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Bolivia: tiene razón el senador Longueira

por 21 diciembre 2010

Necesitamos repensar e innovar respecto a las formas como se defienden la soberanía y los intereses de Chile, en este nuevo escenario global. Por eso la iniciativa del senador Longueira resulta oportuna y necesaria para iniciar un debate.

En ocasiones, desde el lugar más insospechado pueden surgir iniciativas políticas importantes, que obligan al país a replantearse temas que afectan nuestros intereses nacionales de largo plazo. Digo insospechado, porque históricamente una solución a la demanda marítima de Bolivia, fue siempre un tema que preocupó más a los sectores progresistas y de izquierda en Chile, mientras el discurso del mundo conservador (y la política oficial) fue tradicionalmente, que “no había nada que discutir o negociar” en esta materia (aunque la diplomacia secreta de los últimos cien años, muestra otra cosa).

En este caso, el Senador Pablo Longueira hace ya un par de meses que en distintos foros  ha planteado la necesidad de debatir abierta y públicamente sobre el tema de una salida al mar “con o sin soberanía” para Bolivia. Que es lo que ha dicho en esencia el Senador respecto a esta materia:

1) Que aún cuando jurídicamente no hay un asunto pendiente entre ambos países, el tema sí esta instalado en la agenda bilateral (punto 6 de la agenda de trece puntos) y también en la nueva constitución boliviana.

2) Que la “inmovilidad” en esta materia afectará inevitablemente y de manera preocupante, nuestros intereses en el vecindario y en la región.

Necesitamos repensar e innovar respecto a las formas como se defienden la soberanía y los intereses de Chile, en este nuevo escenario global. Por eso la iniciativa del senador Longueira resulta oportuna y necesaria para iniciar un debate.

3) Que hoy existe una ventana de oportunidad inmejorable para negociar con un Presidente en Bolivia, que tiene alta legitimidad y respaldo popular. 4) Que un eventual acuerdo con Bolivia abre grandes oportunidades de integración en la región norte de nuestro país.

5) Y que mostrar “liderazgo político” en esta materia, no es seguir las encuestas  (que por cierto son desfavorables en Chile a una salida soberana) sino hacer “pedagogía en la opinión pública” para explicar y convencer a los chilenos, de la conveniencia de poder hacer avances concretos y de mutuo beneficio en un tema que no sólo no ha desaparecido desde la firma del Tratado de 1904, sino que hoy amenaza con instalarse nuevamente y de manera preocupante para nuestros intereses: en el 2012 la constitución boliviana obliga a las autoridades de este país a adoptar medidas concretas en relación al tema marítimo; esto en un contexto donde se celebrará también ese año en Bolivia la Asamblea General de la OEA; y con el trasfondo del fallo de la Corte Internacional de Justicia sobre los límites marítimos con Perú, que deberá ocurrir hacia fines de ese año, o en el 2013.

Se visualiza entonces, un cuadro complejo, por decir lo menos. Ahora, la gran pregunta es si será posible ir generando un acuerdo nacional (transversal) que le permita en algún momento (después del fallo de La Haya) al Presidente de la República, hacer una propuesta al país en esta materia. Creo que efectivamente hay antecedentes para ello. A diferencia de otros temas de interés nacional, en el ámbito de la política exterior, la opinión pública tiene un escaso conocimiento de los temas debatidos, y tiende a “delegar” en sus autoridades la defensa de los intereses de Chile en el exterior. De aquí entonces, por ejemplo, la alta valoración que recibe en todas las encuestas (desde 1990) la “conducción de las relaciones internacionales”, lo que no se condice necesariamente siempre, con el desempeño real que ha habido en este ámbito en los últimos veinte años.

Así, la opinión pública tiende a percibir que esta es un área donde “los políticos trabajan en forma consensuada” a favor de los intereses nacionales, y por ello el reconocimiento sistemático que ha habido en esta materia. ¿Qué implicancias tiene esto en una posible salida al mar para Bolivia? Fundamentalmente, que si la “clase dirigente” en Chile logra después de un período de debate y discusión, llegar a un acuerdo sobre este tema, eventual (y gradualmente) la opinión pública, hasta ahora refractaria, comenzará también a analizar con otra mirada un asunto donde hasta ahora ha imperado el “inmovilismo” y la lógica de los Tratados, o nociones clásicas de equilibrios de poder, insuficientes para enfrentar los retos de hoy, pero también para aprovechar las oportunidades que Chile tiene en la región, donde sin embargo, una “agenda del pasado” mientras exista, seguirá trabando cualquier “agenda del futuro”.

Avanzar en una resolución a este traumático tema para el pueblo boliviano, abre también grandes oportunidades para nuestro país. Es esto lo que hay que relevar ante la opinión pública. Chile sería más respetado y admirado en la región y en el mundo; nos permitiría profundizar nuestra integración sub-regional; y también hacer efectiva una estrategia que conecte al corazón de nuestro continente con el Asia-Pacífico. En definitiva, necesitamos repensar e innovar respecto a las formas como se defienden la soberanía y los intereses de Chile, en este nuevo escenario global. Por eso la iniciativa del Senador Longueira resulta oportuna y necesaria para iniciar un debate, que ojalá conduzca a acuerdo donde concurran todos los sectores políticos de nuestro país.

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