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Cancún puede marcar un progreso en materia de clima

por Connie Hedegaard, Comisaria europea de Acción por el Clima. 30 noviembre 2010

Señor Director:

En 2050 habrá más de nueve mil millones de personas en la Tierra. Para adaptarnos a este aumento de la población sin generar un cambio climático peligroso, nuestra única opción es completar el paso a una economía mundial con bajas emisiones de carbono. Es lo que está en juego en las negociaciones internacionales sobre el cambio climático y esa es la razón por la que es importante la próxima conferencia de la ONU sobre el clima, que se celebrará en Cancún.

Hace falta un marco ambicioso y jurídicamente vinculante para las actuaciones mundiales en materia de clima. La Unión Europea estaría dispuesta a llegar a un acuerdo al respecto en la conferencia de Cancún que empieza el 29 de noviembre, pero varias de las demás potencias económicas, como los EE UU y China, no lo están.

Cancún no será, pues, el final del camino, pero esta conferencia aún puede representar un paso importante hacia un acuerdo climático mundial jurídicamente vinculante. Puede, y debe, registrar progresos conviniéndose en una serie de decisiones equilibradas políticamente sobre varios aspectos importantes que se traduzcan en medidas climáticas inmediatas sobre el terreno.

Estas decisiones deben reflejar los avances conseguidos hasta ahora en las negociaciones internacionales sobre el clima y fijar algunos elementos importantes de la «arquitectura» del futuro régimen mundial sobre el clima. Deben aprovechar el Protocolo de Kioto e incorporar las orientaciones políticas del Acuerdo de Copenhague del pasado diciembre.

En recientes reuniones preparatorias de cara a Cancún he observado ganas de llegar a un acuerdo conforme a esos principios. Con voluntad política, la conferencia puede traducir esto en un verdadero paso adelante.

No están lejos las decisiones sobre temas tales como la adaptación al cambio climático, la lucha contra la desforestación, la cooperación tecnológica y las normas de gobernanza de un nuevo fondo del clima.

Para la UE, un marco equilibrado debe incluir avances en lo que respecta a la mitigación de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. En especial, los compromisos de reducción de las emisiones alcanzados por los países desarrollados y en vías de desarrollo en virtud del Acuerdo de Copenhague deben incorporarse al marco de las Naciones Unidas.

«Consagrar» así los compromisos facilitará un foro mundial para debatir las incertidumbres que rodean a algunos de ellos y para estudiar cómo hacerlos más ambiciosos con el tiempo. Los compromisos actuales son un comienzo, pero está claro que no son suficientes para mantener el calentamiento del planeta por debajo de los 2 °C, como resulta necesario según reconoce el Acuerdo de Copenhague.

También necesitamos observar progresos en Cancún en lo que respecta a la reforma y ampliación del mercado internacional del carbono para aprovechar el enorme potencial de ahorro de emisiones en las principales economías emergentes. Como Europa sabe gracias a su propio régimen de comercio de derechos de emisión, los mecanismos de mercado del carbono reducen el coste de rebajar las emisiones, pueden impulsar la inversión en tecnologías innovadoras con bajas emisiones de carbono y convertirse en fuentes importantes de financiación para futuras actuaciones relacionadas con el clima.

Es fundamental que los países desarrollados cumplan sus compromisos de financiación rápida inicial para ayudar al mundo en vías de desarrollo a luchar contra el cambio climático. La UE lo está haciendo. Hemos destinado este año 2 200 millones de euros a este tipo de financiación dentro de nuestro compromiso de donar 7 200 millones en el período 2010-2012. En Cancún, la UE presentará un informe global sobre la manera en que hemos cumplido nuestro compromiso este año.

Crear confianza también exige mayor transparencia: transparencia en lo relativo a cómo los países cumplen sus compromisos de emisión y transparencia en lo que respecta a cómo los países desarrollados facilitarán fondos a largo plazo para ayudar al mundo en vías de desarrollo a afrontar el cambio climático. La UE reclama por ello un acuerdo en Cancún que signifique normas más rigurosas de control, notificación y comprobación.

Una serie de decisiones en Cancún en este sentido constituiría un importante paso intermedio hacia el acuerdo mundial sólido y jurídicamente vinculante que necesita el planeta. Un marco mundial ambicioso contribuirá a acelerar la revolución de la economía baja en carbono, estimulará un crecimiento más ecológico, creará nuevos puestos de trabajo y consolidará la seguridad energética de Europa.

La realización de un marco políticamente equilibrado no será fácil, pero está al alcance. En cambio, un fracaso aumentaría el riesgo de que las negociaciones internacionales sobre el clima pierdan fuerza y pertinencia. Con voluntad política, Cancún puede tener éxito. Europa trabajará para garantizarlo durante las dos semanas de la conferencia.

(*) Connie Hedegaard, Comisaria europea de Acción por el Clima.

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