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Mapuches: el diagnóstico es aún más triste

por 31 agosto 2010

Mapuches: el diagnóstico es aún más triste
El tema no vende. El tema es “antiestético”. El tema es “poco glamoroso”. El tema no es “bonito” como los delfines y los pingüinitos de Punta de Choros. Por eso es que no hablamos de un cerco informativo, o una conspiración contra los mapuches. No hay nada de eso. Lo que hay es desinterés en un asunto que no tiene final feliz, como sí lo tendrán los mineros.

De un tiempo a esta parte he notado cómo se ha ido asentando en nuestra opinología social, y muy marcadamente entre los twitteros, la idea de que la exigua cobertura al conflicto mapuche -manifestado hoy día en la huelga de hambre que 32 de ellos mantienen hace más de 50 días- tiene que ver con censuras y cercos a la información.

Bonita teoría de la conspiración, pero como conocedor de las lides informativas (sobre todo de las que a televisión se refiere) he de indicar que la inmensa mayoría de las ocasiones en que el espectador presupone una conspiración o censura, en realidad lo que hay son factores muy inocentes que hacen que un tema aparezca poco o nada.

Y, por lo mismo, me atrevo a sostener que lo ocurrido con el tema mapuche y los huelguistas corresponde, en lo mediático, a un ejercicio aún peor, muchísimo más triste, deplorable y angustiante que una planificada censura. Simplemente desinterés… O dicho de otro modo, quizás hasta más crudo: simplemente “paja”. El tema no vende. El tema es “antiestético”. El tema es “poco glamoroso”. El tema no es “bonito” como los delfines y los pingüinitos de Punta de Choros.

Es más cool marchar por Ahumada defendiendo pingüinos y delfines, que hacerlo defendiendo mapuches. Y no lo digo yo,  lo dice la marcha pro mapuche que todavía no veo avanzar por Ahumada.

Por eso es que no hablamos de un cerco informativo, o una conspiración contra los mapuches. No hay nada de eso. Lo que hay es desinterés en un asunto que no tiene final feliz, como sí lo tendrán los mineros, como sí lo tuvieron los pingüinos.

El que los huelguistas de hambre figuren poco en pauta no es una cuestión puntual que podamos particularizar en nuestros medios de hoy. Es la resulta de un trabajo de siglos que efectivamente venció y logró ubicar al más emblemático de nuestros pueblos originarios en la vereda del violentismo y la ilegalidad. Cuestión que la sociedad civil con el pelo más claro y apellidos extranjeros, se fue comprando hasta asumir por osmosis.

Pero lo interesante aquí, es que el movimiento que en twitter se ha dedicado a criticar fuertemente a los medios por su cobertura al conflicto mapuche, no ha hecho si no comportarse de la misma manera que estos, y -muy probablemente- por las mismas razones.

Porque esa masa aguerrida y librepensadora tampoco ha hecho mucho más que criticar en 140 caracteres, el silencio o desinterés de los medios. Frases enérgicas, discursos encendidos, pero más allá de eso, nada parecido aún a la espectacularidad del movimiento anti Barrancones. Apostaría, incluso, que esta columna contaría muchos más click si en el encabezado se leyera Punta de Choros, en vez de Mapuches.

Finalmente, los críticos han funcionado de manera muy similar a los medios tradicionales a los cuales están juzgando. Y si se dieran cuenta de ello, descubrirían muy probablemente el por qué de esa pauta informativa que ha puesto hasta ahora al conflicto mapuche en un segundo plano.

Básicamente, porque es más cool marchar por Ahumada defendiendo pingüinos y delfines, que hacerlo defendiendo mapuches. Y no lo digo yo,  lo dice la marcha pro mapuche que todavía no veo avanzar por Ahumada.

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