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Lavín: casi casi

por 13 agosto 2010

Lavín: casi casi
A pesar de que los anuncios como anuncios son potentes, cada uno de ellos tiene letra chica. Casi son revolucionarios, casi sistémicos, casi históricos y si no es por el casi, estaríamos sin duda no sólo con un Ministro, sino que con todo un gobierno, que a meses de su entronización, marcaría verdaderamente la historia del Bicentenario.

Después de estos últimos días, a nadie le cabe duda de que el Ministro de Educación está en campaña. El ritmo de los anuncios se aceleró: las últimas tres medidas que ha anunciado apuntan más radicalmente a la estructura del sistema escolar.

El Simce de Inglés y el de Educación Física, más las becas 100% full para estudiar pedagogía ya aspiran a ser más que simples juegos de artificio, pues se está apuntando a cuestiones más de fondo de nuestra sociedad de hoy y de mañana.

En efecto, el idioma inglés es clave para el desarrollo (y no sólo económico) de un país que aspira a superar las desigualdades de base. La educación física apunta a una de las más crueles enfermedades de salud pública en Chile, como lo es la obesidad (asociada el sedentarismo). ¿Y las becas 100% full? Sin duda lo más osado, pues es –ni más ni menos- el Estado de Chile quien dice hacerse cargo de la totalidad del gasto que un estudiante tenga que hacer si decide, después de obtener 600 o más puntos en la PSU, entrar a un programa de formación inicial docente: ni la Concertación –menos Pinochet- se atrevieron con tales medidas y anuncios tan radicales. Este gobierno de derecha, sí.

Sin embargo, a pesar de que los anuncios como anuncios son potentes, cada uno de ellos tiene letra chica. Casi son revolucionarios, casi sistémicos, casi históricos y si no es por el casi, estaríamos sin duda no sólo con un Ministro, sino que con todo un gobierno, que a meses de su entronización, marcaría verdaderamente la historia del Bicentenario.

Si miramos específicamente este sistema escolar en perspectiva histórica, descubriremos que él ya fue puesto en el gobierno DC de Frei Montalva, so pretexto de ideas democratizantes, en un engranaje puramente desarrollista y economicista.

¿Por qué la duda? ¿Acaso podemos anticipar los resultados de ambos SIMCE para la escuela pobre o vulnerable como le llaman los más conspicuos? La pregunta es pertinente, pues si seguimos a este ritmo de anuncios, sin entender las verdaderas dimensiones de fondo de la tragedia del sistema escolar chileno (porque es trágico al fin que en la escuela pobre no se aprenda o se aprenda mal, y más trágico aún porque esa escuela es una escuela pública), podríamos perfectamente predecir qué sucederá: todo seguirá igual, e incluso mejor, para quienes lucran con este desastre. Veamos.

Primero, ya se han hecho mediciones representativas respecto al estado de la enseñanza-aprendizaje del idioma inglés en Chile. El 2004 y el 2008 se ha medido a cerca de 11 mil estudiantes. Al finalizar 8° básico, sólo el 1% de los escolares termina sabiendo algo decente para desempeñarse bien, y al terminar 4° medio sólo el 5%. Si consideramos que han tenido aproximadamente 1.800 horas de idioma inglés en su trayectoria escolar, es francamente malo. Pero ¿tienen los estudiantes las condiciones estructurales para hacerlo bien? ¿Se han fortalecido las capacidades del sistema escolar para responder bien a este desafío de aprender una segunda lengua antes de evaluar mediante un SIMCE? El 45% de los estudiantes de 8° básico no cuenta con profesores titulados en inglés, y es fácil imaginar dónde están esos profesores y a quienes están “enseñando” inglés. También sabemos hace tiempo que el léxico disponible en inglés, como segunda lengua, se distribuye socialmente: los estudiantes de escuelas municipales tienen menos. Y del Programa ministerial “Inglés abre puertas”, lamentablemente, no tenemos ninguna evaluación seria.

Segundo, según estimaciones oficiales, en la escuela municipal hay un profesor de educación física por 1.200 estudiantes; en tanto en la escuela particular pagada hay uno por cada 218 estudiantes. Se estima, además, que de 90 minutos de tiempo asignado a la clase de educación física, sólo 20 se usan efectivamente en los liceos públicos. Por otra parte, si se mira el ranking de los 10 mejores colegios particulares de Chile, encontraremos que en los 10 la oferta deportiva es importante, sistemática y de muy buena calidad (natación, fútbol, básquetbol, voleibol, hockey). En este sentido, el currículum escolar no se reduce simplemente al fomento del razonamiento lógico y la comprensión lectora, que aunque importantes, sólo han neurotizado a la casi totalidad de los establecimientos escolares, sino que se amplía a la educación corporal, motora y rítmica del cuerpo. Aquí hay una brecha importante, pero que se verá aumentada por otro factor muy relevante como lo es la distribución de la obesidad, el sobrepeso y el sedentarismo en la población escolar. Aproximadamente el 21% de los niños de NSE bajo es obeso y a mayor pobreza mayor tasa de obesidad como lo demuestran todas las evidencias. ¿Y si le agregamos que la escuela –sobre todo la vulnerable- no tiene los profesores especialistas, menos de educación física para el ciclo básico?

Más que intuir, prácticamente ya sabemos cómo saldrán los resultados de esos dos nuevos SIMCE: mostrarán nuevamente la cruda segregación socio escolar de nuestra educación.

¿Y quien podría ganar con todo esto? La hipocresía de nuestro sistema escolar soporta un mercado sumamente lucrativo, en expansión y crecimiento: el mercado de las asistencias técnicas a las escuelas pobres (7 mil establecimientos), que mueve 20 millones de dólares al año, y de cuya calidad nadie sabe a ciencia cierta. Pingüe negocio la escuela pobre; y ahora que sabremos que necesitarán asesorías en educación física e inglés, que corran las apuestas.

Las Becas

¿Qué decir de la beca 100% full? Para nadie es un misterio que la dictadura -de esta misma derecha- que golpeó a toda la estructura social chilena durante años, golpeó en primer lugar a los profesores. Y desde allí esto vino cuesta abajo.

El 10 de diciembre de 1973, los militares terminaron con una tradición de buenos profesores, los Normalistas, mediante un Decreto Ley que entre otras cosas decía “la situación de anarquía en que se desenvuelve la Enseñanza Normal, tanto en sus aspectos técnicos, administrativos y pedagógicos, y que es el propósito de la Junta de Gobierno restablecer los principios de orden, disciplina y moralidad en los establecimientos educacionales, máxime en aquellos que tienen por misión preparar el profesorado en las escuelas de enseñanza básica” establece el cierre definitivo de las Escuelas Normales.

Si analizamos el discurso de Lavín hoy, está exigiendo exactamente lo mismo –orden, disciplina y moralidad- pero quiere, esta vez, no acabar con los profesores, sino restablecerles su dignidad, aquello que justamente perdieron con la misma derecha política.

Hoy la Educación en Chile tiene altas demandas y expectativas con los profesores y los futuros profesores; pero las capacidades del sistema son bajas, pues el desempeño de ellos es pobre. Si les preguntamos a los apoderados en que se fijan para elegir un colegio para sus hijos, casi el 20% promedio de todos los quintiles de NSE se preocupan más de la calidad de los profesores que del SIMCE u otros factores. Sin embargo, en promedio un profesor gana en Chile 565 mil pesos, y sólo el 50% de los que ejercen, eligió en primera instancia –podríamos decir por vocación- la carrera de pedagogía. De todas las universidades que ofrecen la carrera de educación general básica en el país, sólo una universidad tiene el 100% de estudiantes con 600 o más puntos PSU. Les vendría bien la beca, pues en general pertenecen a la olvidada clase media ofrecida por un Estado con vocación docente.

Casi es histórico el anuncio. Lo que pasa es que de nuevo, si se analiza bien, no favorece a las clases más vulnerables, y sí fortalece a las clases más exitosas de nuestra sociedad. ¿De donde vendrán los que obtengan todos los beneficios de becas, bonos y pasajes al extranjero? ¿De que liceos del país? ¿De las pobres y tristes escuelas municipales? No. De nuevo, medidas elititas para una educación superior elitista.

El problema de nuestra escuela es estructural. Es un sistema excluyente, segregador y verdaderamente violento desde sus bases. Si miramos específicamente este sistema escolar en perspectiva histórica, descubriremos que él ya fue puesto en el gobierno DC de Frei Montalva, so pretexto de ideas democratizantes, en un engranaje puramente desarrollista y economicista; después con la dictadura de Pinochet y los Chicago Boys se transformó en un lucrativo mercado para privados (aquí se creó el SIMCE para entregar información de mercado); y finalmente con la Concertación, ahora so pretexto de igualdad y equidad, se terminó por consolidar dicha fuente de negocios con la introducción de importantes correcciones desde el Estado.

Hoy, Lavín casi casi hace girar la historia, y si no es por el casi…

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