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Por qué Larraín no debe celebrar el “aumento” del empleo

por 3 diciembre 2010

Por qué Larraín no debe celebrar el “aumento” del empleo
Raya para la suma: la calidad de los empleos creados durante los primeros ocho meses de 2010 es baja y, en la mayoría de los casos, se trata de trabajos de baja calificación.

El gobierno está demasiado optimista con las cifras de empleo y la verdad, si uno analiza los datos, no hay mucho que festejar tras la creación de más de 300 mil puestos de trabajo a lo largo de 2010. “Hay confianza, mayor inversión y, además, se está contratando gente", dijo el ministro de Hacienda. Pero ahí está justamente el núcleo del problema. Los datos muestran que hay más personas trabajando, pero se trata fundamentalmente de hombres y mujeres que salen a la calle a vender, por ejemplo, colaciones a $2.000 para los empleados del centro. No es que todos los días se estén firmando contratos en empresas donde la persona podrá acceder a vacaciones, capacitación, estabilidad laboral, en fin, el empleo al que todos aspiramos y que debiese ser la meta de los gobiernos.

En la Fundación SOL llevamos meses haciendo un seguimiento a las cifras de empleo que difunde el INE. Es decir, la misma estadística que recibe el gobierno. Solo que les hacemos más preguntas a los datos: ¿qué hay tras los más de 300 mil puestos de trabajo creados en los últimos ocho meses? ¿qué tipo de trabajo es? ¿qué jornada tienen? ¿esa persona es beneficiaria del seguro de cesantía? ¿puede cotizar en una AFP? ¿tiene vacaciones? Las respuestas no son auspiciosas.

Por ejemplo, del total de empleos creados, un 65% son trabajos “por cuenta propia”, es decir, que no están vinculados necesariamente a políticas o planes del gobierno y que no están cubiertos por los sistemas de protección clásicos del trabajo, como el seguro de cesantía. De hecho, un 94% de los nuevos empleos por cuenta propia se encuentran bajo la modalidad de “jornada parcial” y 70% corresponde a “Trabajadores no Calificados”, “Operarios y Artesanos” y “Vendedores del Comercio”. Raya para la suma: la calidad de los empleos creados durante los primeros ocho meses de 2010 es baja y, en la mayoría de los casos, se trata de trabajos de baja calificación.

Del total de empleos creados, un 65% son trabajos “por cuenta propia”, es decir, que no están vinculados necesariamente a políticas o planes del gobierno y que no están cubiertos por los sistemas de protección clásicos del trabajo, como el seguro de cesantía.

A la hora de analizar el trabajo asalariado, los datos dan cuenta que, a nivel agregado, aumenta en 51 mil personas, principalmente arrastrado por el alza en el empleo del sector público, ya que los asalariados privados sólo han aumentado en 14 mil. Sobre estos últimos, sin embargo, otra cosa llama la atención. Los “nuevos” empleos asalariados son más precarios que los de antes: en general se trata de trabajos de jornada parcial, subcontratados o suministrados: la cajera part time del supermercado; el operario subcontratado que realiza las mismas labores de aquel que es contratado directamente, pero por la mitad de su sueldo; el guardia de seguridad suministrado por una agencia de colocación. En resumen, trabajos que en muchas ocasiones son utilizados por las empresas para reemplazar a los trabajadores que se encuentran en un proceso de huelga legal o para disminuir costos.

En el último trimestre, además, aumentaron los empleos asalariados, mucho más que en otros meses del año. El gobierno utilizó esta información para destacar el dinamismo de la economía chilena, sin embargo, hay que decir que esto no es ninguna novedad para este período del año y más bien se trata de un fenómeno de carácter estacional. De hecho, incluso durante 2009, año de crisis, se crearon más de 47 mil empleos asalariados entre julio-septiembre y agosto-octubre, el mismo período que hoy festejan en el Ejecutivo.

Uno de los desafíos en materia de política laboral, en Chile y en el resto del mundo, tiene que ver con la creciente precarización del trabajo. El punto entonces es hacerse cargo de la nueva realidad y no darle la espalda a los números. Como plantea el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz en su reciente publicación “Caída Libre”, “la tasa oficial de desempleo no está dando una imagen completa. Muchos de los que quisieran trabajar a tiempo completo están trabajando a tiempo parcial porque éste ha sido el único empleo que han podido encontrar”.

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