Martes, 6 de diciembre de 2016Actualizado a las 02:52

Autor Imagen

"The P Word"

por 20 octubre 2010

En Estados Unidos hay una palabra que no se pueder decir y, por tanto, todos los medios la escriben por su inicial y le dicen "the N word". Una periodista acaba de ser expulsada de un medio porque dijo siete veces la "N word" completa. Allá la corrección polìtica es implacable. O eres polìticamente correcto o te vas.

Acá, a raíz del rescate de los mineros, se han producido situaciones pintorescas. Ayer el ex canciller Mariano Fernández (DC) en extensa carta a "El Mercurio" intentó probar la tesis que a él le interesa, la tesis estatista, naturalmente: Codelco, empresa del Estado, fue la que tuvo el papel protagónico en el salvamento de los mineros.

Por supuesto, en un esfuerzo nacional mancomunado, como fue ése, Codelco jugó un papel auxiliar importante. Aportó gente. Pero el aporte decisivo fue de tres empresas, todas privadas: Center Rock, de Berlin, Pensilvania, EE. UU., con sólo 74 personas, que inventó un cabezal perforador muy eficiente, el primero en llegar donde los mineros, manejado por un operario norteamericano, no de Codelco; y otra empresa privada del mismo estado, Schramm Inc, que fabricó la máquina perforadora que usó el taladro fabricado por Center Rock. La máquina pertenece a otra empresa privada, esta vez chilena, Collahuasi.

El diario "The Wall Street Journal" analizó el rescate de los mineros y llegó a la conclusión obvia: una economía abierta y libre, que puede ubicar en todo el mundo las mejores alternativas para trabajar. Por eso el cable que izó a los mineros era alemán y también fueron utilizados implementos japoneses. La conclusión de "The Wall Street Journal" es que el éxito obtenido se debe al modelo que permite contar con toda la gama mundial de los elementos más eficaces en el momento en que son requeridos.

¿A quién, entonces, le debe Chile ese modelo de apertura comercial al exterior y libertad de iniciativas, que permitió encontrar rápidamente el invento de una pequeña empresa y el de otra mayor, el cable y los implementos apropiados, y otras cosas en cinco continentes, para obtener un resultado exitoso?

No se puede contestar. El nombre de esa persona está prohibido en Chile, salvo para denostarla. Pues periódicamente, tal como en el libro "1984" de Orwell, está permitido que en el país se publique toda clase de cosas atroces contra ese "enemigo público número uno", consagrado por la "corrección política". Eso está permitido, pero reconocerle algo, admitir todo lo que le debemos, eso está prohibido.

Hoy todo el mundo aplaude el éxito chileno. "The Wall Street Jorunal" especifica las virtudes de la economía libre y abierta. Todo eso queda establecido. Los estatistas hacen tibios intentos por desvirtuarlo, sin conseguir otra cosa que destacarlo. Todo eso se puede decir.

Lo que no se puede decir es a quién le debemos el sistema que ha permitido el señalado éxito. Está prohibido nombrarlo. Es "the P Word". Y no deja de ser paradójico que la primera autoridad del país insista en decirle a Chile y al mundo que, a partir del rescate de los 33, Chile va a ser reconocido por ese hecho, y no por "the P Word". No se ha dado cuenta de que en el resto del mundo se sabe que el éxito se debe justamente a quien, según el Presidente, el rescate de los 33 hará olvidar. Los hechos han sido más fuertes, y han obligado al mundo a recordar, en lugar de olvidar. El Presidente quedará sólo como el protagonista publicitario de algo que le debemos al modelo que una persona, cuyo nombre es "the P word", hizo posible en el país y sirvió de precursor a los demás.

Ver el posteo original

Compartir Noticia

Más información sobre El Mostrador

Videos

Más Noticias

Blogs y Opinión

Encuesta

Mercados

TV

Cultura + Ciudad

Deportes