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El ministro lo dice

por 19 noviembre 2010

El ministro lo dice
Legítimamente el Ministro Lavín está en campaña presidencial. Él y varios más por cierto. ¿Por qué no? Él comprendió –viejo zorro- que las campañas se definen por las imágenes y por pequeñas fracciones de segundos que dan las oportunidades. ¿Qué está haciendo? Está armando un collage y ha aprovechado todo lo que tiene a mano.

Un balde de agua fría. Más horas de lenguaje y matemáticas como si ello fuera una varita mágica para mejorar la calidad de la educación. Esto que lo sabe cualquiera ¿no lo sabe el Ministro? Los de la nueva derecha liberal sí que lo saben, como también saben que no se disminuye el bullying con reglamentos punitivos, o se aumentan los números del SIMCE con mapas, o se potencia la vocación pedagógica con becas, o se mejora la gestión del Ministerio doblándoles los sueldos a los nuevos inquilinos. ¿Se lo dirán al Ministro? ¿Escuchará a alguien de la nueva derecha el Ministro? ¿Quiénes son sus asesores? ¿La otra derecha, la conservadora?

Ya la Concertación lo había hecho con filosofía; ahora, en un gobierno con un presidente que se define humanista, le toca el turno a historia y ciencias sociales: no sirven para los fines que sí sirven lenguaje, comunicación y matemáticas… o sirven menos. ¿Cuáles fines? La prueba PISA, la OCDE, los estándares, el SIMCE, la PSU, y el desarrollo económico por cierto. En este sentido las preguntas son aún más graves ¿de qué y cuál lenguaje estamos hablando, de cuál comunicación? ¿Qué comprensión lectora, qué razonamiento lógico?

¿Por qué le molestaría tanto la historia a los políticos de la derecha conservadora como Lavín? En realidad no les molesta, les sobra la historia. Les sobra la historia porque les sobra la reflexión que podamos hacer de nuestra experiencia en el mundo. Les sobra la historia porque sobran las tradiciones, la memoria de nuestros antepasados, el recuerdo de nuestras infamias. ¿Acaso a la moral conservadora no le sobra toda la historia porque su tipo de religión católica cree en “otra”  historia? ¿Una historia llena de respuestas y soluciones? Letanía patética ésta ante el muro de nuestra realidad, pues sabemos muy bien que hoy, en este Chile, sobra la historia porque, como dice Richard Rorty, la esencia del pragmatismo es el “crecimiento futuro”: un futuro sin historia. Más de veinte años gobernados –de facto- por pragmáticos ¿por qué extrañarnos tanto? Ellos, la historia del “pasado”, ya la tienen resuelta, pues como decía Feuerbach, cuando hacen historia de Dios, cuando hablan de Dios, hablan del hombre.

Seguramente la nova derecha está más cercana a las humanidades: se dice liberal y estaría desatada de todos los enclaves conservadores. Por lo tanto, no es iluso suponer que –los hechos lo demuestran- se le entrega la educación a los conservadores, para que dejen todo en ruinas.

Hoy cualquier lingüista, incluso el más duro de ellos (estructuralista, generativista, funcionalista o cognitivista) no tendría remilgos en aceptar la prioridad de la experiencia en el mundo, al análisis científico del lenguaje. Y por supuesto, no tendría dudas respecto a la prioridad educativa de la enriquecedora experiencia que ofrece la gran literatura, la gran filosofía y la gran historiografía.

Seguramente la nova derecha está más cercana a las humanidades: se dice liberal y estaría desatada de todos los enclaves conservadores. Por lo tanto, no es iluso suponer que –los hechos lo demuestran- se le entrega la educación a los conservadores, para que dejen todo en ruinas, y ellos con ellas. La nueva derecha es tan política como la vieja derecha de Guzmán y quieren lo mismo: el poder. ¿Qué otra explicación podemos dar? Si hasta J.J. Brunner, muy fino, manifestó su preocupación por lo “desencaminada de la agenda en educación”; y lo nombro, por ser él un excelente perfil de un pensamiento de derecha liberal en educación (la nueva derecha es nueva en todo el sentido).

Legítimamente el Ministro Lavín está en campaña presidencial. Él y varios más por cierto. ¿Por qué no? Él comprendió –viejo zorro- que las campañas se definen por las imágenes y por pequeñas fracciones de segundos que dan las oportunidades. ¿Qué está haciendo? Está armando un collage y ha aprovechado todo lo que tiene a mano. El punto es que en educación no es tan fácil, mejor que siga el ejemplo de un maestro, Ricardo Lagos, que cambió la educación por las obras públicas: es más inmediato. Además, ya se están escuchando las quejas del mundo académico (de derecha y no sólo la liberal) por la pobre gestión hasta el minuto. Vendrán las quejas del mundo científico, le seguirán las gremiales, los estudiantes, los rectores (que no están contentos con lo que se está haciendo en la División de Educación Superior del MINEDUC) y finalmente, los mismos políticos.

Estos anuncios, sin diálogo con expertos, caen muy mal. Jorge Manzi, del mismísimo Mide UC, lo dijo claro: “Ojalá que los anuncios de este tipo se hicieran en el marco de una discusión previa… hay una gran sorpresa, nadie sabía que venía esto, o deben haberlo sabido unos pocos… lo ideal es que los cambios curriculares sean precedidos por una discusión que nos permita asegurar que estemos todos de acuerdo o razonablemente –enfatizó- de acuerdo.”

Ahora bien ¿Ayudan más horas? Los expertos nacionales e internacionales concuerdan que el “efecto par” es muy relevante para explicar los malos resultados de la Prueba PISA en Chile: es el efecto que se produce porque los pobres estudian con los pobres y los ricos con los ricos o más conspicuamente, es el efecto que se produce por la “composición de los establecimientos”.

Sin embargo, somos majaderos, lo que no dicen los expertos es que el “efecto par” es criatura de un sistema educativo altamente segregado, desintegrado, competitivo y creado por una elite política que hoy –y ayer- considera que la mejor forma de solucionar el entuerto educativo es, en este caso, quitándole horas a las humanidades para darle a cierto tipo de lenguaje, comunicación y matemáticas –ese tipo, decimos, específico de contenidos y habilidades para el mundo querido y deseado por el desarrollo economicista.

¿Tipo de lenguaje presente en los colegios de ellos? ¿En los colegios de los otros? Y por favor, no digan que la ley de subvención escolar preferencial es la cura, que nadie lo cree. Y tampoco digan que sus colegios son buenos, son tan malos como los otros: PISA lo dice. ¿Mejorar la gestión de la enseñanza y el aprendizaje? Todos los dicen. ¿Aumentar las horas? Nadie lo dice, perdón, el Ministro lo dice.

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