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Transparencia en el Congreso

por 27 diciembre 2010

El único parlamentario que manifestó "inquietud y rechazo" por el proyecto fue Jorge Ulloa (UDI), señalando que transmitir las sesiones en línea era “imprudente”, dado que en su visión los parlamentarios no mostrarán sus verdaderas posiciones al respecto de los temas por temor a ser juzgados.

Hace poco se hizo transparencia en el Congreso. El proyecto de ley que modifica su Ley Orgánica Constitucional y que inicialmente planteaba que el público no podía entrar a las comisiones del Congreso, (salvo acuerdo de la mayoría absoluta de sus miembros), ni acceder a los registros de las mismas, se aprobó en general en la Cámara de Diputados con el postulado que el público puede acceder a presenciar el trabajo en comisiones, con la autorización de la mayoría de los parlamentarios presentes.

Esto es definitivamente un paso hacia adelante en la transparencia y en el diálogo que se da entre la ciudadanía y sus representantes. Para algunos defensores del empoderamiento ciudadano y la transparencia, sin embargo, este escenario es bueno pero no el óptimo, dado que el ideal sería que efectivamente la ciudadanía pudiese acceder a las comisiones sin la previa autorización de los parlamentarios. Lo que se aprobó ayer en la Cámara es un avance respecto a cómo se había inicialmente formulado, pero en definitiva aquí se establece en la ley una práctica que ya se venía realizando, por lo que en definitiva no constituye un cambio tan significativo.

El único parlamentario que manifestó "inquietud y rechazo" por el proyecto fue Jorge Ulloa (UDI), señalando que transmitir las sesiones en línea era “imprudente”, dado que en su visión los parlamentarios no mostrarán sus verdaderas posiciones al respecto de los temas por temor a ser juzgados.

Un logro a destacar, sin embargo, son los estándares establecidos para publicar los registros del trabajo de las comisiones, que – de aprobarse este proyecto– serán transmitidos en línea, y constituidos por información oportuna, completa, actualizada y de fácil identificación. La discusión en la sala, a fin de cuentas, fue un paso importante en la apertura del trabajo legislativo y probablemente, de aprobarse en forma definitiva en ambas cámaras, este proyecto signifique efectos positivos en la difusión de lo que antes se discutía a puertas cerradas.

En cuanto a los detalles de las posturas de los parlamentarios el lunes en sala, hay que destacar que en términos generales el debate fue positivo y se vio un avance en la materia, sin embargo, evidentemente quedan desafíos pendientes. Tanto los parlamentarios del oficialismo como de la oposición coincidieron en que el proyecto de ley se plantea como un aporte para la labor parlamentaria y fiscalizadora, y que por sobre todo lo que debe primar es la transparencia. Tanto Harboe (PPD), como Burgos (PDC) y Díaz (PS) enfatizaron la importancia del aporte de las organizaciones presentes en la discusión de la comisión (Fundación Pro Acceso, Corporación Participa, Chile Transparente y Fundación Ciudadano Inteligente), y destacaron la importancia de que la ciudadanía y organizaciones puedan reutilizar la información proveniente de los registros del trabajo en comisiones.

El único tema no resuelto del debate se refiere, como ya se ha informado, al quórum necesario para declarar una comisión como secreta. Inicialmente este era de 2/3 de los diputados en ejercicio (9) y fue modificado a la mayoría absoluta de los parlamentarios de la comisión (7).  La oposición es partidaria de mantenerlo como estaba, mientras que el oficialismo de bajarlo. Este tema se va a debatir en comisión.

Por último, hay algo en particular que me gustaría destacar, y es la intervención del diputado Ulloa. Como ya mencioné, casi unánimemente entre los parlamentarios que intervinieron en la sala había un acuerdo de abrir la discusión legislativa (dado que es esencialmente la columna vertebral del proceso de creación de leyes) y de transparentar más y disponer en línea las transmisiones en vivo y registros de los informes, la asistencia, las votaciones, las sesiones completas, etc.

El único parlamentario que manifestó “inquietud y rechazo” por el proyecto fue Jorge Ulloa (UDI), señalando que transmitir las sesiones en línea era “imprudente”, dado que en su visión los parlamentarios no mostrarán sus verdaderas posiciones al respecto de los temas por temor a ser juzgados, las comisiones se transformarán en un mero trámite (dado que no van a poder negociar abiertamente), y las negociaciones no se llevarán a cabo en las comisiones.

Para Ulloa, la propuesta, entonces, “perjudica” el trabajo legislativo. Lo que inquieta es el temor a transparentar un proceso que en estricto rigor es representativo de la ciudadanía. El diputado Accorsi (PPD) dijo que “la Cámara de Diputados no tiene nada que esconder” y como ciudadanía esperamos que así sea. De hecho, entendemos que el discernimiento es parte del proceso de creación de las leyes, y que por lo tanto es muy probable que los parlamentarios durante la discusión varíen su posición. La ciudadanía está en su derecho de conocer este proceso. Cardemil (RN) el pasado lunes en sala lo mencionó, y dijo que parte de sus dudas eran dar a conocer los procesos e informalidad del trabajo de las comisiones, pero que lo que primó finalmente fue la transparencia.  Preocupan posiciones como las de Ulloa, que subestiman a los ciudadanos y crean una barrera de protección que finalmente perjudica los procesos abiertos y transparentes.

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