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Cuánto aporta el reconocimiento del Estado Palestino

por 29 diciembre 2010

Si el proceso continúa estancado –que es lo más probable-, a la larga no será más que una medida de carácter simbólico que no habrá aportado nada sustancial a la resolución de este largo conflicto.

Hacia principios de diciembre de este año, tres Estados sudamericanos, Argentina, Brasil y Uruguay, han tomado la decisión de reconocer al Estado palestino y, al mismo tiempo, las fronteras existentes previas a la guerra de los seis días, de junio de 1967. En virtud de esta acción, el gobierno de Chile está estudiando si tomar o no la misma medida. Resulta importante considerar algunos antecedentes al respecto.

En noviembre de 1988, el Consejo Nacional Palestino proclamó de manera unilateral la creación de un Estado independiente de Palestina, considerando a Yaser Arafat como presidente del mismo, y reconociendo por primera vez en forma oficial al Estado de Israel. La condena del terrorismo por parte de la Organización de Liberación Palestina implicó que primero Estados Unidos y luego Israel comenzaran a dialogar con esta organización.

Desde 1988, crecientes Estados de América Latina, África y Asia han reconocido al Estado palestino y la Autoridad Nacional Palestina se mantiene como una entidad observadora en la Organización de Naciones Unidas. La postura tomada recientemente por los tres países sudamericanos sostiene que el reconocimiento a Palestina va a implicar acelerar el proceso de paz con Israel. Sin embargo, Estados Unidos, Canadá y la mayoría de los países de la Unión Europea han mantenido una posición de no reconocimiento, bajo el postulado de que el Estado palestino no existe y de que una aceptación explícita del mismo no incide ni ayuda en el proceso de paz con Israel.

Si el proceso continúa estancado –que es lo más probable-, a la larga no será más que una medida de carácter simbólico que no habrá aportado nada sustancial a la resolución de este largo conflicto.

Chile deberá pronunciarse y de este modo acercarse o alejarse de sus socios latinoamericanos, asumiendo los costos y beneficios que pueda implicar cualquier decisión al respecto. Si el reconocimiento explícito de Argentina, Brasil y Uruguay al Estado palestino ayudara a encauzar el proceso de paz, entonces podremos considerarla como una medida exitosa. Sin embargo, si el proceso continúa estancado –que es lo más probable-, a la larga no será más que una medida de carácter simbólico que no habrá aportado nada sustancial a la resolución de este largo conflicto.

Independientemente de estas decisiones, lo cierto es que la solución al conflicto israelí-palestino pasa por procesos todavía más profundos, que impliquen un término inmediato a la construcción de nuevos asentamientos judíos en los territorios palestinos, y, que al mismo tiempo se logre neutralizar a los sectores más radicalizados de ambas partes que son contrarios a cualquier proceso de paz.

Del lado israelí, la derecha nacionalista y sectores ortodoxos judíos mantienen un discurso nacionalista y bíblico, que en los casos más extremos busca la extensión de Israel y la instauración de la ley religiosa judía o halaja, respectivamente, con lo cual paradojalmente el Estado de Israel se asemejaría más al régimen islámico de Irán, alejándose del modelo republicano, sionista y democrático que inspiraran sus fundadores. Del lado palestino, el movimiento Hamas, que sigue controlando la franja de Gaza, se propone la destrucción del Estado de Israel, utilizando para ello todos los medios posibles y contando con el apoyo de países como Irán.  Un avance real en el proceso político israelí – palestino requiere de la presión internacional y de cambios internos – sociales, políticos, culturales- muy profundos, que van más allá de las medidas tomadas por los gobiernos de Argentina, Brasil y Uruguay.

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