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Andrés Velasco y el 7%

por 5 abril 2011

Andrés Velasco y el 7%
La prudencia como virtud no existe en los otros sino solo en ellos, poniendo un foco final sobre su esencia absolutamente conservadora y elitista acerca del progreso social y del sistema democrático, que los pone a la derecha de Sebastián Piñera y explica las simpatías que despertaban en su momento en Libertad y Desarrollo. Sus argumentos son, hoy por hoy, la mejor soga con la cual se puede ahorcar la Concertación.

Casi como una paradoja, el ex ministro de Hacienda de Michelle Bachelet coincide en sus argumentos con la derecha más recalcitrante en contra de la iniciativa de Sebastián Piñera de eliminar el 7% de la cotización de salud a los pensionados más pobres. Tal posición de uno de líderes del grupo Expansiva explica el vacío de conducción y las contradicciones internas en que se debate la Concertación.

El Presidente quiere hacer del 2011 el año de sus iniciativas en política social, las que marcan la pauta pese a la abundante letra chica de ellas, que obliga constantemente a mejorar los proyectos.

Pero una cosa es mejorarlos y otra muy distinta es, adoptando las críticas de la extrema derecha a esas iniciativas, tratar de bloquearlos, como lo hacen ex miembros del grupo Expansiva liderados por el ex Ministro de Hacienda Andrés Velasco.

Estupefacta la oposición actual se pregunta por qué ha sido Piñera el que ha avanzado con la propuesta de eliminar el 7% de cotización de salud para el 40% más pobre de la población, recordando que los sectores más conservadores de la Concertación, aseguraban que ello no era posible pues siempre se opondría la Alianza por Chile.

La columna de Engel, Velasco, Huneeus y Contreras del domingo pasado en La Tercera (3 de abril p. R24) confirma que la verdadera oposición estaba dentro de la propia Concertación.

Cada gobierno tiene sus prioridades, y si no se ha avanzado en esta como en otras materias, tiene que ver con racionalidad y posturas políticas transversales que adhieren a las posturas más radicales del pensamiento económico conservador.

Tales visiones, en algunos aspectos dominantes en los equipos económicos de los gobiernos anteriores, se reflejan de manera perfecta en las críticas de El Mercurio a la política social de la Administración Piñera. En su editorial del día sábado 2 de abril el matutino  sostenía sobre la eliminación de la cotización de salud de los pensionados que:

“Su tasa de pobreza es poco menos de la mitad de la que se observa para toda la población, y cuando se consoliden la reforma previsional y otras políticas dirigidas a la tercera edad, será aún menos probable encontrar ancianos en situación de pobreza. Además, los beneficios de salud son muy superiores a sus cotizaciones” (El Mercurio, Sábado 2 de abril 2011, p. A 3)

Es decir, prácticamente el mismo argumento de Andrés Velasco y su grupo.

Las afirmaciones de Expansiva

Velasco y colegas, afirman que eliminar la cotización de salud del 7% a los jubilados más pobres “es dar un paso hacia la destrucción del sistema de protección social que Chile ha construido. Es lo que hace legítimo y sustentable al sistema… Los que tienen más contribuyen más; pero todos los que pueden contribuir, contribuyen algo”.

No lo reconocen abiertamente pero están pensando en ellos mismos. Argumentarán que ello ya ocurrió en los gobiernos anteriores a la dictadura de Pinochet y seguirán sosteniendo que la responsabilidad fiscal se debe a la autonomía del Banco Central y por supuesto a la influencia de ellos.

Todo lo contrario de lo que sostienen la mayoría de los autores que señalan que la mayoría de los sistemas de salud se sustentan en contribuciones y en recursos provenientes de los ingresos generales de la Nación. El caso de Inglaterra es probablemente un caso paradigmático.

Tampoco es cierto que los que tienen más contribuyen más. Las contribuciones de salud obligatorias son sólo sobre ingresos de hasta 65 UF. Quienes ganan más que eso no contribuyen más.

A continuación el grupo afirma que “pretender operar un sistema de salud sin que los principales usuarios contribuyan es como hacer un asado de curso y exigirle al que pone la casa que también ponga la carne y el vino”.

Aunque es cierto que los mayores de 65 años son los principales usuarios de la Salud, son también los que en promedio han contribuido más al sistema, a lo largo de su vida laboral. Más allá de lo trivial del ejemplo, lo que Andrés Velasco no ve es que los jubilados son como aquellos invitados que en todos los asados anteriores, pusieron la casa y pagaron  el asado y el vino.

Para Velasco y su grupo “el cambio propuesto es injusto, engañoso e imprudente” y su argumento “decisivo” es que la pobreza en los mayores de 60, según la encuesta Casen, alcanza al 8,9%; mientras que en los menores de 17 años, la incidencia de la pobreza supera el 20%. Sobre esa base se preguntan “Si de gastar 200 millones de dólares se trata, ¿por qué no hacerlo en los niños?”

No queda claro por qué Velasco y compañía reducen el problema a tener que optar por hacer una u otra cosa. Ambos sectores requieren ayuda urgente. Ya se ha señalado que los pensionados han pagado, a lo largo de su vida, por tener el derecho a la salud en su vejez.

El problema de fondo que eluden es que si hacen falta recursos para financiar los programas de ayuda a los jóvenes se debe aumentar la carga tributaria, y ellos no quieren.

El grupo Angelini tuvo utilidades de más de 2.500 millones de dólares en el año 2010; las utilidades del grupo Matte  alcanzaron 2.800 millones de dólares en el mismo período. Las mineras, por su parte, están obteniendo utilidades récord como efecto del alza de largo plazo del precio del cobre y de otros minerales. ¿Por qué Velasco y compañía no introducen la tributación en la discusión que les ocupa? ¿Creen sinceramente que un incremento de la tributación de las empresas y del 5% más rico de la población afectaría el nivel de inversión? ¿Huirían acaso los inversionistas extranjeros a Afganistán como dijo un destacado empresario hace algunos meses cuando se discutía el aumento de la tributación de la minería?

Velasco sostiene que “El cambio propuesto es engañoso porque no dice las cosas como son. Eliminar el 7% crea la ficción de que es posible aumentarle los ingresos a los pensionados sin costo alguno. Si el Gobierno busca subir las pensiones en un 7% que proponga un reajuste al Congreso.  Eso serviría para discutir sobre el mejor uso de los recursos… Naciones con sistemas de salud tan distintos como Estado Unidos, el Reino Unidos y Taiwán discuten como financiar sus sistemas de salud. La propuesta del gobierno, por contraste, se empeña en desfinanciar el nuestro”

Es efectivo que un buen financiamiento del gasto público garantiza la solidez del sistema de protección social y que se debe defender la disciplina fiscal.

Pero al mencionar el tema, Velasco y compañía olvidan que ya  hace algunas semanas, la Comisión Presidencial estructurada con ese objeto, entregó el informe sobre la reforma de la salud. En ella, los comisionados proponen entre otras cosas la creación “de un fondo de compensación de riesgos que se financie con las cotizaciones obligatorias de salud y los subsidios que el Estado destine a las primas per cápita. Este se distribuiría entre las diversas entidades de seguridad social en salud, privadas o pública para compensar el riesgo estimado de sus beneficiarios, según sexo y edad.

Afirmaciones ideológicamente de derecha y políticamente suicidas

Parecen oposición pero son fieles de mercado. Su preocupación principal es que se está abandonando la focalización como principio rector de la política social. Afirman que no es cierto que se esté liberando a los que no pueden pagar, pues la ley chilena exime a quienes define como carentes de recursos. El problema a su juicio es que se libera del pago de la contribución a pensionados que están más allá de la extrema pobreza e incluso en la pobreza. No les preocupa que los pensionados que serán beneficiados sean aquellos  que reciben pensiones inferiores a los 255 mil pesos. Tampoco les preocupa que ellos pagaran cotizaciones a lo largo de su vida laboral que excedieron con creces los servicios recibidos.

Les preocupa que luego de los pensionados venga una lluvia de solicitudes de exención “en que siempre existirán poderosas razones”, y que finalmente implique privar al Estado de los recursos que hoy financian la salud de los chilenos. Este es el fundamento de la insólita frase con que se inicia el artículo citado: “Eliminar la cotización de salud de 7% para los jubilados es dar un paso hacia la destrucción del sistema de protección social”.

Esta afirmación implica que los chilenos son tan irresponsables que pueden caer en cualquier tipo de exceso y la inevitable pregunta: ¿Dónde están las reservas morales del país que podrán evitar el deslizamiento al caos?

No lo reconocen abiertamente pero están pensando en ellos mismos. Argumentarán que ello ya ocurrió en los gobiernos anteriores a la dictadura de Pinochet y seguirán sosteniendo que la responsabilidad fiscal se debe a la autonomía del Banco Central y por supuesto a la influencia de ellos.

La prudencia como virtud no existe en los otros sino solo en ellos, poniendo un foco final sobre su esencia absolutamente conservadora y elitista acerca del progreso social y del sistema democrático, que los pone a la derecha de Sebastián Piñera y explica las simpatías que despertaban en su momento en Libertad y Desarrollo. Sus argumentos son, hoy por hoy, la mejor soga con la cual se puede ahorcar la Concertación.

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