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Libertad y desarrollo y el “Club de la pesca”

por 22 enero 2011

El poseer para siempre las cuotas de pesca a costo cero perpetuará uno de los mercados más distorsionados que hay en Chile.

Prontamente el gobierno debe mandar al Congreso un proyecto de ley relativo a la asignación de las cuotas de pesca industrial,  pues vencen las que fueron asignadas con la ley de 2001.

Los grandes industriales pretenden que se perpetúe la forma en que se asignaron dichas cuotas, las que obtuvieron pagando cero peso a la nación. Se oponen a una subasta que permita la entrada de nuevos actores, mayor competencia y mejores estándares ambientales y sociales.

Por esta razón, la gran industria pesquera, comportándose como si fueran un “club” que defiende de manera antojadiza sus intereses, no han escatimado en recursos comunicacionales e influencias políticas para lograr su objetivo. Primero fue el terremoto, después la baja del jurel y ahora, increíblemente, sostienen que la mantención de las cuotas en manos de los mismos es eficiente económicamente. Este último argumento, ha sido desarrollado  por el Instituto Libertad y Desarrollo (LyD) en un reciente documento carente de rigor técnico. El Instituto propone mantener el actual sistema de asignación de las cuotas, afirmando que el mecanismo de asignación inicial, subasta o asignación histórica, es indiferente, bastando perfeccionar el mercado secundario, es decir, la transacción de las cuotas asignadas.

El poseer para siempre las cuotas de pesca a costo cero,  perpetuará uno de los mercados más distorsionados que hay en Chile.

Esta afirmación no tiene ningún fundamento en la realidad, pues las asimetrías de información a favor de los grandes industriales no podrán ser eliminadas. Más aún, si es indiferente una subasta ¿Por qué entonces LyD, en el pasado adalid de la libre competencia, no se inclina por esta última?

LyD sostiene una supuesta falta de poder de mercado de los principales actores de la actividad pesquera industrial. Sin embargo, los profesores Eduardo Saavedra y Manuel Willington, en un reciente informe concluyen que no es posible descartar que los industriales ostenten poder de mercado por el solo hecho de que la harina y aceite de pescado se transen en el mercado internacional. Por el contrario, existe abundante evidencia que sugiere que los industriales pesqueros no son meros tomadores de precios, lo que es consistente con la relevante posición compradora de Chile en aceite de pescado.

El poseer para siempre las cuotas de pesca a costo cero,  perpetuará uno de los mercados más distorsionados que hay en Chile.

Una subasta es superior a cualquier otro método de asignación pues bien diseñada puede alcanzar eficiencia en la asignación mucho antes que el mercado secundario se materialice y esté maduro. Además, un proceso de subastas es justo, recaudador y señaliza las intenciones de competencia que la autoridad desea establecer. También tiene un elemento de justicia redistributiva, que legitima el sistema pues impide la transferencia de riqueza de la sociedad a los actuales poseedores de las cuotas. Otorga muchos beneficios y muy poco costo, salvo el costo político de ir contra los intereses de uno de los gremios más poderosos y con mayor capacidad de torcer las leyes a su favor: la industria pesquera.

Sorprendentemente, y según entendemos por primera vez en sus veinte años de existencia, LyD aboga por la mantención de un tributo en lugar de privilegiar un mecanismo de mercado. Llama también la atención que esté a favor de que se mantengan los mismos en el mercado pesquero, en vez de promover la subasta que permitiría el ingreso de nuevos actores.

El antiguo think tank liberal se ha contagiado con la vieja práctica de parte del empresariado chileno que favorece el libre mercado mientras no se toquen sus privilegios y su posición dominante en alguna industria.

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