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Longueira se Quedó Corto

por 29 septiembre 2010

El senador Longueira se limitó a decir públicamente algo que, siendo igualmente público, nadie se atreve o quiere hacer explícito: el actual gobierno es de una persona y no de la Alianza. Esto ha provocado bastante desconcierto, no tanto en la derecha que, como tantas veces he señalado, está clínicamente muerta y carece, como es propio de esa condición, de reacciones vitales, sino en la Concertación, que está desorientada, porque el gobernante supuestamente destinado a representar la alternancia hace exactamente lo mismo que haría aquella.

El único cambio que ha habido es que los nuevos funcionarios que mandan en la administración pública son mucho mejores que los que había, burócratas de izquierda irresponsables y flojos. Ese cambio se nota en muchos servicios, pero no en todos. Sin embargo, la orientación superior, en manos del Presidente, es la misma de la Concertación, es decir, de centroizquierda. Veamos.

1) Aumenta el tamaño del Estado, creando nuevos ministerios y nuevos impuestos. Se cumple el sueño izquierdista de liquidar el DFL 2, que no se había podido realizar en medio siglo. Aumentan los impuestos a las personas, el viejo sueño socialista: suben las contribuciones de bienes raíces, se gravan los ahorros que estaban exentos, aumenta el impuesto a las empresas, se incrementa el royalty, cosa que se hace, además, con la impericia propia de la izquierda, pues la perspectiva paraliza proyectos por 8 mil millones de dólares, que no sólo generarían impuestos anuales de más de 300 millones de dólares sino mucho empleo y consumo, y todo para recaudar... 300 millones de dólares por alza del royalty. Y queda lesionada la imagen de estabilidad de las políticas, sin más empleo ni más consumo.

2) Se amenaza la unidad nacional, con la promesa presidencial de dar un estatuto especial a la etnia mapuche, contradiciendo el carácter unitario de la nacionalidad chilena. Esa es una idea de izquierda, no de la Alianza.

3) Se transa con el terrorismo y se le ofrecen garantías, como lo estamos viendo en el caso de los procesados por numerosos de esos delitos en el sur. La izquierda se caracteriza por su benevolencia con el terrorrismo (tras haberlo practicado y protagonizado).

4) Se sigue persiguiendo a los ex uniformados, tal como durante la Concertación. Los abogados de izquierda siguen en el Ministerio del Interior y toman iniciativas de hostilización explícitas, como en el caso del alcalde de Providencia, coronel (r) Cristián Labbé, citado en una acción de evidente connotación persecutoria y política. Junto con mantenerse la oficina izquierdista de derechos humanos en Interior, se mantiene el sesgo en el Consejo de Defensa del Estado, en contra de los ex uniformados. A éstos se les ha denegado indultos que habrían sido mucho más justificados que los brindados a los terroristas, como en el caso del general (r) Mena, octogenario, enfermo y, por añadidura, inocente, como lo puede comprobar cualquiera que analice con objetividad su procesamiento. Y se ha llegado a la crueldad presidencial, cuando también se le denegó el indulto a un suboficial (r) a quien sólo le quedaban días de vida y pidió poder morir en su hogar, lo cual le fue denegado, de modo que falleció entre rejas.

5) El Presidente-protagonista prefiere aparecer con gente de izquierda y flanquearse con las primas Isabel Allende y dar preferencia a los artistas de izquierda en festividades oficiales como la del Estadio Nacional.

Sebastián Piñera, como lo expone el senador Longueira, nunca menciona a la Alianza, y tiene razón, porque éste es el gobierno suyo, no de ella. La mayor parte de los votos con que logró el triunfo fueron de la Alianza, pero a nadie se le podía ocultar que él era un hombre cercano a la Concertación, a la cual, por lo demás, le sustrajo un margen de votos que le permitió ganar. Pero él ha gobernado para ese margen de centroizquierda y no para la Alianza. Si los dirigentes de la UDI pretenden contradecir a Longueira, afirmando que sus observaciones son injustas y que éste es un gran gobierno, ello sólo confirma que han abandonado su propio ideario y también han emprendido el camino --que, por lo demás, en una oportunidad Rodrigo Hinzpeter explicitó-- de "abrazar las ideas de la Concertación".

Por eso ya no se habla mas de "Coalición por el Cambio", porque no hubo cambio. Y tampoco de gobierno de la Alianza, porque tampoco es de ella, sino, como observa Longueira, de Sebastián Piñera.

Eso es lo que tenemos, algo mucho más parecido a un V Gobierno de la Concertación (o, por último, a un IV Gobierno DC) que a un I Gobierno de la Alianza.

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