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Privado de protagonismo

por 21 enero 2011

El Presidente quería, una vez más, ser el principal protagonista. Venía preparando el terreno desde hace tiempo, comenzando por envolver en sus redes al senador Frei, lo que no le resultó difícil. Iba a ser orador central en el acto en la plaza de la Constitución, en el centenario del natalicio del ex Presidente Frei Montalva, hoy 20 de enero. Pero la ex senadora Carmen Frei, en vista de eso y más advertida que su hermano del evidente aprovechamiento político a expensas de la memoria de su padre, resolvió organizar una conmemoración separada.

La escenificación preparada por el "segundo piso" se vino abajo y finalmente el Presidente se resignó, no a dejar de ser protagonista (porque a eso no se resignará nunca), sino a encabezar sólo un acto secundario dentro de La Moneda. El evento relativamente mayor, poco numeroso, lo encabezó el senador Frei Ruiz-Tagle en la plaza de la Constitución, pero también resultó intrascendente.

Iba a ser un gran acontecimiento político transversal, que iba a prestarse para gran lucimiento, pero terminó siendo un triple testimonio de que el exceso de ambición por figurar sólo genera división.

El saldo noticioso fue lamentable. Acabo de ver en Teletrece breves versiones de las tres reuniones: de la de La Moneda sólo se destacó la frase del Presidente en que garantiza que "la muerte de un Presidente no puede quedar impune", avanzando así un prejuicio inadmisible acerca de un proceso en trámite; de la de la plaza de la Constitución, sólo similar abuso por parte del senador Frei, aseverando que su padre fue asesinado; de la de la ex senadora Frei, sus frases odiosas contra "la dictadura", cuyos esbirros, dijo, están de vuelta en La Moneda.

Es decir, los dos primeros oradores avalando uno de los procesos más vengonzosos e infundados que se hayan ventilado ante la justicia chilena, caracterizado por publicación sobre pruebas inexistentes, "informes periciales" de personas descalificadas, búsqueda de aprovechamiento político-propagandístico mediante oportunos anuncios judiciales en fechas previas a un evento electoral y procesamientos arbitrarios de personas inocentes, todo ello respaldado ante la opinión pública mediante versiones amañadas en programas televisivos sensacionalistas.

Eduardo Frei Montalva no fue un buen Presidente de la República, pero no se merecía el espectáculo de ambiciones mezquinas, propalaciones infundadas y diatribas odiosas con que se ha conmemorado el centenario de su nacimiento.

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