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El costo de un disparate

por 25 abril 2011

Si Chile logró salir relativamente bien parado de los desafíos internacionales que enfrentó en el siglo XX, fue gracias a que tuvo un Gobierno Militar que nos fortaleció bélicamente y a que había una norma que permitía destinar el diez por ciento de las ventas de cobre de la Gran Minería a mantener bien provistas y pertrechadas a nuestras fuerzas armadas.

El Gobierno Militar las reequipó y, gracias a eso, pudo enfrentar a pie firme el desafío reivindicacionista peruano de Velasco Alvarado en los '70, el posterior centenario de la Guerra del Pacífico, sin alteraciones; y los desafíos del expasionismo transandino, que pretendía "recuperar el territorio insular argentino" (es decir, las islas australes chilenas), por no mencionar la eterna letanía reivindicacionista boliviana, hoy renovada una vez más.

Si Chile no hubiera estado bien armado y si sus tropas no hubieran visto restablecida su eficacia bajo el Gobierno Militar, habríamos terminado el siglo XX con muchos "pedacitos menos", como los que regaló el gobierno de Patricio Aylwin al negarse a ejercitar los recursos que le correspondían al país tras el fallo inicuo de mayoría de dos sedicentes juristas, pero no otra cosa que dilettantes corruptos que nos despojaron de Laguna del Desierto.

Ahora en Perú existe la posibilidad de que triunfe Ollanta Humala, que tan recientemente como octubre de 2010 expresó a la periodista alemana Ulrike Baader su deseo de establecer un régimen parecido al de Adolfo Hitler en los Andes y ampliar las fronteras del Perú hacia el norte, el este y el sur, en este último caso restableciendo el "Collasuyo" incásico hasta llegar al río Maule en Chile y a Tucumán en Argentina.

Ante desafíos inminentes como ése y los que plantea la reforma constitucional boliviana, que pretende declarar como propios de ese país extensos territorios chilenos ¿que vamos a hacer acá? Derogar la única norma que nos ha permitido fortalecernos bélicamente: el diez por ciento de las ventas de cobre de la Gran Minería. ¿Para qué? Para que sean los políticos los que determinen los recursos que ellas van a percibir año a año. ¿Y qué van a hacer los políticos? Lo que hicieron antes de existir la norma del diez por ciento y lo que han hecho siempre: empobrecer y debilitar a las fuerzas armadas para tener ellos más recursos con los cuales comprar votos y así alcanzar o mantener el poder.

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