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El progresismo en crisis

por 24 diciembre 2010

El progresismo en crisis
La emergencia de una nueva generación que entenderá el progresismo como una combinación de UC-Berkley y el Silicon Valley, culturalmente global, más preocupada de temas medioambientales, multiculturalismo y la sociedad del network que de dirigentes sindicales y el derecho a huelga, considerará demodé a los sindicatos y a la propuesta socialdemócrata clásica.

El conclave del progresismo criollo, no sólo reflejó la crisis general que golpea a la Concertación. Es una muestra, a nivel local, de la crisis global que afecta al progresismo. La Socialdemocracia alemana, madre de éste movimiento, se encuentra en su punto más bajo en 65 años. Por primera vez, es amenazada de dejar de ser el partido “popular” de la centro-izquierda y ser reemplazados por los Verdes. La socialdemocracia sueca, históricamente  la más exitosa de estas formaciones, no sólo ha sufrido una segunda derrota electoral, además desde que existen las encuestas en el país escandinavo, no se ubica  como el partido más grande del país. Dejó de ser el “partido de los trabajadores”. Hoy ese lugar se lo disputa el centroderechista Partido Moderado. El recuento de la crisis podría seguir con Holanda, Dinamarca, etc.

La Socialdemocracia se origina producto de la crisis social generada por el capitalismo. Éste último en su aplicación práctica verá pospuesta sus bases morales para tomar la forma de un simple  lassez-faire  sin consideración del costo social. La Socialdemocracia surge no para reemplazar el capitalismo sino para su humanización. Stuart Mill, uno de los padres en el pensamiento político del “progresismo” en el siglo XIX, señalará que el progreso sólo es tal si considera a los individuos, el desarrollo debe ir acompañado de una cultura que favorezca y proteja la individualidad de todos.  El progresismo de fines del siglo XIX e inicios del XX, será básicamente un liberal-socialismo, con más énfasis en el primer concepto que en el segundo.  El gran éxito de la socialdemocracia fue el dejar atrás un socialismo de falsa cientificidad, reemplazándolo por lo que uno de sus ideólogos, Wigforss, describirá como “utopías provisorias”: metas concretas de corto y mediano plazo.

El liberalismo multicultural y medioambiental de los verdes y  una centroderecha no dogmática, empiezan a representar, cada vez más, de  mejor forma esa nueva sensibilidad.

El éxito de la socialdemocracia  contribuyó a la consolidación del capitalismo,  transformado en Economía Social de Mercado. Fue el surgimiento de estos movimientos, lo que llevó a las fuerzas conservadoras a impulsar reformas de bienestar social  como la bismarckiana en Alemania.

¿Qué le ha ocurrido a la Socialdemocracia?  Sus éxitos permitieron el surgimiento de sociedades prósperas, el sindicato obrero fue reemplazado por el de cuello y corbata, de altos salarios y vacaciones en Mallorca. Las sociedades ricas, incluidas las monopolizadas políticamente por la socialdemocracia, se hicieron cada vez más individualistas. La crítica de la “Nueva Izquierda” de los 60, puso en tela de juicio los cimientos  de la fe de la izquierda en el  Estado Providencial. Los cambios culturales de esas generaciones, lentamente, no sólo afectarán a estructuras sociales tradicionales como la “familia”, también las formas de autoridad estatal. Esas generaciones serán en parte las que encabezarán la revolución tecnológica de fines de los 80 e inicio de los 90. Sus éxitos dejaron obsoletos los problemas que la vieron nacer.

La emergencia de una nueva generación que entenderá el progresismo como una combinación de UC-Berkley  y el Silicon Valley, culturalmente global, más preocupada de temas medioambientales, multiculturalismo y la sociedad del network que de dirigentes sindicales y el derecho a huelga, considerará demodé a  los sindicatos y  a la propuesta socialdemócrata clásica. El liberalismo multicultural y medioambiental de los verdes y  una centroderecha no dogmática, empiezan a representar, cada vez más, de  mejor forma esa nueva sensibilidad.

Si el progresismo-criollo desarrolla nuevas estrategias que apunten a reestructurarse a partir de estas realidades, puede ser exitoso. Ahora, si  simplemente es un “progresismo-reaccionario”, articulado en base a  caudillismos, que lo único que buscará  es generar un bloque de poder al interior de la Concertación y de oposición al actual gobierno, fracasará.

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