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Profesional Exitosa y ¿mamá?

por 3 mayo 2011

La Concertación llamó al gobierno a que "abra la chequera” con el posnatal, pero aunque el nuevo postnatal resuelve algunas cosas, no llega al fondo del problema, porque lo que está en juego no es una cantidad de tiempo, sino el conflicto entre trabajo y crianza de niños.

Ese conflicto tiene poca solución, a pesar de los bien intencionados seminarios y libros que intentan ayudar a las mujeres a "conciliar” trabajo y familia. Es que nos hemos acostumbrado tanto a pensar en positivo y a hablar de de sinergías, que nos olvidamos de que siempre habrá algunos juegos de suma cero. El tiempo que se dedica a una cosa necesariamente se le quita a otra: no hay vuelta que darle. Y tanto el trabajo como la familia necesitan, para desarrollarse con éxito, todo el tiempo que se les pueda dedicar. Es muy difícil, si no imposible, dedicarse profesionalmente a los dos.

Ahí está la clave. Nadie imagina que pueda haber alguien que sea a la vez un excelente abogado litigante y un buen profesor de enseñanza básica. Nadie en su sano juicio animaría a un joven talentoso a dedicarse a la oftalmología y también a la ingeniería naval. Sin embargo, a las mujeres se les dice que pueden ser al mismo tiempo buenas madres y profesionales exitosas, como si ser madre fuera un hobby como armar aviones a escala, que se puede realizar en el tiempo libre con excelentes resultados. Es que puesta en la balanza contra cualquier profesión, la maternidad sale perdiendo, tanto en la consideración de los hombres como de las mujeres, y de la sociedad en general. ¿Será una especie de culto a la productividad económica? ¿Un machismo que se niega a evaluar a las mujeres en su propio campo? ¿O un feminismo que se no se resiste a jugar de visita? No lo sé. Como todo fenómeno social, tendrá muchas causas.

No se me pasan por alto objeciones a este planteamiento. Hay mujeres que afirman haber logrado conciliar la familia con un trabajo profesional exigente. Pero habría que preguntarle a los hijos por su experiencia porque siempre conviene oír a las dos partes. Ahora, es muy frecuente que esas mamás que supuestamente han podido conciliar trabajo y familia, lo hayan hecho a costa a costa del trabajo o de la familia de otras mujeres. La misma ministra del Sernam admite que pudo dedicarle tiempo a su trabajo porque además de tener una asesora del hogar (que es como sub-contratar servicios maternales), contaba con la ayuda de su madre y de su abuela. Es decir, tres mujeres dedicadas a la familia de una que trabajaba. Lamentablemente las hijas de la ministra no van a poder contar con su ayuda cuando a ellas les toque ser madres porque ese modelo no es sustentable.

Si el conflicto trabajo-crianza ha pasado en parte desapercibido hasta ahora es porque ha habido personas, en su mayoría mujeres, que han hecho de su profesión el cuidado de los niños pequeños. Pero no conozco ninguna mujer que esté feliz de que su hijo de seis meses esté en la sala cuna, menos todavía si es de la Junji. Además, si separar a las madres de sus hijos tan pequeños fuera inocuo, un postnatal tan largo sería innecesario y el debate no tendría sentido.

Evidentemente, también hay mujeres que tienen que trabajar para sacar adelante a su familia, pero por dura que sea su situación, ellas no experimentan el conflicto, porque claramente su trabajo es para su familia y no es un mundo distinto que necesite de conciliación. Lo que al final queda claro es que lo que es bueno para el cuidado del niño es malo para el trabajo de la madre. Quizás hacía falta una medida extrema como un posnatal de seis meses para darnos cuenta de esto.

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