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Arbitraridades y carabineros: el que explica, se complica

por 13 marzo 2011

Ese es el punto Señor General: educar a Carabineros para saber distinguir entre derechos y deberes, propios y ajenos, pero también saber comprender que en materia de derechos no hay diferencia de raza ni diferencia social, política o económica.

El señor general de Carabineros, don Sergio Gajardo, ha descartado con firmeza y convicción que sus subalternos hayan incurrido siquiera en un asomo de irregularidad en el caso del ciudadano ecuatoriano, radicado en Chile con toda su documentación legal,  que fueron captados por imágenes de transeúntes en momentos cuando reducían a Freddy Quiñones, como en los viejos tiempos de la esclavitud… De boca en el suelo; esposado de manos y pies; con su ropa destruida por forcejeos y finalmente conducido a un furgón con su torso desnudo, nos recuerda la historia que cuando niños nos estremecía por su dramatismo, “La cabaña del Tío Tom”. Pero eso es historia. El pasado.

Lo vivido por Quiñones ocurre hoy, en el siglo XXI, en una sociedad que se ufana de ser moderna, liberal, progresista y “tolerante”. Quiñones declara ante la televisión: “¿Qué más puedo hacer para que me acepten”? Paga sus impuestos, vive en nuestro país, es un trabajador sencillo, un hombre de color. Seguramente incurrió en un error de tránsito, el mismo error que centenares de chilenos cometen en pleno centro de Santiago, muchas veces ante la vista y paciencia de Carabineros… Me consta.

Ese es el punto Señor General: educar a Carabineros para saber distinguir entre derechos y deberes, propios y ajenos, pero también saber comprender que en materia de derechos no hay diferencia de raza ni diferencia social, política o económica.

Tenemos todavía en nuestras imágenes y recuerdo las humildes declaraciones del indigente de la Legua, Juan Berríos, quien a fines del 2010 fue detenido en una confusa situación y golpeado en un furgón de Carabineros, persona además de quien se burlaron por su modesta condición. La opinión pública reaccionó indignada.   Quiñones, ciudadano ecuatoriano acogido en nuestro país, de raza de color nos hace una pregunta dramática: ¿”Qué más debo hacer para que me acepten”?

El férreo Señor General responde con enérgica claridad: “no hay ninguna irregularidad”,  y con firme convicción aseguró en un diario que “la discriminación es ajena a la doctrina policial”… Señor General: los mapuches no podemos acoger ni aceptar su declaración. Sabemos por experiencia propia que dicha discriminación existe.

Carabineros es parte de nuestro sistema democrático. Están para cuidarla y protegerla. La cultura democrática conlleva el pleno respeto a los Derechos Humanos. Y el ciudadano Quiñones apunta a un hecho fundamental: “…Si hubiera sido norteamericano, con ojos azules, quizás no hubiera ocurrido nada: “Adelante Señor, siga no más, tenga más cuidado”, le habrían dicho. Ese es el punto Señor General: educar a Carabineros para saber distinguir entre derechos y deberes, propios y ajenos, pero también saber comprender que en materia de derechos no hay diferencia de raza ni diferencia social, política o económica. Y esto implica que los que tienen a su disposición el mandato de la fuerza, por soberanía popular, están obligados a aplicarla con moderación y prudencia. En el caso del ciudadano Freddy Quiñones, como antes con Juan Berríos y más anteriormente aún, con Matías Catrileo sabemos que esta prudencia ha sido escasa.

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