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El diablo en la derecha o el dinosaurio que no acaba de irse

por 6 octubre 2010

“Eres un objeto de espanto y has desaparecido para siempre" (Ez 28, 12-19)

Consigo retener las sanas arcadas que en personas normales suscita el racismo trasnochado y febril de quienes practican la moral embotada de los genocidas de ayer y de hoy. Es que ya le conocíamos: A dinosaurios como Hermógenes Perez de Arce no debe dárseles palestra ni contesta pública porque no la merecen. Con todo, hay expresiones de odio que un cristiano no puede dejar pasar, sentencias racistas (que pienso que El Mostrador debió atajar). Como Pérez de Arce invita a imaginar “de rodillas” a sus correligionarios y alude a una Bachelet angelical, considero oportuno impostar de exorcista: esta voz contrapunteará con la cultura de la muerte que intenta imponer ese incorregible demonio de la derecha chilena, tan alejado de los hombres y mujeres de buena voluntad. Las palabras venenosas destiladas por el Mefistófeles criollo, atentan contra la moralidad pública porque hacen apología del racismo más recalcitrante que me ha tocado observar a lo largo de estos años. No reprochen luego mis alocuciones para que se tome en cuenta esta inclinación al mal (yetser harah en hebreo).

Ufanándose de la poca vergüenza, el diablillo de marras comienza denostando el gobierno de Piñera porque a diferencia de los anteriores éste “se puso de rodillas” cuando Rodrigo Hinzpeter dijo que cumpliría “estrictamente su palabra” de rebajar la penalidad a “los terroristas del sur”, a fin de que no sigan siendo procesados por la Ley Antiterrorista, sino por la “normativa benévola” del derecho penal común.

Contrario sensu debemos entender que él quiere que se aplique la “malévola” ley Antiterrorista. Porque HPA es del verbo malo, estigmatiza racistamente a los Mapuche como terroristas sabiendo que éstos deben presumirse inocentes. Yendo en contra de las más elementales nociones del debido proceso, el coludo derechista clama por que se les siga aplicando una ley de excepción a todas luces inicua, tanto en su redacción como en su aplicación concreta. Por culpa de oscuros seres como él, se encarceló a Mapuches porque estorbaban, sin siquiera haber sido probada su participación en supuestos hechos criminosos. Algunos Mapuches que incluso ya habían sido absueltos de las mismas y torcidas imputaciones, estaban siendo juzgados por segunda vez (la famosa “puerta giratoria al revés”). Pero al mandinga chileno no le importa que haya montajes y testigos pagados encapuchados, ni que el crimen aleve solo haya hecho bajas mortales entre los Mapuche. Nada de eso parece impresionar su diabólica soberbia.

Luego Satán arremete contra la supuesta “política suicida de entregar tierras a los terroristas más violentos”. Su visión apocalíptica de incubo arrastra, en la hoguera de su vanidad a “la blandísima, inclusiva y angelical Presidenta Bachelet” quien se habría dado cuenta “de que había seguido el camino equivocado y, aconsejada por su Ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma… aplicó la ley [Antiterrorista] dictada precisamente para combatir ese flagelo”.

Según el ángel invertido que firma la columna en comento, fue gracias a la incumplida palabra de Bachelet que se “habría reducido el terrorismo en el sur aunque demasiado poco”. Así, sin querer queriendo -como buen poseso de Lucifer- se felicita de que Bachelet -a diferencia de Hinzpeter- se desdijera de su promesa de no aplicar más la injusta ley (promesa efectuada poco después de haber sido increpada públicamente por Saramago). Con esto, Luzbel trata de decirnos que Pérez-Yoma inclinó hacia el mal (yetser harah) al ángel presidencial de turno. Aunque Bachelet no debiera demorarse en iluminar a la ciudadanía por lo que finalmente resultó ser un engaño y una manipulación de los huelguistas de entonces, no cuesta imaginar que nuestra hoy supermujer de la ONU fuera pasada a llevar por el sigiloso Pérez-Yoma, apoyado en los hondos bolsillos políticos de las grandes empresas forestales de sus amigos.

Peor, en la satánica columna que comento, se incita al mal a Hinzpeter, para que mienta e incumpla su palabra, igual que lo hicieron sus predecesores en el poder. Prefiero creer que Hinzpeter honrará la palabra empeñada con los Mapuche, tanto como honra a los inocentes de la Shoah y los justos que ayudaron a salvar a unos cuantos del genocidio incinerador o infierno humano de Dachau y Treblinka, en que reinó ese otro cófrade de las tinieblas, racista también.

El mercader de almas torturadas y asesinadas sentencia luego, empleando el tono lastimero conque el testarudo suele fabricar sus embustes, que: “la pobreza de la Araucanía no es una “deuda histórica” del país con una etnia determinada, sino que se debe a que, primero, se ha impedido por ley la libre venta de tierras por parte de asignatarios mapuches, lo que los ha convertido en modernos “siervos de la gleba”, explotando minifundios improductivos que no pueden vender; y, segundo, la pobreza consiguiente ha derivado en terrorismo, que ha sido la causa de que la pobreza se mantenga o acentúe”.  Añade que “Se han hecho a su amparo grandes negociados a costa del Estado y con ganancias indebidas para huincas e indígenas más vivos que el resto”.

Este particular rosario mefítico hace caso omiso de que las tierras indígenas, por exigirlo el interés nacional, están protegidas por ley. Los que se interesan mínimamente por el tema saben que esto se refiere a la especial relación colectiva y espiritual con las tierras usurpadas por el Estado chileno, luego ocupadas ilegalmente (aunque puede que de buena fe) por una multitud de colonos.

Belcebú dice luego que el “Gobierno de Rodillas” de Piñera e Hinzpeter va a “acentuar la violencia y el despilfarro”, porque “cede ante las amenazas ilegales”. ¡Vaya amenaza de quienes sacrifican sus vidas en aras de justicia para su pueblo, desde una celda en la cárcel! ¿Y de dónde sacó que es ilegal una huelga de hambre?

Estoy cierto de que luego del gobierno de Aylwin, los gobiernos de la Concertación detuvieron el proceso de restitución territorial comprometido en la Ley Indígena, remplazándolo por una política clientelista atentatoria a los derechos humanos. Pero en ningún caso, Don Mefi, cabe hablar de “entrega” o “asignación” de tierras: las tierras no son del Estado para “entregarlas” a nadie, no sea totalitario.

Pero nada detiene al gran cornudo:  siguiendo con su diatriba, se tira luego contra el despojado pueblo Rapanui: “En Isla de Pascua un clan aborigen se ha apropiado de las inversiones de la familia Schiess, por 30 millones de dólares… el clan usurpador ha dicho que se le debe pagar a la familia Schiess los 30 millones de dólares invertidos (que deberán aportar los contribuyentes, por supuesto) y que además el Gobierno de Rodillas deberá “rentabilizar” la explotación del hotel, para que el clan usurpador pueda beneficiarse de la inversión que hizo la familia Schiess”.

Vayamos por partes decía una amiga mía: No es verdad que los Schiess,  “miran atónitos cómo son atropellados impunemente sus derechos”. Hace tiempo que ellos conocen la verdad: compraron las tierras a la CORFO por unas migajas. Si de buena fe y engañados por el Estado, puede que les corresponda una indemnización. Pero el predio debe ser restituido al clan Hito, deslindando civilmente el asunto controvertido de una buena vez.

Al súcubo de la derecha le gusta tanto la Ley Antiterrorista, sin embargo, que con insidiosa mala fe sostiene que “el clan usurpador sabe que seguirá impune, porque las señales que llegan de la Araucanía le dicen que el Gobierno de Rodillas no es capaz de imponer el imperio de la ley”, para concluir con la ironía de un djinn, prediciendo que el Ministro Hinzpeter le entregará “a los miembros del clan usurpador” el “hotel de los Schiess…”. Aquí cabe preguntarse ¿y el Imperio de la Ley del Convenio 169 y de la declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas?

No me alargaré sobre las falacias jurídicas de mi colega del diablo. Una y otra vez, el mandinga de la derecha vilipendia al “clan aborigen” que se ha “apropiado” de tierras ocupadas –como es sabido, ilegalmente- por la familia Schiess. La verdad jurídica es que la propiedad de la isla recae colectivamente o de consuno en todos los clanes y existen linderos tradicionales entre ellos.

Tan liberal que decía ser Leviatán: Y entonces ¿Por qué defiende al Estado como dueño de aunque sea un solo palmo de suelo Rapanui?¿Con qué derecho la CORFO le vendió a los Schiess suelo que fue, es y será Rapanui? Insisto, ni para el mismo diablo es un misterio que los pueblos indígenas en Chile tienen un derecho indiscutible de propiedad sobre la totalidad del hábitat de los territorios que ocupan o han ocupado tradicionalmente. (Art. 13, 14 y 15 del  Convenio 169 de la OIT, Ley de la República desde el 15 de Septiembre del año 2009).

Por lo demás, el dominio de los Mapuche, Rapanui  y demás pueblos indígenas en Chile, está amparado por otras normas (Art. 5º y 19 Nº24 Const., y Ley Indígena 19.253 aprobada por la unanimidad del Congreso en 1993). Es imperdonable la mala fe de quien dice que los usurpadores son los pueblos originarios. Hace rato que la doctrina universal conteste ha denunciado por racista el argumento del terra nullius -que la tierra fue de nadie hasta que “el Estado” irrumpiera en la historia. Dígame, Belcebú ¿De qué títulos de dominio dispone el Estado? Y por favor no intente confundirnos con que la anexión y la soberanía son formas de propiedad civil…

No me cabe duda que de estar vivo y de haber sido consecuente con sus doctrinas antitotalitarias, además de defender la propiedad colectiva indígena de conformidad a la ley,  hasta el ángel caído Jaime Guzmán defendería la huelga de hambre de los Mapuche, porque ésta se realiza en pleno ejercicio de sus autonomías, individuales y colectivas, en la prosecución de sus fines específicos como tales (Art. 1º Const.); a saber, la justa y segura reconstitución de los territorios de que fueron despojados mediante violenta usurpación fiscal (como está ampliamente documentado y es de conocimiento público y notorio).

El Imperio de la Ley no puede ser el Imperio del Mal. Y se supone que Hermógenes brega contra el totalitarismo: ¿Y cómo defiende al Estado colonial? En los países civilizados, el racismo de que este príncipe del mal hace gala no es materia de opinión: es simplemente un delito. Aunque Chile ratificó en 1971 la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial (cuyo Art. 4 obliga a castigar la apología y la incitación al racismo) todavía se oyen dinosaurios como Hermógenes penar. Aunque no me guste la práctica forense del anfiteatro médico-legal, ha sido preciso diseccionar el cadáver político de este pobre diablo sin corazón.

Así es Don Sata: sólo se pone de rodillas el fantasma delirante que pena su alma tenebrosa.

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