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El PRMS y la dinámica de Santiago

por 21 abril 2011

Los datos muestran que, al contrario de lo que se cree, Santiago es una ciudad ni muy grande (70 mil hectáreas), ni muy poco densa (85 habitantes por hectárea), ni muy congestionada, comparada con las grandes ciudades del mundo (a más bien sus áreas metropolitanas).

El nuevo Plan Regulador Metropolitano (PRMS) permite que Santiago se expanda en 10 mil hectáreas, un significativo 17% como para plantearse si es razonable esta política. Los datos muestran que, al contrario de lo que se cree, Santiago es una ciudad ni muy grande (70 mil hectáreas), ni muy poco densa (85 habitantes por hectárea), ni muy congestionada, comparada con las grandes ciudades del mundo (a más bien sus áreas metropolitanas).

Lo que si llama la atención es la alta concentración del 40% de la población chilena, mientras el promedio en América Latina es solo de 25%. Estos datos han llevado a suponer que podríamos aumentar la densidad en vez de su expansión y que es probable que la población de otras ciudades chilenas crezcan más que la capital. Pero suponer no es lo mismo que construir una opinión fundada en estudios científicos, en especial cuando se trata de sistemas de dinámica compleja como las ciudades. Un estudio reciente realizado en el Instituto de Santa Fe, EE.UU., tras analizar los datos de muchas ciudades del mundo, concluye que la dinámica de las ciudades, así como otros sistemas de la naturaleza, sigue la conocida ley de potencia, es decir que mientras más grande es la población de la ciudad, menos infraestructura per cápita se requiere y mayor es el producto y creación de riqueza por habitante.

Los datos muestran que, al contrario de lo que se cree, Santiago es una ciudad ni muy grande (70 mil hectáreas), ni muy poco densa (85 habitantes por hectárea), ni muy congestionada, comparada con las grandes ciudades del mundo (a más bien sus áreas metropolitanas).

Reprodujimos las mismas conclusiones con los datos de ciudades chilenas, aunque se observa una excesiva concentración de riqueza en ciudades de mayor población. Es decir, existen importantes economías de escala con el tamaño, produciéndose más a menor costo por unidad de habitante. De allí se concluye que nuestra mayor concentración de población en Santiago puede ser mirada como buen síntoma, además justifica una tendencia a que se siga concentrando gran parte de la población.

Un segundo elemento es el desarrollo demográfico. Si bien el crecimiento histórico de la población tiende a calmarse, no ocurre lo mismo con la cantidad de hogares, los que reducen su tamaño y por ende aumentan en número. En un estudio reciente proyectamos que el número de hogares crece desde 1,7 millones el 2010 a 2,4 millones el 2030, un aumento del 40%, cifra bastante superior a la expansión del 17% del PRMS. Hasta aquí se puede concluir que hay evidencia para afirmar que Santiago seguirá creciendo.

Por otra parte, usando un modelo matemático, pudimos concluir también que la comuna de Santiago capta el mayor porcentaje del crecimiento de hogares continuando una tendencia de densificación. Es decir, la ciudad se expande a la vez horizontal y verticalmente. Una mirada más detallada de las predicciones muestra problemas preocupantes que amenazan la calidad de vida en la ciudad. El más difícil de abordar es la segregación socioeconómica de la población, la que persiste a pesar del incremento sostenido del ingreso. La profundidad de este fenómeno no parece cambiar sustancialmente con la provisión del 7% para vivienda social en cada proyecto que exige el PMRS.

Un segundo problema es la congestión. Lo  modelos muestran que el uso del automóvil crece de tal forma que aún cuando se hagan significativas inversiones en infraestructura y se mejore el transporte público, la congestión será muy alta. Los anuncios del nuevo PRMS respecto de provisión de nuevos servicios de Transantiago están muy lejos de esta realidad, tanto por la escala del problema como porque no se hace cargo de la baja rentabilidad del transporte público en zonas de baja densidad, cuando aún Transantiago no resuelve el problema de inestabilidad económica. Respecto de la contaminación, la situación es auspiciosa si se avanza en políticas que promuevan el uso de tecnologías limpias. De lo anterior vemos que la expansión del límite urbano es consistente con las grandes tendencias de crecimiento de Santiago, pero que se requiere un conjunto de políticas mucho más completo, coherente y coordinado para pensar en una ciudad sustentable, que es lo que realmente importa.

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