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Presupuesto Educación 2011: lento pero ¿seguro?

por 25 octubre 2010

La prioridad comunicacional han sido los Liceos de Excelencia y los nuevos SIMCEs, políticas que harán poco por cambiar la calidad del sistema. La prioridad presupuestaria ha sido el aumento de las subvenciones, política siempre aplaudida porque es el tipo de políticas que genera consenso, pero que en el fondo es más de lo mismo.

La ley de presupuesto es uno de los mecanismos más importantes para la elaboración de política pública, pues constituye la principal carta de compromiso del gobierno.

Éste es el primer presupuesto de este gobierno. Para un movimiento ciudadano como Educación 2020, esta discusión es una oportunidad para observar las prioridades que impulsará el gobierno y fiscalizar si el nuevo gobierno le dará o no el “palo al gato” en materia de educación. También, es una ventana de oportunidad para introducir medidas por las que, desde hace dos años, el movimiento ciudadano Educación 2020 viene presionando.

¿Trae el presupuesto para el 2011 medidas que tendrán efectos concretos en la calidad de nuestro sistema educativo?

Vamos por parte. El presupuesto para la cartera de educación aumenta en un 7,6% con respecto al año anterior. Desglosando este aumento, existen dos prioridades, el aumento de las subvenciones (específicamente para la Subvención Escolar preferencial) y el mayor gasto en infraestructura, que se justifica por el lamentable terremoto.

Si se descuenta este último ítem, el aumento de la partida para educación es sólo de un 3.5%, bastante bajo- considerando que el presupuesto para el 2010 había subido 6,1% respecto del año 2009-. Tampoco se condice con el 10.5% real que subió el presupuesto global.

La prioridad comunicacional han sido los Liceos de Excelencia y los nuevos SIMCEs, políticas que harán poco por cambiar la calidad del sistema. La prioridad presupuestaria ha sido el aumento de las subvenciones, política siempre aplaudida porque es el tipo de políticas que genera consenso, pero que en el fondo es más de lo mismo.

Dentro de los recursos extraordinarios hay aumentos que son muy destacables como por ejemplo, el aumento para las becas de pedagogía, la evaluación del sistema de acreditación universitaria y los recursos para el programa de formación de directores. Medidas que apuntan al mejoramiento de los profesionales que trabajan en las escuelas.

Sin embargo, hay una reducción de recursos en un sector que tiene fuerte impacto en la pobreza y el cual se viene dejando de lado: los liceos técnicos-profesionales. Recursos que por cierto ahora financiarán los Liceos de Excelencia. Aproximadamente, un 45% de los estudiantes de educación media optan por la formación técnica. De ellos, el 65% pertenece a los 2 primeros quintiles. Si bien el Mineduc considera justificable la reducción de estos recursos, lo que es preocupante, es que no exista una propuesta clara con respecto al futuro de la educación técnica y por lo tanto de los jóvenes que participan de ella.

Otro aspecto discutible es que no figuran recursos para aumentar cobertura ni calidad de la educación pre escolar. Según la CASEN 2009, la asistencia del 20% más pobre a pre-escolar es igual a la del 2006, se estancó en un 32,3%; mientras que para el 20% más rico la asistencia es un 52,6%. Aumentar cobertura en los sectores más vulnerables es un requisito para tener un sistema más equitativo y de mejor calidad.

La discusión del presupuesto de este año va de la mano con los anuncios que ha realizado el ministerio en estas últimas semanas. La creación de un proyecto de ley de directores es un importante paso para mejorar la gestión al interior de las escuelas, siempre que las atribuciones sean entregadas directores certificados. La formación de directivos también será un éxito y tendrá importantes resultados siempre y cuando se forme un programa de formación que sea conformado por consorcios de universidad y llamado a licitación. No será suficiente otorgar becas para programas ya existentes, que sabidamente no han podido preparar adecuadamente a los directivos escolares.

Por último, llama la atención el gran aumento de los gastos del Simce, que se explica por las nuevas mediciones en más niveles y por el nuevo Simce en educación física y en inglés. Al respecto, si bien el aprendizaje de inglés constituye un aspecto relevante en la educación de calidad, para que ello ocurra, es preciso desarrollar y aplicar políticas y programas orientados a mejorar los aprendizajes y fortalecer las iniciativas existentes. Además, el SimceE en inglés debiese ser muestral y no censal, para evitar la tentación de seguir estigmatizando aún más a las escuelas vulnerables haciendo ahora mapas con escuelas red, yellow or green.

En conclusión, debido al terremoto, es un presupuesto difícil de evaluar. Sin embargo, esperábamos encontrar un presupuesto más osado en algunos aspectos. El problema de nuestro país es el “factor humano” y este presupuesto no le da el “palo al gato” a este asunto. Destina algunos pocos recursos que podrían abrir puertas en el futuro, como son la formación de directivos escolares, la evaluación del sistema de acreditación universitaria y la prueba Inicia obligatoria para los estudiantes de pedagogía. Pero cuidado, pues la profesionalización de la labor directiva, una mayor regulación de las escuelas de pedagogía y la reivindicación de la profesión docente, son puertas que no es evidente que se quieran abrir más adelante.

Finalmente, la prioridad comunicacional han sido los Liceos de Excelencia y los nuevos SIMCEs, políticas que harán poco por cambiar la calidad del sistema. La prioridad presupuestaria ha sido el aumento de las subvenciones, política siempre aplaudida porque es el tipo de políticas que genera consenso, pero que en el fondo es más de lo mismo.

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