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Lo dramático y lo importante

por 15 octubre 2010

El rescate de los mineros fue un hecho sin precedentes, porque nunca se había logrado salvar a tantas personas confinadas a tanta profundidad bajo tierra. Fue también un logro de eficiencia. Y, en fin, prestigió a Chile. Pero hubo algo que ese logro no fue, y Sebastián Piñera se equivocó al señalar que sí lo fue, al hacer la siguiente declaración, en una entrevista televisiva con la BBC:

"Yo espero --dijo-- que en lo sucesivo Chile no siga siendo conocido como el país del golpe de Estado de 1973 y de la dictadura, sino como el país que logró rescatar a 33 mineros desde más de 600 metros bajo tierra".

Cito de memoris, pero en particular garantizo que soy textual en cuanto a que expresó "coup d'état" y "dictatorship" literalmente. Lo cual no hace sino poner de manifiesto, una vez más, la divergencia básica entre su juicio histórico-político y el de la gran mayoría de las personas que votaron por él.

Como hecho dramático y de unánime acogida favorable en el resto del mundo, el rescate de los mineros no tiene parangón, pero como hito histórico significativo para el destino de Chile y, tómese nota, para el porvenir de la Humanidad, tanto el 11 de septiembre de 1973 como el Gobierno Militar fueron mucho más importantes y seguirán siendo la gesta chilena de mayor trascendencia para el devenir del mundo.

En primer lugar, porque el 11 de septiembre nuestro demostró que el camino sin retorno hacia el comunismo no tenía que ser una fatalidad, una vez que los marxistas-leninistas se hacían del poder, como se sostenía hasta entonces. Los uniformados chilenos demostraron que se les podìa detener a tiempo en su camino al Estado totalitario. Y el mundo tomó nota de esa novedad histórica.

En segundo lugar, porque los militares chilenos hicieron las más profundas reformas socio-económicas de la historia del país, y por eso que su gobierno fue el más importante de Chile en el siglo XX. Pero no sólo eso: demostraron que sus políticas eran exitosas.

Por eso fueron observadas primero y seguidas después por gobernantes que llegaron al poder en países desarrollados, después que los militares chilenos acá, como Margaret Thatcher y Ronald Reagan. Y el efecto de esas reformas privatizadoras y liberalizadoras se extendió por todo el mundo occidental como un reguero de pólvora, hasta el punto de que los famosos "Estados benefactores" han ido desapareciendo uno a uno, incluido el que era considerado el prototipo por excelencia, Suecia, donde las corrientes derechistas alcanzaron el poder contra todos los pronósticos.

Y, en tercer lugar, porque la URSS, al declarar la guerra sin cuartel al régimen militar chileno, decidió hacer del tema de los derechos humanos su "caballo de batalla" y lo planteó en todos los foros internacionales, cosa que culminó en Helsinki a fines de los '70, cuando las potencias occidentales le dijeron a Brezhnev: "De acuerdo, pero los derechos humanos deben ser respetados en todas partes, no sólo en Chile, y ustedes deben respetarlos también detrás de la Cortina de Hierro".

Con el advenimiento de Gorbachov en la URSS, que no pudo menos de admitir que en su propio país se empezaran a respetar ls derechos humanos, se comenzó a gestar la desaparición del comunismo en el mundo, porque no pueden coexistir el socialismo real con el respeto a tales derechos. Es decir, la lucha propagandística fundada en los derechos humanos, emprendida por la URSS contra Chile, terminó provocando la caída de la URSS y del Muro de Berlín.

Si no hubiera habido Gobierno Militar en Chile, nada de eso habría acontecido y la dictadura comunista habría seguido incólume, como lo había estado por 70 años. Cuando ella eligió condenar a Chile por el tema de los derechos humanos, se condenó a sí misma y se derrumbó como un castillo de naipes.

Por tanto, Chile, al contrario de lo que sostuvo Sebastián Piñera en entrevista para la BBC, merece seguir siendo más conocido y considerado más importante por el aporte que hizo de políticas económico-sociales privatizadoras, liberalizadoras e innovadoras, y por haber dado pie a que se abriera un resquicio de libertad tras la Cortina de Hierro. Pues es sabido que cuando se abre tal resquicio en una sociedad totalitaria, la libertad lo invade todo y los muros que encierran a los habitantes terminan por caer.

El 11 de septiembre de 1973 y el Gobierno Militar reformador y modernizador seguirán siendo el factor más importante de reconocimiento de Chile en el concierto internacional, aunque el dramático y exitoso rescate de 33 mineros haya sido el que mayor audiencia y admiración haya concitado en el resto del mundo. Pero no hay parangón entre la proyección histórica de ambas situaciones y en eso Sebastián Piñera, como siempre que se refiere al Gobierno Militar y a su significación, ha errado una vez más.

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