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Un período sin Goberno: ¡Ojalá se repitiera!

por 23 diciembre 2010

Esta mañana un canal de TV en formación y que desea dedicarse a comentar la actualidad me pidió que grabara una línea diciendo lo bueno que iba a ser. Me fueron a buscar a las 9 para ir a filmar mi frase para el bronce al tradicional "Café Torres", en la Alameda, al que no iba hace más de cuarenta años. Lo encontré un poco venido a menos, porque lo recordaba bastante elegante.

Mientras esperaba a que me filmaran tomando un café y diciendo mi genialidad, empecé a mirar el decorado. Había allí fotografías de todos los Presidentes de Chile, creo que desde el siglo XIX. Fui observándolas una a una hasta llegar a Salvador Allende (1970-73), después del cual venía Patricio Aylwin (1990-94), y así me enteré de que entre 1973 y 1990, "secundum Torres", en Chile no hubo gobierno alguno.

Mientras esperaba leí la sección cartas de "El Mercurio" y en particular una del abogado y profesor Hernán Corral, que contenía interesantes antecedentes sobre ese período en que, de acuerdo a la versión de "Torres", no hubo gobierno. Luego de regresar a mi oficina complementé los datos del profesor Corral con otros que yo tenía y llegué a la conclusión de que, en ese período sin gobierno, las condiciones sociales y la calidad de la vida familiar entre los chilenos eran muy superiores a las actuales.

Así, por ejemplo, había 87 mil matrimonios en 1986, es decir, se formaba igual número de hogares. ¡Qué bueno es para un país que se constituyan hogares! Lamentablemente, en 2009 y después de casi veinte años en que sí hubo gobiernos, los matrimonios disminuyeron a 57.400. ¡Qué retroceso en la vida social de un país representa el hecho de que se establezcan tantos hogares menos!

Y también en 2009, tras casi veinte años en que sí hubo gobiernos, los divorcios llegaron a 63.021, mientras en 1986 sólo se disolvían 3.987 matrimonios. ¡Cuando no había gobierno los hogares no sólo eran más, sino que duraban más! Lo peor fue que en 2009, por primera vez, los divorcios fueron más que los matrimonios. Es decir, nos fuimos quedando sin hogares. Por eso tantos niños pululan entre el delito, la droga y el alcoholismo, porque son "niños sueltos", sin hogar.

Lo anterior lo confirma el hecho de que los hijos nacidos fuera del matrimonio, que eran el 34,3 por ciento en 1990, cuando terminó el período en que, "secundum Torres", no hubo gobierno, casi veinte años después eran dos tercios del total, el 66,7 por ciento.

Y lo peor de todo es que ahora, cuando hay gobierno, la tasa de natalidad por cada mujer fértil es de 1,9 hijos, es decir, insuficiente para mantener la población. De perpetuarse ella en el tiempo ¡los chilenos vamos a desaparecer! Lo cual sinceramente, no sé si será una perspectiva positiva o negativa para el resto de la Humanidad, pero creo que no es buena para nosotros.

Llegué a la conclusión de que, al menos como sociedad fundada en la familia tradicional, Chile fue un mucho mejor lugar para vivir en el período en que "secundum Torres", no hubo acá ningún gobierno.

¿Cómo podríamos hacer para reeditarlo, antes de desaparecer?

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