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No es personal… son negocios

por 5 noviembre 2010

No es personal… son negocios
¿Cuál fue la fuerza que impulsó el cambio de la gestión más exitosa de la ANFP prácticamente de toda su historia? Dinero y ambiciones de control político del espectáculo, dicen los entendidos. Porque si de instituciones y de proyecto país se tratara, para tomar las palabras usadas por Jaime Estévez, los clubes grandes debieran haber apoyado el proyecto de Harold Mayne-Nicholls.

Lo ocurrido la noche del 3 de noviembre de 2010 es un hito mediático en la historia del país. No sólo en lo deportivo sino en lo político. Mientras la totalidad debatía la elección de la ANFP, el silencio de la política fue total. Y pese a que los conflictos de interés tocaban el corazón del gobierno, este pudo maniobrar sin obstáculos para derrotar a una administración del futbol profesional que le resultaba incómoda. Definitivamente la política chilena no tiene domicilio en la sociedad.

El demiurgo en escena: Marcelo Bielsa. Sus dos horas de conferencia de prensa, una especie de charla de experiencia de vida, tuvieron de todo. Habló de deporte, de competición, de pasión, de palabra empeñada, de democracia y fascismo, de equidad y formación profesional. También de ética, de comunicación y de dignidad personal.

Lo hizo de manera desmadejada, simple, como equivocándose para no parecer pedante. Pidiendo disculpas por su acto, claramente encaminado a la persuasión y no al ejercicio del poder de la imagen. Y dirigido a un auditorio que no eran los periodistas presentes ni los dirigentes de la ANFP, sino lo que él llamó el pueblo del fútbol: los hinchas. Ellos son, dijo, los auténticos actores de esto, los que importan, los únicos capaces de transformar el espectáculo del fútbol en  una pasión.

Las declaraciones de Marcelo Bielsa contrastan con las emitidas por los presidentes de los grandes clubes que ayer ganaron la elección de la ANFP. Bielsa se fue casi pidiendo disculpas por los aportes hechos al fútbol nacional y agregarle valor económico al conjunto de la actividad.

Si los dirigentes no dan estrictas garantías de seriedad todo puede volver a pasar, precisamente porque la mayoría de quienes impulsan estas prácticas apoyaron a Jorge Segovia.

Jaime Estévez, presidente de Cruzados SADP, dueña de Universidad Católica, en una declaración muy política habló de institucionalidad deportiva cuando llegaba Pinto Durán para la votación. Luego, ya triunfante,  declaró  que lo hecho por Bielsa “es completamente inapropiado y le ha hecho un grave daño al fútbol chileno". Y defendió todo el proceso como un “ejercicio democrático que se hace en el seno de una institución gremial para elegir por sus confederados quién dirige el gremio” y sin manipulación de nadie. Espero, dijo “que las cosas vuelvan a la ponderación y a la normalidad, como es característica de nuestro país".

Guillermo Mackenna, presidente de Blanco y Negro SA, sociedad dueña de Colo Colo declaró a su vez que “me tomo de las palabras de Manuel Pellegrini, 'el fútbol no empieza ni termina con Marcelo Bielsa’. Llegará una persona de primer nivel a reemplazarlo". Mientas el presidente electo, Jorge Segovia, declaró que se ponía de inmediato en campaña para buscar reemplazante a Bielsa.

Detrás del escenario

¿Cuál fue la fuerza que impulsó el cambio de la gestión más exitosa de la ANFP prácticamente de toda su historia? Dinero y ambiciones de control político del espectáculo, dicen los entendidos. Porque si de instituciones y de proyecto país se tratara, para tomar las palabras usadas por Jaime Estévez, los clubes grandes debieran haber apoyado el proyecto de Harold Mayne-Nicholls.

No se trata solo de los ingresos provenientes del Canal del Fútbol, sino de las transferencias de jugadores, publicidad y varios otros. El año pasado provenientes del CDF se repartieron 29 millones de dólares (el 80% del total de las ganancias, ya que el otro 20% pertenece a Jorge Claro). Aplicando los criterios de reparto acordados, cada club de primera división, excepto Colo Colo, la UC y la U que tienen un mayor porcentaje, recibieron U$ 1 millón 200 mil; y cada club de segunda recibió U$ 900 mil dólares. Eso es mucho dinero, sobre todo para clubes pequeños dominados por uno o pocos dueños.

Santiago Morning, por ejemplo, cuyo presidente y dueño es Miguel Nasur Allel, que fue presidente del fútbol profesional en el pasado y está castigado de por vida por la FIFA (incluso estuvo preso acusado de desfalco), pagó por el club 180 millones de pesos el año 2005. Recibió del CDF unos 600 millones de pesos, y poco antes había cobrado unos 200 millones por la mitad del pase de Esteban Paredes, vendido a Colo Colo. El año 2008 desestimó una oferta de 500 millones de pesos al contado por el club, hecha por el empresario Luis Vargas, dueño de Transportes Luna.

Nasur, cuyo club pelea el descenso con Everton, Ñublense y San Luis de Quillota, apoyó a Segovia, y es un buen ejemplo de por qué hay desconfiar en los nuevos dueños del poder.

Repartir con equidad, que puede ser un buen proyecto país para aumentar la capacidad de competencia de los más chicos como quería Mayne-Nicholls. Pero eso no es compatible con el interés de Cruzados SADP que dirige Jaime Estévez, para recuperar el valor accionario de la empresa que está a mitad del precio inicial pagado. Obviamente, la institucionalidad que piensa Estévez no es la equitativa sino la de la rentabilidad a secas.

Es ese mismo criterio el que enfrentó a Gabriel Ruiz Tagle, cuando era presidente de Colo Colo, con Mayne-Nicholls por la forma de repartir los ingresos del Canal del Fútbol, y era a eso a lo que se refería Bielsa cuando hablaba de deporte, dignidad y competencia con integración de los más chicos.

Las dudas sobre la nueva administración son legítimas si se recoge la experiencia reciente del fútbol nacional y los bochornos de ilegalidades y aprovechamiento inescrupuloso de la adhesión de los hinchas y de los recursos que reparte el Estado. Dirigentes del fútbol profesional se han internado en clínicas psiquiátricas para evadir sus compromisos o usado jugadores de fútbol como prestanombre para préstamos ilegales a clubes con platas de la ANFP.

A excepción de los tres clubes grandes, más Unión Española  y Audax Italiano que acaba de hacer un convenio con un municipio, todo el resto de los clubes profesionales carece de infraestructura, y sus jugadores sufren precariedad e ilegalidades en sus contratos de trabajo.

Clubes como San Felipe, para no referirse a prácticas como las usadas en Unión Española sobre dobles contratos, no es una institución de competición en estricto rigor, sino un club intermediario de jugadores, a los cuales contrata para prestarlos a otros clubes. Su representante, Omar Cerigliano,  que tuvo un incidente con Marcelo Salas el día de la votación, es un conocido empresario de jugadores  a quien se le impidió la compra de Rangers por disposiciones de la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas.

En la nueva institucionalidad, si los dirigentes no dan estrictas garantías de seriedad todo puede volver a pasar, precisamente porque la mayoría de quienes impulsan estas prácticas apoyaron a Jorge Segovia.

Este fin de semana, Alfonso Parot, joven zaguero lateral de Ñublense pensará en su futuro como futbolista, y se preguntará si la convocatoria que le hizo Marcelo Bielsa a la selección en los partidos previos al mundial de Sudáfrica le servirá para algo, o si el cambio en la ANFP lo favorece en su profesión. El presidente de su club, que está a punto de descender, Alexander Kiblisky, votó contra Mayne-Nicholls, aunque la ciudad de Chillán entera le pedía que lo apoyara.

Parot todavía tendrá opciones si tiene la suerte de encontrar un nuevo club. Los que no la tienen son los hinchas, ese actor anónimo que despertó el discurso de renuncia de Marcelo Bielsa, que seguramente deben estar pensando si por su pasión nuevamente tendrán que volver a las colectas para salvar a los clubes que tanto aman y que, de tanto en tanto, se van al hoyo por sus malos dirigentes.

Mientras tanto, el gobierno prepara la chequera para pagar la infraestructura deportiva prometida en las negociaciones previas, ahora la plata se repartirá según el tamaño de la empresa. La equidad deportiva, ¿qué es eso? El mercado y el espectáculo mandan. La pasión del hincha no se cotiza en la Bolsa de Valores.

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