Domingo, 4 de diciembre de 2016Actualizado a las 13:47

Autor Imagen

Estatizar para privatizar

por 23 agosto 2010

[cita]Sí, leyó bien: una ley que estatiza el transporte, por cierto, previo pago de las indemnizaciones de rigor, luego de las cuales se puede volver a privatizar en nuevas condiciones.[/cita]

Hace un par de años atrás, Herman Chadwick Piñera, el ubicuo Presidente del gremio de las Concesionarias de OO.PP. (COPSA), indicó en un seminario que el  exitoso sistema concesional chileno había nacido el día en que se derogó la facultad del Presidente de la República de caducar unilateralmente un contrato. La anécdota cobra plena vigencia en estos días, debido a un proyecto de ley  enviado por el gobierno que le confiere al Ministro de Transportes la facultad excepcional, por un periodo de tres años, de caducar los contratos de concesión de transporte público y su administrador financiero (AFT).

Sí, leyó bien: una ley que estatiza el transporte, por cierto, previo pago de las indemnizaciones de rigor, luego de las cuales se puede volver a privatizar en nuevas condiciones. Es decir, no obstante los reiterados incumplimientos de los contratos en los que operadores y AFT han incurrido, el Ejecutivo busca aprobar para ellos un mecanismo de fast track o salida fácil que le evite a los empresarios y los bancos la molesta calificación de “incumplimiento grave” que por cierto amerita multas y no indemnizaciones.

Esta iniciativa tendrá también un efecto de más largo plazo: los operadores internacionales saldrán del país debido a la alteración unilateral de sus condiciones contractuales, en consecuencia, para toda nueva licitación de transportes quedaremos cautivos de nuestros “empresarios nacionales” de color amarrillo.

Ahora bien, más allá del debate en torno a la eficacia de estas medidas, la autoridad aún no responde la pregunta ¿y después de Transantiago qué?

La modernización del sistema de transporte público capitalino era una sentida demanda de la ciudadanía durante los años 90´, este servicio era, con largueza, uno de los peor evaluados, sin embargo la promesa de modernización y calidad que acompañaba a Transantiago estuvo lejos de ser cumplida y es ésta deuda la que debiera concentrar el esfuerzo del regulador y la autoridad.

Sin embargo, las escasas propuestas formuladas por el gobierno hasta el momento se ven centradas en que el sistema de transporte capitalino esté más regido por leyes de mercado que por la regulación estatal, ajustando, a través de la competencia en las calles, la oferta y la demanda por movilidad. En suma, medidas orientadas a volver a los 80´ y a la libertad de recorridos de la dictadura.

Al respecto, y sin ánimo de revivir al dictador, cabe recordar que mientras no había hoja que se moviera sin su consentimiento el único requisito para ser un empresario de transporte público era ser dueño de un bus. ¿Eso queremos?

El Gobierno  enfrenta este problema –también- desde una perspectiva estrictamente financiera, olvidando que el asunto fundamental son las necesidades de desplazamiento de los individuos en tiempos razonables y en condiciones de cierta comodidad. Tampoco considera los impactos urbanos y ambientales favorables que tiene un sistema de transporte público eficiente y bien gestionado. Las iniciativas del MTT se dirigen en el sentido exactamente opuesto al camino que han transitado las ciudades desarrolladas, que verdaderamente han resuelto los problemas de transporte de sus habitantes, en las cuales el foco principal está puesto en las necesidades de movilidad de las personas y en la calidad del servicio.

Es posible que las propuestas del gobierno traigan como consecuencia un menor aporte de recursos públicos y hasta quizás una menor tarifa, lo que tampoco es tan claro debido al alza sostenida de los costos de la actividad que ya han sentido los capitalinos en sus bolsillos. Sin embargo también traerá otras consecuencias de las que nada se dice, tales como un incremento de la accidentabilidad, de los problemas ambientales y el retorno de la delincuencia a los buses.

Por exitosa que sea la serie de Canal13 y aún cuando la moda está mostrando algunos deja vú ochenteros manifiestos,  es difícil imaginar que los chilenos añoren el retorno de la Colón Oriente, la Canal San Carlos o la Pila Ñuñoa y a sus choferes que trabajan 12 horas; con sueldo por boleto cortado; competencia en las calles y maltrato a los escolares, todo para que al cabo de algunos años alguien descubra la indispensable necesidad de modernizar el transporte capitalino.

Y todo comenzará de nuevo….

Más información sobre El Mostrador

Videos

Más Noticias

Blogs y Opinión

Encuesta

Mercados

TV

Cultura + Ciudad

Deportes