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Juicio a Taringa

por 13 mayo 2011

Hace algunos días se hizo pública la decisión de la Cámara de Apelaciones en lo criminal donde se confirmó el procesamiento de los propietarios del portal Taringa! al considerar que serían partícipes necesarios en la difusión y reproducción de contenidos protegidos por derecho de autor. Se ha escrito mucho respecto del tema -y acá concuerdo con Mariano- utilizando argumentos falaces de un lado y de otro. Por un lado, es dudoso que Taringa! sea un pobre portal compuesto por contenidos de terceros, un páramo de la libertad de expresión, que de pronto se ve enfrentado a la maquinaria judicial y a la conspiración judeomasónica. Pero también es abusivo que se pretenda hacer responsables por default a los administradores de sitios web por hechos de terceros, incluyendo la criminalización por enlazar. Tengo la impresión que no se trata ni de una cosa ni de la otra.

Parto de la base que es repulsivo que se utilice la vía criminal para llevar adelante la persecución de ilícitos de derechos de autor. Este tipo de ilícitos (cuando existen) debieran resolverse en sede civil y salvo en hipótesis de excepción ser promovidas en sede criminal. No existen buenas razones para sostener lo contrario (¿cuándo ha sido un buen argumento cuando se trata de propiedad intelectual la razonabilidad? ;) ). También creo firmemente que -y no sólo por razones de texto legal- es insostenible considerar que enlazar por sí solo sea un acto que la ley reserve de manera exclusiva a los titulares de derechos. Considerar aquello supone prohibir casi todo lo que hacemos en internet, que se constituye, construye y define a partir de los enlaces.

Tomando lo anterior en cuenta, y que existen cien mil aristas sobre las que echar mano, tres ideas para debatir sobre el tema:

1) ¿Nos hemos preguntado cómo construye Taringa! su cadena de valor? Taringa tiene un muy documentado procedimiento para anunciantes y estudio de mercado respecto de quienes componen la audiencia del sitio. Conocen muy bien, en definitiva, lo que ofrecen y quienes son sus usuarios. Un conocimiento tan acabado debiera suponer que además saben qué es lo que la gente llega a buscar al sitio y cuáles son los artículos más visitados. Es en base a esto que generan publicidad. Si de las 10 fuentes de tráfico que llegan a tu sitio siete se refieren a contenido protegido (software, para ser específico), queda más o menos claro cómo es la construcción de la cadena de valor.

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2) El problema es y no es sobre libertad de expresión. Es, porque suponer la responsabilidad del intermediario supone una carga que muy pocos de nosotros podríamos soportar y, por tanto, supondría la desaparición de espacios que de facto se han transformado en un lugar para ejercer la libertad de expresión. Si en nuestro sistema fuéramos responsables por regla general de lo que terceros hacen en nuestras plataformas, ¿Quién de ustedes estaría dispuesto a correr el riesgo de inventar el próximo Facebook?. No es, porque es posible presumir fundadamente que los administradores sabían -y poco han hecho, porque les conviene- del tipo de contenidos ilícitos circulan en el sitio. ¿Ejemplo? Ojo con los keywords según Alexa y esta categoría.

3) Taringa! es un ejemplo feroz de doble estándar de nuestros legisladores y de la industria. De los primeros, porque muchas de nuestras leyes que aplican a internet son aprobadas por ellos a propuesta de poderosos lobbys que pretenden, a través de leyes como las de derecho de autor, mantener sus cuotas de mercado en el mundo digital. El caso de la industria discográfica es de manual. En Chile, sin ir más lejos, todavía algunos representantes de la industria lloran por los pasillos por no haber instaurado un sistema de notice&takedown privado como el de la DMCA. Pero también habla del doble estándar es la industria. Los mismos que rasgan vestiduras respecto de la piratería y de la responsabilidad de estos prestadores de contenidos son quienes se anuncian en él cuando existen beneficios comerciales. ¿No me creenMiren este ejemplo.

De todas maneras no me malinterprenten. Este no es un artículo contra Taringa. Me parece más bien que en la discusión se están mezclando peras con cachalotes y creo que es un ejercicio interesante poder despejar las variables y hablar en serio -no eliminando enlaces- respecto de la responsabilidad civil que le compete a este sitio en particular en la guerra por la piratería.

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