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Elecciones en Venezuela: lo que quedó

por 4 octubre 2010

Los opositores, a pesar de tener más votos que el gobierno, sólo obtuvieron un poco más del tercio de los diputados. Sin embargo, ese tercio, es la cuota institucional necesaria para comenzar a restringir la estrategia hegemónica del presidente Chávez.

Habiendo participado como observador (“acompañante”) electoral en el estado de Carabobo, pude comprobar personalmente, que lo que quedó instalado en Venezuela, es la cada vez más clara amenaza, de que se intentará someter al pueblo por la fuerza. Antes del acto mismo de votación, era observable el espíritu anti democrático imperante. Esto iba desde rebajar desde “observador” a sólo “acompañante” a tres cuartas partes de la misión electoral de la Unión de Partidos Latino Americanos (UPLA), hasta la manipulación flagrante de la voluntad popular.

En las elecciones parlamentarias del domingo ante pasado, a pesar de ser derrotado en votos, el chavismo obtuvo una cómoda mayoría en la única cámara de ese país. Los opositores, a pesar de tener más votos que el gobierno, sólo obtuvieron un poco más del tercio de los diputados. Sin embargo, ese tercio, es la cuota institucional necesaria para comenzar a restringir desde el parlamento, la estrategia hegemónica del presidente Chávez.

Sin embargo, cuando han pasado ya más de quince años desde su irrupción en una intentona golpista; y una década, desde que llegó al poder por la voluntad popular, la evolución continua y creciente por el copamiento de las instancias y orgánicas del poder, han desenmascarado al socialismo bolivariano en su espíritu anti democrático. Así las cosas, una lectura cuidadosa y realista de los resultados de las elecciones nos dice, que ha quedado instalado en el porvenir venezolano, la amenaza de aun más desembozados y artificiosos torcimientos de la voluntad popular, no pudiéndose descartar el uso de la fuerza.

Los opositores, a pesar de tener más votos que el gobierno, sólo obtuvieron un poco más del tercio de los diputados. Sin embargo, ese tercio, es la cuota institucional necesaria para comenzar a restringir la estrategia hegemónica del presidente Chávez.

Durante la guerra fría, el concepto de “manejándose en el límite” (brinkmanship) se usó para denotar la practica de empujar situaciones peligrosas hasta el borde, con la intención de hacer a la otra parte retroceder y así obtener concesiones por la fuerza. Las reformas introducidas por el chavismo al sistema electoral, además de ser completamente anti democráticas en su torcimiento de la voluntad popular, mostraron ser insuficientes en su objetivo en pos de la hegemonía política.

Históricamente, cuando un dirigente pierde el sentido de lo que la población puede o no, considerar como propiamente democrático y se involucra en tácticas como estas “limítrofes” del presidente Chávez, la fuerza ha emergido como arbitro final de las competencias políticas. De hecho, así parece entenderlo el propio líder venezolano, toda vez que ya comenzó a armar a sus partidarios en la organización de las “milicias bolivarianas”. Estos milicianos ya son parte del juego político y pude observar como su presencia armada en los recintos de votación, servía entre otras cosas, para impedir que los observadores internacionales pudieran cumplir con su tarea,  en base al expediente de distinguir entre observadores y simples “acompañantes”.

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