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Tal vez no debería escribir hoy...

por 28 abril 2011

...porque hay demasiados temas y esto puede terminar en "pot-pourri". Desde luego, algunos de mis temas favoritos, como los discursos del Presidente. Por ejemplo, el que ayer describía "La Segunda", en el curso del cual, en el sur, prometió que estaría terminado este otro año un puente que fue terminado el año pasado. ¿Quién documenta al Presidente? O el de hoy, cuando se apersonó en el entierro de Gonzalo Rojas y, por supuesto, habló, y no pudo evitar decir que el poeta había sido exiliado. Yo no creo que lo haya sido. El Gobierno Militar no exiliaba a nadie por escribir poesías. De hecho, el exilio, como política, no existió, aunque la leyenda izquierdista haya dado por establecido lo contrario. Lo que sucedía era que se buscaba a gente comprometida en la lucha armada y esa gente prefería, entonces, buscar asilo en embajadas para no caer presa, y el exilio terminaba siendo una concesión del gobierno para que esos asilados (para eludir la justicia o la acción de los servicios de seguridad) dejaran el país en lugar de ir a prisión o sufrir consecuencias peores, como las que en todas partes enfrentan los terroristas cuando combaten con las fuerzas de seguridad.

Además, si el Gobierno Militar no hubiera actuado contra los veinte mil guerrilleros que había en 1973, seguramente habría durado poco en el poder. Pero, así y todo, no actuaba contra los poetas ni los exiliaba. Por eso creo que el Jefe del Estado no fue prudente al hablar del exilio de Gonzalo Rojas, como no lo fue al ofrecer un puente que ya estaba terminado. Podría haberse informado mejor.

Y también me ha impresionado que los imputados por haber puesto una treintena de bombas terroristas hayan sido sacados de prisión por los tribunales superiores, siendo ellos, evidentemente, "un peligro para la sociedad". ¿Cuántas veces hemos visto que se les niega la libertad a ex-uniformados añosos y enfermos, por hechos de hace treinta o más años, amnistiados y prescritos, por considerarse a aquéllos "un peligro para la sociedad", siendo que en la vida corriente (antes y después de su lucha contra el extremismo) nunca han delinquido y han sido ciudadanos pacíficos?

Y ya ha surgido el lobby de defensa de los imputados por las bombas extremistas del último tiempo. El inefable monseñor Alfonzo Baeza, tan implacable para demandar que se aprese a militares, como impenitente para pugnar por que se libere a terroristas, lo cual consiguió, por supuesto, respecto de todos los que estaban presos en 1991, ha retornado a la escena pública para proteger a los nuevos extremistas. Ahora los procesados por poner bombas están en "arresto domiciliario". El lema del Chile actual: terroristas fuera de la cárcel, militares dentro de la cárcel.

¿Y cómo no va a ser notable que el Partido Comunista, tan empeñado siempre en gravar a los empleadores con toda clase de cargas onerosas, resulte ahora siendo un incumplidor flagrante de todas esas normas, cuando tiene la calidad de empleador? Eso es simplemente fantástico.

Pero nunca tan fantástico como el regalo que nos ha hecho "Alejandro", lector de este blog, que ayer ha reproducido íntegra, en un comentario, la "Oda a Stalin" de Pablo Neruda, pieza poética que, a la luz de la historia conocida y comprobada, resulta ser francamente patética. Yo nunca la había leído entera. Y hoy, habiéndolo hecho ¿puede alguien sinceramente rendir culto a Neruda después de conocer esa poesía abyecta? "Alejandro" le ha prestado un servicio al país... y posiblemente también a la Humanidad, tan mayoritariamente enajenada de las verdades políticas. Si usted no ha leído ese poema, retroceda a los comentarios del blog de ayer y léalo. Se prestará un servicio a sí mismo(a).

En fin, tal vez sólo por eso valía la pena que escribiera hoy.

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