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Política exterior de Chile en la encrucijada

por 18 enero 2011

La información proporcionada por el reciente Sondeo de Opinión de la Adimark-GFK y la PUC entrega preocupantes datos con respecto a la percepción socio-política chilena relativa a aspectos eminentemente coyunturales y que nos relacionan con nuestros países vecinales.

No se trata de un rastreo sobre materias históricas, sino que pone en la mesa la opinión de la población chilena respecto de problemáticas actuales que nos enfrentan a Perú y Bolivia.

Los sondeos son el reflejo de lo emotivo, más que de lo racional. Transparentan la percepción de la sociedad sobre determinados tópicos, por regla general, altamente visibles y simbólicos. Hoy la opinión pública chilena aprecia, sin necesidad de interlocutores, analistas o estudiosos del tema, que dos de los países con los que compartimos fronteras contestan Tratados de Limites.

No se trata solo de la pretensión sobre determinados espacios territoriales, de trazados de fronteras o de la rectificación de segmentos soberanos: se cuestionan sendos Tratados de Limites, que tal y como lo señala nuestro Canciller Moreno “son el pilar fundamental de la paz y las buenas relaciones entre los Estados”. El sondeo nos permite ver, al igual que un doctor una radiografía de su paciente, el estado actual de la opinión de la población nacional respecto al hipotético fallo de La Haya contrario a la postura chilena. La respuesta de un 73% de los encuestados de clara: Chile no debe ceder territorio a Perú “por ningún motivo”, incluso si un Tribunal Internacional así lo exige.

Ante la consulta cual debería ser la actitud del Estado chileno ante la demanda marítima de Bolivia: un 43% señalan no darle la salida soberana al mar ni menos beneficios económicos. Un 35% “solo” beneficios económicos y un 13% una franja soberana al mar por el norte de Chile. Queda claro el endurecimiento de la postura social chilena con respecto a ceder territorios, soberanía o ambos.

La respuesta de la población consultada es categórica y genera más de un dolor de cabeza a la clase política chilena. Hoy también queda clara la estrategia que esta clase política que dirige los destinos de la política exterior, de defensa y económica chilena.

El diputado Jorge Tarud señala que la vía para la solución definitiva del problema Boliviano pasa por un plebiscito. La reforma del artículo 32 de la Constitución se impone, en especial frente a la posible cesión espacios territoriales soberanos a otro país.

El problema queda al descubierto y es simple, pero de la mayor complejidad: la percepción sociopolítica chilena parece ser mayoritariamente contraria a ceder territorios a cambio de la paz diplomática. Dejar que la democracia hable con respecto a las pretensiones territoriales de Bolivia parece ser peligroso para la planificación política vecinal de la cancillería chilena.

Se percibe un vacío o si se quiere, un quiebre, entre la clases política chilena y la percepción social con respecto al manejo de la PP.EE chilena, así como de la Defensa. Por tragicómico que parezca se requerirá de toda una campaña de “sensibilización” con respecto a lo beneficioso que es ceder soberanía y territorio. Soberanía o territorio una vez cedidos ya no puede recobrarse por los mismos medios. Algunos parecen olvidarlo.

El sondeo, con respecto a Perú y La Haya en cuanto a un desconocimiento unilateral de un fallo a favor del Perú es más complejo aún. Ese 73% de la población señala que Chile debe recusar el fallo y seguir ejerciendo soberanía en dicho territorio, olvidando que un desconocimiento traería consigo la evaporación de los Tratados que sostienen la paz con los Estados nortinos.

Hoy solo podemos levantar escenarios. Pero queda claro que el fallo ante la pretensión peruana ante La Haya es central para el curso de acción que tomará nuestra política exterior ante Perú, pero sobre todo Bolivia. Otro aspecto relevante está dado por el creciente sentimiento nacionalista en la población chilena.

Ya lo habíamos señalado en artículos precedentes: un escenario adverso a Chile podría generar la cristalización de un segmento sociopolítico de naturaleza revanchista en la sociedad chilena. Una clientela nacionalista “negativa” que podría buscar una representación política institucional en el sistema político chileno. En Perú, ganen o pierdan, una oleada de la misma naturaleza se materializará, no obstante que en dicho país dicha corriente ya existe, orbitando en función del “factor Chile”.

En Bolivia, Evo Morales, solo tendrá que hacer valer la nueva Constitución para pasar a la historia como el Gobierno que desconoció el Tratado de Ancón y que llevo a Chile nuevamente ante La Haya.

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