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Veinte años de avances para las mujeres, en riesgo

por 24 enero 2011

 A veinte años de la creación del Servicio Nacional de la Mujer, se constata que sus logros han sido significativos. En la medida en que este servicio ha sido capaz de escuchar algunas de las demandas levantadas por el movimiento de mujeres y feminista, se han alcanzado metas importantes, como por ejemplo la adecuación del marco normativo a través de iniciativas legales tan importantes como el Régimen de Participación en los Gananciales; la Ley que crea el delito de Tráfico de Personas; la Ley que modifica el Código Civil en materia de Filiación, reconoce la igualdad jurídica de los hijos nacidos dentro y fuera del matrimonio; el conjunto de leyes que protegen actualmente a las mujeres trabajadoras y; la ley que permite que en nuestro país la violencia intrafamiliar contra las mujeres sea un delito, entre otras. Asimismo, se aprecian avances en materia de políticas públicas, entre otras cosas, gracias a los Planes de Igualdad de Oportunidades que coordina este servicio a nivel nacional y, que ha permitido, incluso, la elaboración de políticas con enfoque de género en algunos Ministerios.

Es ese camino de más de veinte años el que se encuentra desafiado por las modificaciones -contempladas en el nuevo Ministerio de Desarrollo Social- que afectan la institucionalidad y la misión del SERNAM.

Al respecto, una grave amenaza, es el posicionamiento de un servicio con personalidad jurídica y patrimonio propio, cuya directora tiene rango de Ministra, bajo una Subsecretaría del nuevo Ministerio. Ello le resta no sólo poder político para transversalizar el enfoque de género al resto del aparato gubernamental, sino que tiene graves consecuencias en la pérdida de participación en instancias decisorias claves. Ejemplo de ello es la exclusión de la Ministra del SERNAM del Comité Interministerial de Desarrollo Social, lo que llevó al movimiento de mujeres a pronunciar públicamente su estado de alerta y a las senadoras Alvear, Rincón y Pérez a manifestar que debe haber una indicación al respecto.

Es ese camino de más de veinte años el que se encuentra desafiado por las modificaciones -contempladas en el nuevo Ministerio de Desarrollo Social- que afectan la institucionalidad y la misión del SERNAM.

La cuenta pública de la Ministra tampoco entrega tranquilidad respecto del presente y futuro de este servicio. La participación política y social de las mujeres queda reducida a una propuesta, fragmentada y aislada, de un incentivo económico para que los partidos lleven candidaturas femeninas a elecciones populares; los derechos de las mujeres quedan subsumidos, nuevamente, a la naturalización del concepto de la familia, desconociendo los cambios sociales que se han producido en Chile en estos 20 años y la misión del SERNAM.

Preocupa también, la visión simplificada que se tiene de algunos temas que requieren respuestas integrales, como por ejemplo la incorporación de las mujeres al mundo del trabajo, la que no puede ser aislada en proyectos de teletrabajo o microemprendimiento sin el necesario debate sobre la precariedad de los empleos femeninos y el significado particular que adquiere el empleo para las mujeres.

Pareciera que las autoridades no han tomado conciencia de los veinte años de luchas y avances que han pasado.

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