Sábado, 3 de diciembre de 2016Actualizado a las 12:34

Autor Imagen

Un pequeño avance en la mejora educacional

por 25 diciembre 2010

Todas estas falencias tienen un denominador común: una visión de la educación y de la realidad basada exclusivamente en números, índices y estadísticas que prescinden de lo más elemental, de su propio objeto de análisis: el ser humano.

El proyecto de reforma educacional que aprobamos en la Cámara Baja, contiene un conjunto de modificaciones que, con valentía y decisión, avanzan en el propósito de llevar una educación de calidad a quienes deben ser el centro de la preocupación de todos los involucrados en el proceso educativo: los niños.

No obstante, me preocupa  la ausencia de algunas materias que fundamentales a la hora de intentar mejorar lo que ocurre en el aula. Se echan de menos medidas que apunten a erradicar prácticas indeseables y que hoy están consolidadas, en un sistema fundado exclusivamente en los incentivos económicos y el cumplimiento de índices y que prescinde, equivocadamente, del factor humano.

La iniciativa nada dice sobre los instrumentos de la evaluación docente, elemento que se encuentra a la base de muchas de las modificaciones que se introducen, entre ellas, la polémica posibilidad de desvincular al 5% de los profesores evaluados como “insatisfactorios”. Como todos sabemos, el sistema de evaluación docente, consta de cuatro instrumentos entre los cuales el portafolio de desempeño pedagógico es el que recibe mayor ponderación.

Todas estas falencias tienen un denominador común: una visión de la educación y de la realidad basada exclusivamente en números, índices y estadísticas que prescinden de lo más elemental, de su propio objeto de análisis: el ser humano.

Con justa razón, a mi juicio, muchos profesores se niegan a someterse a este proceso no por falta de capacidad o preparación, sino porque muchos de sus colegas literalmente compran el mentado portafolio. Nadie que conozca de verdad la realidad de la educación puede negar este hecho. ¿Qué ganas puede tener un profesor honesto de someterse a este sistema si hay quienes, sin realizar ningún esfuerzo, obtienen incluso una mejor calificación?

Otro tanto ocurre con la administración de la subvención por alumno. Todos saben que muchos directores falsifican la asistencia de los alumnos con el objeto de obtener el pago de la subvención. Muchos profesores son literalmente obligados a mentir, con tal de que el establecimiento reciba la subvención y el profesor conserve su trabajo.

Falta una referencia a las escuelas rurales, a las escuelas unidocentes y a las polidocentes con menos de veinte profesores. Porque, si estimamos que desvincular al 5% de los profesores peor evaluados es necesario para mejorar el plantel docente, qué va a pasar en aquellas escuelas y liceos en que esto no sea posible, por una razón simplemente matemática.

En la región que represento, existen 19 escuelas unidocentes y 44 escuelas rurales. Hay localidades apartadas, en medio del desierto, como Incahuasi, que ni siquiera cuentan con un jardín infantil. ¿Qué igualdad de oportunidades pueden tener esos niños?

Todas estas falencias tienen un denominador común: una visión de la educación y de la realidad basada exclusivamente en números, índices y estadísticas que prescinden de lo más elemental, de su propio objeto de análisis: el ser humano.

El profesor que debe lidiar en el aula con más de cuarenta alumnos y que debe destinar las escasas horas de su vida familiar a la planificación de sus clases, en un sistema que además obliga a los profesores a tomar más y más horas para mejorar su pobre remuneración.

Y por cierto, los alumnos. Muchos provenientes de hogares disfuncionales, con una conducta que requiere el apoyo de otra clase de profesionales y con los cuales los profesores tienen que lidiar todos los días, para no hablar de sus padres, que sienten el derecho de exigir resultados y aprendizajes a los que ellos mismos no cooperan, sino por el contrario, dificultan.

Rescato del proyecto el llamado plan de retiro  para docentes del sector municipal, pero pregunto cómo vamos a resolver la interminable discusión sobre la compatibilidad entre el incentivo al retiro que otorgó la ley 20.158 y la indemnización por años de servicio a que tienen derecho los profesores. Hasta el día de hoy la Contraloría no se ha pronunciado y ya estamos legislando para establecer un nuevo incentivo, que de incentivo tendría poco si no incrementa la escuálida jubilación de los profesores.

“La estandarización, la toma de decisiones basada solamente en datos y la obsesión con las metas ha demostrado su inutilidad”, nos dice George Gurdjieff, autor de un reciente y lúcido texto sobre educación titulado “La cuarta vía”.

No obstante, no puedo restar mérito a este proyecto enviado por el gobierno, porque es un avance. Un pequeño avance, pero un avance valiente y decidido en el sentido correcto.

Fui educado en una escuela pública, de ésas que tienen número y letra. Estudié en una universidad pública y como muchos saben, aprendí el valor del trabajo en uno de esos liceos que hoy llaman “de excelencia”. Por eso, creo que el verdadero objetivo de todos los comprometidos en la formación de nuestras futuras generaciones, no puede ser otro que “dar a la Patria ciudadanos que la defiendan, la dirijan, la hagan florecer y le den honor".

Compartir Noticia

Más información sobre El Mostrador

Videos

Más Noticias

Blogs y Opinión

Encuesta

Mercados

TV

Cultura + Ciudad

Deportes