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Presupuesto, Fuerzas Armadas y madurez política

por 10 febrero 2011

Presupuesto, Fuerzas Armadas y madurez política
La irresponsabilidad llevaba a muchos ilustres parlamentarios de nuestro país a hacer gárgaras con los ojos en blanco de “éxtasis democrático” y jurando al cielo, que “no aprobarían ningún peso para armas mientras existieran personas sin techo en su distrito”, o que “la educación de sus conciudadanos bien valía no comprar nuevos cañones” o discursos un poco más elevados que señalaban que “los nuevos tiempos ya no requieren de cañones sino que de diplomacia” y tantos otros argumentos que siempre “venden tan bien” ante algunos sectores de la ciudadanía.

El gobierno acaba de anunciar una buena noticia, la que requiere de una madurez política especial por parte de nuestra democracia.  Me refiero al anuncio de ponerle fin a la llamada “Ley Reservada del Cobre” que establece que el 10% de las ventas de Codelco sean destinadas a las compras de armamentos de las Fuerzas Armadas.

Esta es una buena noticia, pues una ley de este tipo –espero no equivocarme - ya no se justifica en nuestro país y no se condice además, con los estándares cada vez más altos que la ciudadanía exige en materia de transparencia en la administración pública. Sin embargo, su derogación requiere de una madurez política importante, porque una norma como la “Ley Reservada del Cobre” no surge por el azar o por el mero capricho de las autoridades de turno. Surge entre otras cosas por la profunda y muy arraigada irresponsabilidad histórica de muchos de nuestros dirigentes políticos cuando se tratan temas relacionados con la defensa nacional.

Me refiero a esa irresponsabilidad que llevaba a muchos ilustres parlamentarios de nuestro país a hacer gárgaras con los ojos en blanco de “éxtasis democrático” y jurando al cielo, que “no aprobarían ningún peso para armas mientras existieran personas sin techo en su distrito”, o que “la educación de sus conciudadanos bien valía no comprar nuevos cañones” o discursos un poco más elevados que señalaban que “los nuevos tiempos ya no requieren de cañones sino que de diplomacia” y tantos otros argumentos que siempre “venden tan bien” ante algunos sectores de la ciudadanía.

Esta falta de visión de Estado, que no ve que la seguridad nacional es labor y responsabilidad de todos, y especialmente de los dirigentes políticos, es lo que en su momento justificó en gran parte una norma como la “Ley Reservada del Cobre”.

Dichos parlamentarios, dispuestos a ofrendar su responsabilidad para con el país ante el “altar del populismo”, siempre han existido y si hoy no los escuchamos es porque existía la “Ley Reservada del Cobre” que los alejaba de esas tentaciones demagógicas.

Estas actitudes sin duda que trajeron consecuencias, pues la preparación de Fuerzas Armadas profesionales y eficientes no se improvisa de un día para otro. Es así, como en periodos de nuestra historia, los soldados conscriptos tenían que hacer instrucción con rifles de palo, y 50 años después seguían funcionando en Chile tanques como los Sherman de la “Segunda Guerra Mundial” (repotenciados y conocidos como M-51) los que no alcanzaban a andar un kilómetro cuando quedaban votados por desperfectos mecánicos.  También recordar los momentos en que nuestra Escuadra Nacional contaba con buques que se convertían en verdaderos milagros vivientes si lograban terminar sus viajes de instrucción.

Esta falta de visión de Estado, que no ve que la seguridad nacional es labor y responsabilidad de todos, y especialmente de los dirigentes políticos, es lo que en su momento justificó en gran parte una norma como la “Ley Reservada del Cobre”.

Lo anterior, no significa ser militarista y mucho menos propiciar una carrera armamentista, sólo significa actuar con “criterios de realidad” y darse cuenta que hoy en día a pesar de los avances del derecho internacional, las Fuerzas Armadas de los distintos países siguen siendo un elemento esencial de su política exterior, en nuestro caso como factor disuasivo y con vocación meramente defensiva.

Sin embargo y para ser justos, debemos señalar que esta irresponsabilidad no es exclusiva de nuestro país, pues la historia ha demostrado que es un defecto generalizado de la clase política. Para los que les gusta la historia, basta recordar la Segunda Guerra Mundial para ver como los éxitos iniciales de las fuerzas alemanas se debieron en parte importantes por la negligencia e irresponsabilidad de las democracias occidentales en contar con sistemas de defensa adecuados.

Por eso es que derogar la “Ley Reservada del Cobre” me parece una medida acertada en una democracia que se cree o al menos aspira a ser madura. Sin embargo, requiere que nuestra clase política se comporte con la responsabilidad necesaria que implica que la totalidad del Presupuesto de las Fuerzas Armadas se discuta en el Congreso Nacional y no volver a caer en la famosa pero falsa disyuntiva de “mantequilla o cañones”.

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