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Un acto de justicia y no de populismo

por 12 septiembre 2010

Este es un merecido reconocimiento al trabajo que realizan día tras día hombres y mujeres de nuestra patria. Es también la forma en que los senadores que intentamos mejorar el ingreso mínimo podemos reivindicarnos, porque creemos que en Chile aún no podemos hablar de un país con igualdad.

Hace unas semanas atrás se aprobó el proyecto de ley que declaraba feriado los días 17 y 20 de septiembre por motivo del Bicentenario de nuestra República. Fui desde el principio una de las promotoras de esta idea, porque creo que era una buena opción para celebrar con unidad y en familia una fecha tan importante para los chilenos, y en consideración a ser este año el de la peor tragedia vivida con ocasión del terremoto y el tsunami del 27 de febrero.

Posterior a esa decisión, diputados de la Concertación presentaron dos proyectos que declaraban irrenunciables los días 19 y 20 buscando que la celebración de las Fiestas Patrias se extendiera a miles de trabajadores, especialmente los del comercio.

Quisiera centrar mi análisis no en la discusión económica que significa declarar irrenunciables ambos días, sino más bien en la dimensión humana que encierra representar los intereses de los más pobres, de los trabajadores del comercio, de los trabajadores agrícolas y subcontratistas del Maule Sur y de todo el país, que no son dueños del capital, sino que, por el contrario, su único bien es el trabajo, el fruto de sus manos.

Este es un merecido reconocimiento al trabajo que realizan día tras día hombres y mujeres de nuestra patria. Es también la forma en que los senadores que intentamos mejorar el ingreso mínimo podemos reivindicarnos, porque creemos que en Chile aún no podemos hablar de un país con igualdad.

Uno de los pilares fundamentales de nuestra Constitución y del Derecho del Trabajo es el principio de la igualdad, el cual tiene trascendencia en la protección y la equidad al interior de las relaciones laborales, concretando en el ámbito laboral la justicia distributiva, es decir, dar un trato igual a aquellos que se encuentren en una posición similar.

En este Parlamento se ha avanzado en materias vinculadas a la igualdad. Hace unos años se aprobó la ley que prohíbe la discriminación en las remuneraciones entre hombres y mujeres, dando un paso adelante para  reconocer la figura de la “ciudadanía en la empresa”, lo cual es posible distinguir hoy con claridad en el Código del Trabajo y en nuestra legislación constitucional.

¿Podemos decir hoy, en pleno siglo XXI, que en Chile existen trabajadores de primera y de segunda categoría, como lo era hace cien años, para el Chile del centenario? Al parecer la respuesta es que sí. Existen claras deficiencias en nuestra legislación laboral, que hacen que en Chile muchas veces en una misma empresa haya trabajadores de planta y otros subcontratados que ganan un 50% menos en su remuneración.

Hay otras en que mientras algunos negocian colectivamente y pueden acceder a buenas remuneraciones otros ni siquiera pueden almorzar en condiciones dignas; para qué señalar si pueden constituir sindicatos por los subterfugios legales que se utilizan para dinamitar la organización de los trabajadores y lograr, por tanto, mejoras en sus relaciones laborales y en sus remuneraciones.

Este proyecto de ley viene a ratificar un principio básico del derecho internacional de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de nuestra Constitución  y del Código del Trabajo, el principio de la igualdad, el cual debemos propender a cautelar en este Senado.

En estas Fiestas Patrias tan importantes para Chile se requiere que el derecho a descansar sea ejercido no solo por un cierto número de trabajadores, sino que por todos y por todas. Estoy convencida que este es un acto de justicia. Haber aprobado el 19 y 20 como feriados irrenunciables es digno de la celebración de un bicentenario de la República.

Este es un merecido reconocimiento al trabajo que realizan día tras día hombres y mujeres de nuestra patria. Es también la forma en que los senadores que intentamos mejorar el ingreso mínimo podemos reivindicarnos, porque creemos que en Chile aún no podemos hablar de un país con igualdad, con oportunidades, que celebra su bicentenario con grandeza.

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