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El poder de los bancos y la vuelta de carnero de la SBIF

por 19 noviembre 2010

Esta actuación de la SBIF, organismo que es parcialmente financiado por los bancos a quienes debe fiscalizar, demuestra que ha perdido la independencia y que es necesario fortalecer el SERNAC como organismo defensor de los consumidores con capacidad de fiscalizar y sancionar.

No cabe duda que el anuncio de la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF), de permitir a esas entidades seguir con las ventas de productos atados -en consecuencia  que hace dos meses   el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, anunció con bombos y  platillos el término de esta práctica-, dejó perplejos y sorprendidos a parlamentarios de gobierno, oposición y consumidores.

La primera reacción fue la citación de urgencia por la comisión de Economía de la Cámara de Diputados al superintendente a explicar esta voltereta, pero al parecer sus aclaraciones no convencieron a los parlamentarios así como tampoco a los consumidores. Lo más probable parece ser que la Asociación de Bancos le aclaró al Sr. Budnevic que no estaban dispuestos a aceptar esa resolución aunque no se conoce en detalle  lo tratado en dicha reunión privada.

Lo que está demostrado es que parte importante de las utilidades de la banca provienen del  cobro de comisiones y productos atados a créditos, y que en la realidad los bancos  no  habían en ningún momento acatado el fin de las cláusulas abusivas como se había declarado hace ya dos meses.

Esta actuación de la SBIF, organismo que es parcialmente financiado por los bancos a quienes debe fiscalizar, demuestra que ha perdido la independencia  y que es necesario fortalecer el SERNAC como organismo defensor de los consumidores con capacidad de fiscalizar y sancionar.

Esto tiene implicancias importantes tanto para los bancos como para los consumidores pues  las comisiones  de los productos son más de un 50% de los ingresos totales de la banca, en un año en que han obtenido utilidades estratosféricas en comparación con  años anteriores y con otros sectores económicos. La obligación de aceptar productos innecesarios cobrando por su mantención hace que los bancos en muchas ocasiones obtengan ingresos mayores que los de los intereses y reajustes de los propios créditos.

El sistema financiero chileno ha sufrido una gran concentración: en los años 80 llegaron a haber 60 bancos, hoy sólo tenemos 16.  Esto implica una falta de competencia que los consumidores  sufren día a día  con altos intereses y sin las regulaciones apropiadas. CONADECUS solicitó a la Fiscalía Nacional Económica hace 6 años  investigar posibles colusiones en la fijación de intereses, denuncia que fue rechazada por el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia por la imposibilidad de probar la existencia del cartel. Los últimos acontecimientos parecen demostrar que las instituciones del sector financiero han estado más preocupadas de las grandes utilidades de la industria y en desmedro de los consumidores y usuarios de servicios financieros.

Esta actuación de la SBIF, organismo que es parcialmente financiado por los bancos a quienes debe fiscalizar, demuestra que ha perdido la independencia  y que es necesario fortalecer el SERNAC como organismo defensor de los consumidores con capacidad de fiscalizar y sancionar. Lo razonable es que todas las resoluciones de las superintendencias deban obligatoriamente pasar por un pronunciamiento previo del Sernac.

También es necesaria una política real de fortalecimiento de las asociaciones de consumidores con financiamiento adecuado para enfrentar el desafío de proteger, representar y educar a los consumidores chilenos, en una labor en que la sociedad civil organizada y el SERNAC son complementarios.

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