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La diferencia entre el IV y el V

por 3 marzo 2011

El IV y el V Gobiernos de la Concertación tienen muchas similitudes, pero una diferencia fundamental. Una similitud: Andrés Velasco y Felipe Larraín, sus respectivos ministros de Hacienda, son economistas de primera línea y tipos muy serios (condiciones que no siempre son copulativas). Una diferencia: la Presidenta del IV Gobierno no tenía preparación económica especializada y era sólo limitadamente demagógica, de modo que sacrificaba sus impulsos populistas cuando su ministro de Hacienda le hacía ver las razones económicas para no concretarlos; en cambio el Presidente del V Gobierno, teniendo una acabada formación económica, es un demagogo en toda la línea y hace caso omiso de las prevenciones de su ministro de Hacienda, porque le interesa la popularidad de corto plazo más que el progreso a largo plazo.

Por eso en el gobierno de Bachelet los pujos populistas de Osvaldo Andrade y Francisco Vidal no prosperaron. Tanto que ahora dicen que el posnatal de seis meses deberían haberlo consagrado ellos. Por supuesto. Pero Andrés Velasco se oponía firmemente y la presidenta lo respaldó. En cambio, ahora el populismo viene de arriba y el ministro Larraín tiene que resignarse a acatarlo, sin otra posibilidad de manifestar su molestia que ausentarse de los actos públicos que lo consagran. Incluso la ministra del Trabajo, que también es una economista preparada y que desde tiempo atrás, antes de ser ministra, venía advirtiendo contra los riesgos del posnatal de seis meses para la empleabilidad de las mujeres, ahora que está en la cartera de Trabajo se cambió de bando y se alineó con la demagogia.

Lástima por las mujeres que buscan trabajo, especialmente las más pobres. Tendrán menos posibilidades de encontrar empleo. Y lás mujeres que tienen trabajo se darán cuenta, más temprano que tarde, que son ellas las que estarán pagando el costo del posnatal de seis meses, porque su remuneración lìquida va a bajar, para compensar el mayor costo de contratación que va a representar este supuesto beneficio. Pues los empleadores tenderán a disminuir los sueldos líquidos que ofrezcan a sus empleadas.
Cuando en un año más se publiquen cifras anunciando que la remuneración de las mujeres es todavía menor que la de ahora en relación a la de los hombres, deberemos acordarnos de este posnatal de seis meses. Sin perjuicio de que la posibilidad de trasladar a los hombres algunas semanas de posnatal --idea que es ya un paroxismo demagógico imprevisto-- va a incidir también negativamente en la empleabilidad masculina.

Cuando en el futuro veamos que el desempleo no disminuye, sino que se acrecienta, pensemos en todos estos "regalos del cielo" que son tan ampliamente celebrados. Porque en economía "no hay una cosa tal como un almuerzo gratis", decía Milton Friedman.

Son las consecuencias de la demagogia. Por eso el IV Gobierno, con su ministro de Hacienda técnico que imponía su parecer, en este aspecto ofrecía más garantías para el crecimiento futuro que este V Gobierno, donde el ministro de Hacienda técnico debe aceptar que el populismo prevalezca sobre su parecer como economista responsable de hacer de Chile un país desarrollado.

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