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¿Por qué sacrificar la historia y el emprendimiento?

por 22 noviembre 2010

Me parece que el actual Ministerio tiene escasa capacidad de escucha a los actores. La Revolución pingüina, entre otras razones, se produjo porque nuestros adolescentes sostenían que la jornada escolar completa era, valga la redundancia, una completa “lata”.

Si buscamos formar ciudadanos activos y creativos por qué sacrificar la historia y el emprendimiento. ¿Queremos construir una mejor sociedad o sólo un buen aparato productivo?

Sorprende el reciente anuncio del Ministerio de Educación respecto de un cambio en el curriculum, más específicamente en el plan de estudios, que consiste en que entre 5° básico y hasta 2° medio se disminuyen las horas de ciencias sociales y tecnología para aumentar las de Matemática y Lenguaje. Es más, se agrega que este cambio ya fue aprobado por el Consejo Nacional de Educación, por tanto es oficial.

Se está cambiando lo que se enseñará a los niños y jóvenes de Chile durante su formación general y común, sin haber escuchado a nadie, con lecturas parciales de resultados educativos.

Al ministro le han dicho que el cambio propuesto se basa en datos de la experiencia internacional comparada, los sistemas exitosos tendrían más horas de matemáticas y lengua materna. Esto en realidad no se sostiene, entre otras razones, porque muchos sistemas desarrollan un curriculum en el que gran parte de las decisiones respecto de los énfasis formativos de los alumnos son ajustados por los propios establecimientos. Al valorar ese argumento en sí mismo, tampoco se sostiene, ya que es ir en contra de toda la tendencia del diseño curricular actual, que asume que los alumnos poseen múltiples inteligencias y pueden aprender y desarrollar sus habilidades básicas desde los distintos ámbitos del saber humano. Los alumnos no son robots que equipamos de habilidades instrumentales y lo demás viene por añadidura, esa es una muy mala comprensión de la calidad educativa.

Me parece que el actual Ministerio tiene escasa capacidad de escucha a los actores. La Revolución pingüina, entre otras razones, se produjo porque nuestros adolescentes sostenían que la jornada escolar completa era, valga la redundancia, una completa “lata”.

También, han dicho que los establecimientos exitosos en las pruebas nacionales como el SIMCE y la PSU, son los que tienen más horas de matemática y lenguaje. De donde sale eso. No se conoce tal evidencia, es más, esta decisión no escucha las demandas hechas al curriculum desde la sociedad.

Me parece que el actual Ministerio tiene escasa capacidad de escucha a los actores. La Revolución pingüina, entre otras razones, se produjo porque nuestros adolescentes sostenían que la jornada escolar completa era, valga la redundancia, una completa “lata”, era más de lo mismo y provocaba un gran rechazo porque los establecimientos con esas horas adicionales. Un segundo ejemplo, hace ya años que muchos sectores reclaman por la insuficiente formación cívica de nuestros estudiantes, se creó una Comisión Nacional (2004) que hizo varías recomendaciones, las cuales fueron asumidas en las nuevas bases curriculares. Las disciplinas sociales son clave en el desarrollo de las competencias para una ciudadanía democrática, qué hace el gobierno: reduce esas horas.

No se logra entender con qué lógica se propone este cambio y que tan factible es. ¿Existen los profesores necesarios para hacer viable esta modificación en Matemática y Lenguaje? ¿Qué pasará con los profesores de historia y educación tecnológica ya contratados? ¿Qué señal damos al sistema si se ha postergado la implementación de las nuevas bases curriculares que debieron comenzar a operar este año?  Todo lo que digo ha creado gran confusión en las escuelas, ya que muchos no saben que es lo que está vigente. Esta medida viene a introducir un nuevo ruido y mayor incertidumbre.

En muchos países desarrollados, los mismos promotores de los estándares y pruebas nacionales, recientemente lo ha hecho la destacada experta estadounidense Diane Ravitch, advierten acerca de lo limitado de la mirada de calidad solo considerando pruebas en lenguaje y matemática. Esto genera el estudiado fenómeno de “estrechamiento curricular”,  cuyas consecuencias son nefastas porque limita a la educación al desarrollo de las competencias que solo son medidas en pruebas.

Es absurdo creer que la comprensión lectora, la expresión escrita y la oral, no se desarrollan estudiando esas disciplinas. Es más, esa sería estratégicamente una forma diversificada de motivar e interesar a los estudiantes (inteligencias múltiples) y para mantenerlos en las aulas. Queremos acaso que se saturen con 14 horas de lenguaje y matemática hasta segundo medio y terminen desertando de una escuela totalmente agotadora, esto no es un invento, pues ya lo reportan algunos expertos de Finlandia.

Las ciencias sociales y la tecnología tienen un valor en sí mismas. Disminuir las horas  de ciencias sociales es grave porque esta permite  la formación de la identidad nacional y comunitaria en los estudiantes, el desarrollo de sus competencias para el ejercicio de una ciudadanía democrática, contribuyendo  con ello a la cohesión social, clave para que todos nos sintamos parte de un proyecto común. La disciplina de tecnología busca desarrollar la creatividad y capacidad de diseño de los estudiantes, así como sus competencias para emprender, entiendo que ese es un valor muy preciado para la actual administración.

En resumen, no se entiende para qué este cambio, que solo contribuye a confundir y no a aclarar a los agentes educativos. ¿Por qué además, nada se ha dicho de una reducción de las horas de arte en séptimo y octavo básicos de cuatro a tres horas?

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