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La manipulación de las cifras

por 6 diciembre 2010

Esta es la nueva forma de gobernar. Si se puede llevar a un actor disfrazado de pobre a un evento en el que se pasea todo el PIB nacional, con la pretensión de manipular emocionalmente a las personas, cómo sorprendernos de que también se manipulen las cifras.

Con un despliegue comunicacional desproporcionado, en el mes de julio de este año el presidente de la república anunció los resultados de la CASEN, en que la pobreza subía del 13.7% del 2006 al 15.1% en 2009.

Omitiendo deliberadamente que la encuesta en terreno se había realizado en medio de la peor crisis internacional desde los años treinta y que, además se había producido, también a escala mundial, una desmesurada alza de los precios de los alimentos, el presidente Piñera explicó tales resultados en el fracaso de las políticas sociales del gobierno que le había antecedido y se comprometió a que la nueva forma de gobernar reduciría la pobreza.

Si bien la reacción de casi todos los expertos y académicos vinculados al tema de la pobreza obligó al gobierno a rectificar sus explicaciones y a admitir que, en efecto, la CASEN se había realizado en medio de la recesión económica y con precios de los alimentos disparados, lo cierto es que la cifra de la pobreza permaneció, así como la idea de que ésta había aumentado respecto de la medición anterior.

En suma, cualquiera fuera la explicación, Chile tenía más pobres en diciembre del 2009 de los que había en diciembre del año 2006.

Y en eso estábamos hasta que pocos días atrás la CEPAL -organismo internacional que ha calculado la pobreza a partir de los datos de la CASEN para el gobierno correspondiente, desde que esta encuesta se aplica- hizo público los resultados de las mediciones en los países de América Latina. Y la tasa de pobreza en Chile en 2009 resulta ser de 11.5%.

Esta es la nueva forma de gobernar. Si se puede llevar a un actor disfrazado de pobre a un evento en el que se pasea todo el PIB nacional, con la pretensión de manipular emocionalmente a las personas, cómo sorprendernos de que también se manipulen las cifras.

Es decir, a diferencia de la cifra dada a conocer por el gobierno, los resultados publicados por CEPAL demuestran que la pobreza bajó entre 2006 y 2009, del 13.7% a 11.5%.

Ignoro los entretelones, pero conociendo los procedimientos regulares puedo afirmar sin riesgo de equivocarme que la CEPAL entregó ese resultado al gobierno en julio y que, evidentemente, el gobierno de manera deliberada desestimó su utilización.

Por primera vez desde que se aplica la CASEN -y trasgrediendo una sana tradición de delegar en CEPAL la responsabilidad de calcular la línea de pobreza con los datos de la encuesta CASEN- el gobierno de Piñera entrega cifras distintas a las de este organismo internacional.

La decisión de anteriores gobiernos de hacer confianza en CEPAL para el cálculo de la línea de pobreza se funda, desde el punto de vista político, en la credibilidad de los resultados, por ser éste un organismo internacional supranacional y, por lo mismo, sin intereses políticos ni compromisos con los gobiernos de turno de la región. Pero, también, por razones técnicas, por sus probadas capacidades con expertos de nivel internacional y por el hecho de que, estandarizada una cierta metodología, permite comparar las cifras a lo largo del tiempo para un mismo país y entre países.

Al decidir este gobierno ignorar la medición entregada por CEPAL, no sólo ha puesto en tela de juicio la credibilidad de los resultados, ensuciando una limpia trayectoria de la CASEN y poniendo en juego el prestigio que internacionalmente se ha ganado, sino que muestra claramente su decisión de usar políticamente un instrumento cuya finalidad es el diseño de políticas públicas.

Pero la pregunta que muchos se harán, ¿cómo es posible llegar a dos resultados de pobreza distintos con un mismo instrumento y con las mismas bases de datos proporcionadas por la CASEN como fuente de información?

La línea de pobreza se calcula a partir de una canasta de productos de consumo básico que se monetariza. Dicha canasta está compuesta por productos alimenticios y no alimenticios que satisfacen necesidades básicas de los hogares. El cálculo convencional hasta ahora en Chile es el de una canasta integrada por ambos tipos de productos en igual proporción: es decir, una mitad de la canasta son productos alimenticios y, la otra mitad, son productos no alimentarios.

Puesto que históricamente los precios de los alimento y de los productos no alimenticios de dicha canasta han variado de manera relativamente igual, la metodología aplicada -para facilitar el procedimiento de cálculo del valor de la canasta- es la de multiplicar los precios de los alimentos por dos.

Por primera vez desde que se utiliza este procedimiento, en 2009 los precios de los alimentos estaban muy altos y experimentaban un alza superior al 32% respecto del 2006 (fecha de la CASEN anterior), mientras que los precios de los productos básicos no alimentarios tuvieron un alza mucho menor, en torno del 6% en el mismo período. Multiplicar por dos los precios de los alimentos implicaba inflar desmedidamente el valor de la canasta de productos básicos y, consecuentemente, elevar artificialmente la línea de pobreza.

Ante esta evidencia, la CEPAL corrigió esta distorsión para todos los países desde el 2008 y, para el caso de Chile en 2009, en vez de multiplicar por dos el precio de los productos alimentarios de la canasta, lo razonable aconsejaba separar el cálculo del valor de los alimentos y el de los productos no alimentarios, para obtener un valor más realista de la canasta.

Con la metodología tradicional -que en 2009 implicaba una distorsión del valor real de la canasta- la línea de pobreza era considerablemente más alta que con la metodología corregida.

Con seguridad nunca sabremos cuál fue el diálogo sostenido en su momento entre las autoridades públicas y los expertos internacionales al mostrar la CEPAL esta corrección metodológica al gobierno, pero me atrevo a apostar que no fue el argumento que hoy defiende el ministro de Planificación, en el sentido de que MIDEPLAN quería dejar el mismo modelo de cálculo para hacer comparable los resultados de la CASEN 2009 con mediciones anteriores. Y apuesto a que no lo hizo entonces, porque ese argumento es errado y fácilmente rebatible: precisamente la comparabilidad de tasas de pobreza con series anteriores -medidas con esa metodología- requería la corrección que aplicó CEPAL. Y aclaro, CEPAL no cambió la metodología, sino que la corrigió para que siguiera midiendo lo mismo, ante una realidad de precios drásticamente alterada respecto del comportamiento histórico.

Puedo imaginar, en cambio, la actitud del gobierno cuando se le entregó la evidencia que con la metodología tradicional –que distorsiona la realidad- la pobreza aumentaba y que, en cambio, con la metodología corregida -y utilizada ahora por todos los otros países- la pobreza experimentaba una disminución.

Sin importarle la veracidad de los datos y con ausencia de rigor metodológico, el gobierno de Piñera optó por un camino de oportunismo político y se abstuvo de corregir la metodología: por una parte, era una oportunidad para mostrar ante la opinión pública que la pobreza había crecido en la administración de Michelle Bachelet, cuyo gran apoyo ciudadano se fundaba justamente en su sello de protección social. Pero, adicionalmente, exhibir este nivel de pobreza artificialmente elevado por la circunstancial alza desmesurada de los precios de los alimentos, también era una oportunidad para que, en la siguiente medición de la CASEN y regresados los precios de los alimentos a sus niveles normales, apareciera una importante reducción de la pobreza atribuible, entonces, a la gestión del gobierno de Piñera.

Esta es la nueva forma de gobernar. Si se puede llevar a un actor disfrazado de pobre a un evento en el que se pasea todo el PIB nacional, con la pretensión de manipular emocionalmente a las personas, cómo sorprendernos de que también se manipulen las cifras.

Afortunadamente, para quienes quieran entender las reales tendencias en la superación de la pobreza, se cuenta con el Panorama Social de América Latina 2010 de la CEPAL que, manteniendo su línea de rigor intelectual y técnico, presenta los datos de pobreza de la región y de los países con la metodología corregida que el gobierno de Chile decidió ignorar.

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