas de estimulo fiscal desarrolladas sirvieron para atenuar los efectos más dramáticos de la crisis económica. Lo especial, es el talento demostrado por la ex Presidenta y sus asesores más cercanos en lograr atribuir intencionadamente dichas medidas a una cierta “sensibilidad especial” de Bachelet, cuando en realidad gran parte de ellas venían de un riguroso análisis macroeconómico del entonces ministro de Hacienda, Andrés Velasco, que de una “cariñocracia” de la otrora jefa de Estado.

Tercero: Bachelet al igual que Evita, también tuvo a sus “Domingo Perón” (que hicieron el “trabajo sucio” del día a día con gran talento y habilidad) en la figura del ex ministro Velasco y otros, que siempre estuvieron dispuestos, como fieles escuderos, a defender la imagen de la Presidenta. Ello se logró más expresamente al final del Gobierno que en sus inicios. Y la estrategia terminó dando sus frutos.

Además hay que reconocer la habilidad de la propia Bachelet para cuidar su imagen. Ni siquiera estuvo dispuesta a gastar su capital político en apoyar al deslucido candidato presidencial de la Concertación en 2009. Y las consecuencias son por todos conocidas.

Todo lo anterior, ha logrado que la ciudadanía se construya un verdadero “marco emocional” sobre la figura de la ex Presidenta Bachelet, en donde las ideas son remplazadas por las emociones en la valoración de dicha figura, creando una verdadera “red de asociaciones positivas” en torno a la marca “Bachelet”. Ello hace que los hechos simplemente reboten en el juicio de valor del ciudadano común.

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