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El otro negocio de los bancos donde no hay competencia

por 25 noviembre 2010

El otro negocio de los bancos donde no hay competencia
En tanto no se incrementen el número de actores bancarios, un remedio estructural, (como en EE.UU. respecto de Standard Oil, American Tobacco, AT&T) sería la desintegración del sistema, obligando a los bancos a desprenderse de las sociedades y permitiendo a terceros ingresar a la propiedad de éstas y operar en dicho mercado. Es decir, replicar el caso Enersis con respecto de Transelec.

Redbanc, Transbank, Servipag, CCA son las más reconocidas de un total de 19 sociedades de apoyo al giro bancario. Previo cumplimiento de determinados requisitos, los bancos pueden ser accionistas o bien tener participación en  éstas y su objeto es facilitar el cumplimiento de los fines de las entidades bancarias.

No debieran de existir mayores observaciones a dichas si éstas se desenvolvieran en un esquema competitivo y transparente. No obstante, dado que nuestro mercado bancario goza de características oligopólicas, el cuestionamiento al funcionamiento de dicha sociedades es no sólo legítimo sino que necesario. La materia ha sido incluso debatida y criticada entre los bancos. ¿Recuerda usted cuánto obstáculo tuvo que superar el Banco Estado para ingresar a la red de cajeros Redbanc?

Lo anterior, lleva a observar dos fenómenos que no debieran de ser desatendidos de parte de la autoridad. En primer lugar, la escasa competencia existente a nivel de sociedades de apoyo. A modo de ejemplo, ¿enfrenta Transbank algún tipo de competencia en el cobro de tarjetas de créditos bancarias de débito y crédito?

El desafío está en determinar si se sigue recetando una aspirina o bien se aplica un tratamiento, léase circular SBIF, con cirugía mayor incluida, es decir, desintegración vertical de la banca e ingreso de nuevos actores.

En segundo lugar, podemos observar otro fenómeno, que es más de fondo y que tiene que ver con el respeto a la competencia de parte de la banca y sus sociedades para con  terceros en aquellas actividades no reservados al giro bancario. Esta ausencia de fair play se ha evidenciado, por ejemplo, en el mercado de los medios de pago electrónicos.

Respecto de ambos casos, existe jurisprudencia en materia de competencia en la que se ha reprochado la actitud anticompetitiva de las sociedades. Sin embargo, la sanción no  ha cumplido su efecto disuasivo; Transbank sigue enfrentando denuncias ante la FNE por su estructura de cobros, y los medios de pago electrónicos ligados a los bancos seguirían obrando en condiciones de ventaja respecto de sus competidores no bancarios.

Se podrían plantear, a grosso modo, dos soluciones. Una en lo inmediato, y la otra de orden estructural.

Las sociedades hoy sólo pueden enfrentar competencia en aquellas actividades no reservadas al giro bancario. Luego, en lo inmediato, la SBIF debiera velar porque la banca y las sociedades operen en igualdad de condiciones respecto de sus competidores. ¿Cómo es esto?

Gracias al monopolio, los bancos acceden a una información crediticia de los clientes, información de la que se sirven para operar a través de las sociedades en aquellos negocios no reservados. Acá enfrentan competencia de terceros, pero en condiciones de superioridad respecto de sus competidores, no sólo por la información que manejan sino que también por una estructura de costos que les permite operar con subsidios cruzados entre banca y sociedad ofreciendo al cliente una gratuidad que muchas veces no es tal. Cabría entonces a la SBIF regular esto mediante una circular que exija total transparencia a bancos y sociedades respecto del valor con que operan  sus distintas unidades y reglamente el acceso de terceros a facilidades esenciales en las mismas condiciones y precios a que accede la sociedad.

Ahora, si bien el problema de fondo pasa por preguntarnos qué se necesita para fomentar la competencia en la banca, existen remedios estructurales que permiten atenuar los efectos nocivos derivados de la escasez de actores del mercado bancario.

Luego, en tanto no se incrementen el número de actores bancarios, un remedio estructural, (como en EE.UU. respecto de Standard Oil, American Tobacco, AT&T) sería la desintegración del sistema, obligando a los bancos a desprenderse de las sociedades y permitiendo a terceros ingresar a la propiedad de éstas y operar en dicho mercado. Es decir, replicar el caso Enersis con respecto de Transelec.

En resumen, la clave está en inyectar competencia a un sistema que no ha dado el ancho en materia de competencia. Diagnosticada la enfermedad, cabe aplicar el antídoto. El desafío está en determinar si se sigue recetando una aspirina o bien se aplica un tratamiento, léase circular SBIF, con cirugía mayor incluida, es decir, desintegración vertical de la banca e ingreso de nuevos actores.

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