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Rating de Miedo

por 13 abril 2011

Rating de Miedo
Hay señales que los productores de TV debieran considerar: indicios de menor rating en estos programas que pudieran ampliarse conforme disminuye la percepción de temor entre los televidentes y la ciudadanía en general. Por ejemplo, en su primera temporada (2007-2008) Atrapados por la Realidad 133 de Mega logró un rating en hogares 23,4 puntos; sin embargo, esta cifra se redujo a 17,7 el año pasado. Una tendencia a la baja, pero menos evidente muestran otros espacios como Policías en Acción (CHV).

Durante la segunda parte de la década pasada emergieron en las pantallas de TV chilena los formatos de docurealities sobre el quehacer policial, un género ya consolidado en la televisión norteamericana. Su éxito fue relativamente rápido: buen rating, costos de producción bajos y una audiencia fiel (especialmente en sectores medio-bajos y bajos). Una posible razón de fondo a este rating de miedo –más allá de los atributos propios del género como la acción y el suspenso- puede estar en el temor que expresa parte importante de la sociedad chilena, según constatan diferentes estudios desde principios de los 90. Los índices de victimización han sido tradicionalmente menores que los de temor durante casi dos décadas en Chile, transformándose en un tema recurrente en la agenda política, especialmente en periodos electorales.

Sin embargo, algo está cambiando. Según la encuesta Paz Ciudadana-Adimark, en el período 2006-2011 se observa una leve reducción de la victimización de 37% a 33%, especialmente en el segmento alto y medio, manteniéndose la misma proporción de variación en el segmento bajo. Pero lo más relevante que el Índice de Temor marcó una disminución marcada (de 18 a 12) puntos en el mismo período; la mayor reducción se observó en el segmento medio (19% a 11%). Lo anterior muestra dos fenómenos interesantes. El primero es que el porcentaje de “alto temor”, utilizado habitualmente como referente en los medios, representa a no más de 1/5 de la población (casi un 80% no se ubica en esa categoría). El segundo es que no se aprecia una relación directa entre victimización y temor. En primer lugar el alto temor no es un reflejo del dato de victimización y en segundo lugar la mayor victimización del NSE alto va acompaña de un bajo temor, en comparación al NSE bajo. Se puede plantear por lo tanto que el temor estaría asociado a factores ambientales, entre ellos los que pueden aportar medios como la TV.

Es esta la segunda clave que parece no haber leído nuestra TV: la épica colectiva o comunitaria, la capacidad de las personas para reducir la delincuencia, superando su temor, atreviéndose a superar la desconfianza y el desconocimiento del propio vecino. Los lazos y las redes como protagonistas. Esto ya lo reflejan los estudios como el de Paz Ciudadana - Adimark.

La reciente encuesta del Ministerio del Interior ratifica esta tendencia: notable reducción entre un 38,3% de victimización en 2005 a 28,2% en 2010. Además los robos en el espacio público pasaron de 1,7 millones en 2006 a 997 mil en 2010. Junto con la reducción en la victimización se observa una reducción en la percepción de aumento de delincuencia. Será necesario pensar en qué condiciones y cómo se verá afectado el interés de la población por estos temas si es que el descenso en estos indicadores se transforma en una tendencia estable en el tiempo.

Y es aquí donde hay señales que los productores de TV debieran considerar: indicios de menor rating en estos programas que pudieran ampliarse conforme disminuye la percepción de temor entre los televidentes y la ciudadanía en general. Por ejemplo, en su primera temporada (2007-2008) Atrapados  por la Realidad 133 de Mega logró un rating en hogares 23,4 puntos;  sin embargo, esta cifra se redujo a 17,7 el año pasado. Una tendencia a la baja, pero menos evidente muestran otros espacios como Policías en Acción (CHV).

Estos programas se fundamentan en la acción que protagonizan los policías: las personas son casi siempre víctimas y victimarios aislados, secundarios; poderosos unos, indefensos los otros. Pero al fin de cuentas, seres individuales. Y es esta la segunda clave que parece no haber leído nuestra TV: la épica colectiva o comunitaria, la capacidad de las personas para reducir la delincuencia, superando su temor, atreviéndose a superar la desconfianza y el desconocimiento del propio vecino. Los lazos y las redes como protagonistas. Esto ya lo reflejan los estudios como el de Paz Ciudadana - Adimark: consultadas las personas sobre las medidas que han tomado paras evitar un delito, la que más aumenta entre 2008 y el 2010 es la de ponerse de acuerdo con los vecinos para ayudarse (51% a 58%), y por el contrario, la que más disminuye es dejar de salir a ciertas horas (53% a 49%). Habrá que esperar la siguiente medición para observar si se consolidan estas tendencias.

De todas formas las futuras mediciones deberán considerar cambios en la percepción de victimización. Puede ser una alternativa antes que el rating sea literalmente de miedo, pero en el sentido más pesimista de la expresión.

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