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La TV digital abierta y sus modelos de negocio

por 10 diciembre 2010

Es necesario un cambio mental en la ideación de programas hacia el horizonte de la exportación. Se ha avanzado en telenovelas, pero hay otros formatos, como docurrealities y docudramas, que solo se realizan pensando en la sustentación por la pequeña audiencia chilena.

La introducción de la tecnología digital en la TV abierta chilena permitirá la posibilidad de canales con contenidos temáticos segmentados (canal de TV infantil, TV cultural, canal informativo 24 Horas, y otros), presentes ahora en TV paga. La gran ganancia para la audiencia es el acceso a mayor variedad de contenidos, hasta ahora restringidos solo al 40% de hogares abonados al cable.

La multiplicidad de canales se enfrenta al financiamiento de contenidos y de la operación de los canales. Se parte del supuesto que la publicidad, principal fuente actual de financiamiento de la TV abierta chilena (447 millones de dólares en el año 2009, según ACHAP), no será capaz de solventar los nuevos contenidos.

Se han estado discutiendo varias formas convergentes de encarar los mayores costos. Una es el cambio del modelo industrial de productor/broadcaster hacia un broadcaster de múltiples señales, alimentado por productoras externas, con la ventaja de menores costos y más potencial de variedad en el talento creativo.

Es necesario un cambio mental en la ideación de programas hacia el horizonte de la exportación. Se ha avanzado en telenovelas, pero hay otros formatos, como docurrealities y docudramas, que solo se realizan pensando en la sustentación por la pequeña audiencia chilena.

Junto con multiplicar los productores/alimentadores del Broadcaster es posible multiplicar el financiamiento: las universidades y fundaciones privadas deben financiar la expresión audiovisual y no solo fomentar la expresión lecto-escrita en libros y revistas; las municipalidades y el tercer sector deben también ser incentivadoras de producción audiovisual que alimente los canales locales y comunitarios.

Otra fuente de ingresos para los canales abiertos es el pago de las compañías distribuidoras de TV paga por la distribución de las señales abiertas nacionales; en el cable, más del 60% de la sintonía es otorgada al conjunto de los canales nacionales, señales que el cable distribuye sin pagar al operador. Este es un tema actualmente bajo contención judicial, pero debería ser un tema reglamentado por la ley general de TV.

La norma digital nipo-brasilera permite recepción ubicua y móvil (automóviles, buses, celulares), interactividad, y servicios de información, lo cual abre un nuevo campo de ingresos proporcionados por los propios usuarios.

Un canal temático informativo de TVN, ofrece también la oportunidad para rediseñar los canales de cable del Parlamento, los cuales tienen un alto costo e ínfima sintonía, no cumpliendo los objetivos de visibilizar (y prestigiar) la actividad parlamentaria ni de ampliar la deliberación ciudadana. Al incorporar la información parlamentaria a un canal especializado en noticias es posible tener más audiencia, mayor visibilidad, y prestigiar esa actividad. Formatos de debate plural en pantalla acerca del trabajo del Parlamento son más atractivos para la audiencia que un boletín burocrático. El dinero invertido por el Parlamento en sus canales de cable debería ser traspasado a TVN para costear un conjunto evaluable de programas.

Es necesario un cambio mental en la ideación de programas hacia el horizonte de la exportación. Se ha avanzado en telenovelas, pero hay otros formatos, como docurrealities y docudramas, que solo se realizan pensando en la sustentación por la pequeña audiencia chilena. La BBC, ante la creciente competencia comercial, desarrolló una agresiva política de ideación y exportación audiovisual, que le ha permitido balancear sus ingresos internos. Los importantes aportes públicos del CNTV, CORFO, y del Fondo Audiovisual deben apoyar no solo la producción de programas sino premiar la distribución internacional.

Es preciso debatir y evaluar la posibilidad que la TV abierta ofrezca algunas señales digitales temáticos de pago.

Finalmente este aspecto de la sustentación económica de la TV debe incentivar el estudio y la investigación en la Economía Audiovisual, área donde existe gran oscuridad y carencia de información, la cual es indispensable para la toma de decisiones de privados y para las políticas públicas del sector.

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