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La desesperanza...

por María Elena González, directora ejecutiva de la Fundación Chilena de la Adopción. 14 enero 2011

Señor Director:

Cada vez que la prensa informa acerca del nacimiento de un niño en condiciones de absoluta indignidad, porque la mujer que lo dio a luz lo hizo a escondidas, y luego lo abandona, o cuando somos testigos del maltrato que sufren otros niños por la negligencia o incapacidad de sus padres de protegerlos, como fue el último caso en que los titulares daban cuenta de la detención  de una mujer por dejar solos, al interior de su casa y sin los cuidados necesarios a sus cuatro hijos, de  entre  2 y 8 años, me pregunto:  ¿cuáles son los motivos que provocan estas situaciones?

Como una forma de prevenir este abandono es que la Fundación Chilena de la Adopción  desde hace 25 años desarrolla el “programa de apoyo a la mujer embarazada en conflicto con su embarazo”. Son más de 2000 mujeres que se han beneficiado de este programa, que tiene por objetivo  ayudarla a discernir acerca del futuro del hijo que espera: ¡todas llegan pensando en cederlo en adopción! Sin embargo sólo un 30% de ella decide entregarlo, el resto asume su maternidad.

En estos 25 años hemos podido escuchar las miles de razones que las llevan a tomar esta decisión, como también a escuchar los temores que les surgen tras sólo pensar en esta posibilidad de entregar el hijo que espera en adopción. Es recurrente, y la variable más importante sobre los temores es la discriminación y descalificación que sufrirán al ser descubiertas en esta acción. Las que se atreven a controlar ese embarazo oculto son discriminadas en sus familias, en los centros de salud donde son atendidas, son incomprendidas muchas veces en los tribunales donde deben ratificar su decisión de entregarlo en adopción.

El perfil de la mujer que piensa en entregar su hijo en adopción es una mujer de sobre 25 años, con estudios medios o universitarios incompletos, soltera, sin apoyo de pareja, que optó por la vida de este niño y que esta pensando en darle un futuro a ese hijo para el cual ella, en ese momento de su vida, no se siente capacitada de asumir. Es una mujer que tuvo acceso a la información de la existencia de un programa como el que la Fundación Chilena de la Adopción desarrolla.

La decisión de entregar un hijo en adopción es un acto de responsabilidad y, ante todo, un acto de generosidad: esa mujer se posterga ella misma por darle a ese niño el derecho de contar con una familia que lo proteja y ame.

¡Cuántos niños podrían tener un futuro si, como sociedad, nos hiciéramos cargo abiertamente de las realidades que viven estas mujeres sin imponerles nuestros valores y creencias!

Por los derechos de los niños, ayudemos a difundir la atención a la mujer embarazada en conflicto con su embarazo, para que no seamos testigo del “abandono progresivo” de niños como los del reportaje, o tengamos que presenciar el horror de un niño que muere quemado por quedar solo en su casa.

(*) María Elena González,

directora ejecutiva

Fundación Chilena de la Adopción.

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