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Responsabilidad fiscal y reajuste al sector público

por 7 diciembre 2010

Responsabilidad fiscal y reajuste al sector público
Más allá de las duras criticas por el método del Ejecutivo –calificado de impositivo y mezquino- los números, empero, parecen dar la razón a los empleados públicos, muchas de cuyas instituciones son ejemplo de eficiencia a nivel latinoamericano y mundial.

Los factores técnicos que subyacen en la propuesta de Hacienda para otorgar un reajuste máximo para el sector público del 4,2% en 2011, son básicamente dos: primero, la sana doctrina de no comprometer gastos estatales por sobre lo que se prevé como ingresos del ejercicio, evitando así abultar el déficit fiscal; y segundo, aportar a la lucha antiinflacionaria –el más regresivo de los impuestos-  sorteando desequilibrios entre oferta y demanda, o entre producción y productividad del trabajo.

Como se sabe, el proyecto original del Ejecutivo planteaba un reajuste del 3,7%, pero tras las duras negociaciones con la oposición, fue aumentado a un 4,2%. Así y todo fue rechazado en la Cámara, por primera vez en muchos años, debiendo –por motivos constitucionales- ser retirado y se espera que ahora sea reenviado al Congreso, a través del Senado, aunque con su redacción inicial, es decir, con la oferta de ajuste del 3,7%. Dado que en el Senado el Ejecutivo está en minoría, lo previsible es que el proyecto sea modificado. La pregunta es si en la Cámara Alta el porcentaje ofrecido y rechazado será vuelto a colocar como techo o si Hacienda lo entenderá como un “nuevo piso” sobre el cual reanudar las conversaciones.

El modelo salarial basado en ajustes vía inflación futura y productividad de la economía había posibilitado aumentos reales de sus remuneraciones, las que, por lo demás, son aún reconocidamente bajas y con un promedio que no supera los US$ 1.200 mensuales.

La mesa del sector público que agrupa a trabajadores municipales, de la salud y la educación, ya anunció que la situación actual deja a los empleados fiscales sin reajuste para el 2011 y que espera señales del Ejecutivo. Y aunque saben de las negociaciones parlamentarias, han dicho que están “expectantes de lo que pase”, advirtiendo que “nuestra asambleas están listas y disponibles para tomar el camino de la movilización desde el momento que lo acordemos”. Los funcionarios públicos –alrededor de 600 mil, incluidas las FF.AA.- generan cerca del 20% del PIB y de acuerdo a declaraciones de sus dirigentes, el costo de administración de ese producto es de alrededor del 15%, es decir, por cada 100 pesos producidos, el costo administrativo no supera los 15 pesos, una cifra que, de ser correcta, está dentro de márgenes aceptables para organizaciones privadas, públicas o del tercer sector.

Más allá de las duras criticas por el método del Ejecutivo –calificado de impositivo y mezquino- los números, empero, parecen dar la razón a los empleados públicos, muchas de cuyas instituciones son ejemplo de eficiencia a nivel latinoamericano y mundial. En efecto, el modelo salarial basado en ajustes vía inflación futura y productividad de la economía había posibilitado aumentos reales de sus remuneraciones, las que, por lo demás, son aún reconocidamente bajas y con un promedio que no supera los US$ 1.200 mensuales.

Las actuales autoridades redefinieron la fórmula y aplicaron, para el reajuste 2011, no sólo inflación pasada, sino la que va entre octubre de 2009 y octubre de 2010, que alcanzó a un 2%, no obstante que el IPC de 2010 (enero-octubre) llega a un 2,8%. Planteado así, el alza real de remuneraciones aumenta nuevamente en teoría, aunque no en la realidad del consumo posible de estos funcionarios. Desde luego, personas que cuentan con una media de ingresos de US$ 1.200 tienden a gastar un porcentaje mayor de sus ingresos en alimentación y es bien sabido que los alimentos son los bienes que han mostrado las mayores alzas en los últimos meses. Por lo demás, el propio Gobierno ha señalado que 2011 será un buen año, con una inflación en torno al 3%, crecimiento de alrededor del 6%, creación de otros 200 mil empleos, más inversión y gasto fiscal financiado por la mayor actividad y recaudación de IVA.

Los parlamentarios de oposición ya han dicho que rechazaron la oferta gubernamental en la Cámara con el propósito que en el Senado suba a un 5%. ¿Es ésta una cifra irresponsable? Veamos. El  Imacec de octubre pasado llegó a 4,8%, ubicándose muy por bajo las estimaciones promedio de entre 5,5% y 6%. El indicador representa una relevante disminución respecto del 6,79% de junio, el 7,1% de julio, el 7,63% de agosto y el 6,5% de septiembre, producto básicamente de la mayor base de comparación respecto de igual mes de 2009, cuando ya se observaba una economía saliendo de la contracción de ese año. La serie de tendencia ciclo registró una expansión anualizada de 4,8%. Es decir, se observa una economía en curso de moderación del crecimiento, más que de expansión. El Imacec de 4,8% de octubre se explica por el crecimiento del comercio y transporte, los que compensaron el menor desempeño de la industria, minería y pesca, afectados por la caída del tipo de cambio. El Ebitda (utilidades antes de intereses e impuestos) desestacionalizado de las mineras descendió 38,5% en el trimestre julio-septiembre respecto de abril-junio.

Y aunque el tercer trimestre de este año ha sido bueno para las empresas, pues las ganancias promedio subieron 48% en relación con el mismo lapso del año pasado y el Ebitda, aumentó cerca de 20%, si se compara julio-septiembre versus abril-junio, la conclusión es distinta. Según cálculos privados, el Ebitda  de las compañías cubiertas -que incluye la mitad de las firmas IPSA- cayó 8%. El principal responsable de este retroceso fue el tipo de cambio, que en esos tres meses sufrió una baja de $62,5, lo que ha sido bueno, sin embargo, para los consumidores de artículos importados.

Por eso el Ebitda de las compañías del retail creció 9,8% en julio-septiembre en relación con el lapso abril-junio, el quinto avance trimestral consecutivo. Este buen balance se explica por la expansión del consumo (3,5% en relación al trimestre anterior) y el retroceso en el desempleo (7,6% en el trimestre agosto-octubre), que impactaron positivamente en los ingresos. Además, los márgenes operacionales de las compañías se han beneficiado por una caída en el riesgo de crédito y una mayor eficiencia productiva, lo que augura cierta mantención de tasas de interés. Este comportamiento muestra que un motor de la actividad económica está siendo el consumo interno (productos industriales nacionales e importados, comercio y transporte), todos sectores que alientan un mejor estándar de vida.

Si la inflación está controlada, el costo del dinero no amenaza dispararse, las empresas y ventas internas van bien, la inversión y el empleo mejor, el diferencial de 0,8% para llevar el reajuste a un 5%, generando más consumo para 600 mil chilenos que mejorarán con su demanda la actividad agrícola e industrial y por lo tanto, aseguraran más empleo e impuestos, ¿es una propuesta descabellada? El Presidente tiene la palabra.

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