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La traición de Alinco

por 24 mayo 2011

Una llamativa ofensiva ha iniciado el diputado de Aysén, René Alinco, a raíz de la aprobación del estudio de HidroAysén.  Su libreto no varía mucho del que sigue su último nuevo amigo, el vicepresidente ejecutivo de la trasnacional, Daniel Fernández: que el imperialismo ecologista quiere salvar las plantas y los animales en desmedro de los pobres, y que algunos dirigentes se estarían enriqueciendo con la defensa de la Patagonia.

Nada sobre los más de los tres mil ayseninos que marcharon por Coyhaique en rechazo al proyecto que él apoya, nada sobre las pifias generalizadas que se ganó el último 1 de mayo en el acto central de la CUT, nada sobre los pobladores que en la región no tienen acceso al agua porque HidroAysén y otras eléctricas bloquean sus solicitudes.

Debo decir que siento un contradictorio orgullo por la responsabilidad que el congresista nos endilga a sólo un par de personas por el 74 % de rechazo nacional y el 75 % regional que tienen las represas que él defiende.  Debemos ser fenomenales quienes estamos en esto desde antes de que existiera la campaña Patagonia sin represas, cuando participábamos con las puras ganas en los temas ambientales, sociales y ciudadanos que considerábamos relevantes para la región.  Algo que no pueden decir sus nuevos amigos, a quienes el interés por Aysén sí que les poseyó recién cuando firmaron sus contratos de trabajo.

Sobre los oscuros motivos que, según el diputado, tendríamos algunos, preciso remontarme al año 2005.  Por la época me desempeñaba como periodista de la seremi de Gobierno, en la administración Lagos.  En ese entonces, siendo funcionario público pero a la vez ciudadano, tomé dos importantes decisiones: el rechazo –junto a muchos otros- a la imposición de proyectos de represas en Aysén y el apoyo a René Alinco como candidato al Parlamento. Ambas decisiones ad honorem, por cierto.

Mis razones para apoyarlo fueron tres: Porque creía (y sigo creyendo) en la necesidad de que los trabajadores –y no sólo profesionales y empresarios- tengan uno o varios escaños en el Parlamento. Porque los temas que impulsaba yo creía eran importantes.  Y porque era uno de los pocos que se atrevía a emplazar a quien reinaba en ese entonces en Aysén: el senador Adolfo Zaldívar.

Tal decisión tuvo sus costos. Mal que mal el intendente de la época era DC –al igual que mi jefa- y su candidato era el empresario Eduardo Santelices. Estos dos temas -la oposición  a las represas y el díscolo apoyo político- me pasaron la cuenta. Salí del Gobierno en febrero de 2006, 11 días antes de asumir Bachelet. Pero esto es sin quejarse.  El intendente tenía la atribución para tomar tal decisión y no seré yo quien lo discuta.   Por lo demás, fue la oportunidad para destinar mis esfuerzos al trabajo socioambiental que venía desarrollando ciudadanamente desde hace bastante tiempo, antes incluso de Alumysa. Donde, dicho sea de paso y ante las acusaciones de “enriquecimiento en dólares” que ha hecho el parlamentario, debo señalar que desde ese entonces mis honorarios mensuales no superan el 1 % de los de su nuevo amigo, Daniel Fernández.

En el punto de los ingresos, hay algo que aclarar. Sobre las planillas acusatorias que enarbola el diputado fiscalizador, baste concluir que se las debe haber facilitado HidroAysén o sus también aliados de El Mercurio, donde como nunca antes le dedican planas completas a la luz de su apoyo a la trasnacional HidroAysén, familia Matte incluida. Así no nos sorprendería verlo pronto como panelista de Mega e invitado especial de la Sofofa y la CPC en Casa Piedra o en el Icare, o incluso como nuevo rostro publicitario de la sociedad entre Endesa y Colbún.

Sobre esos miles de dólares que recibirían personalmente dirigentes como Patricio Rodrigo, Sara Larraín, Juan Pablo Orrego o Peter Hartmann, Alinco comete un error de base. Las organizaciones ejecutan sus acciones con proyectos, y buscan legítimamente estos financiamientos en distintas fuentes; el Estado, fondos nacionales e internacionales.  Y claro, cuando son recursos internacionales éstos llegan en dólares. Su acusación es tan equivocada como creer que Benito Baranda sería dueño personalmente de todos los millones de pesos que dejamos en los supermercado en beneficio del Hogar de Cristo.

Ahora, debo hacer otra acotación. En estos momentos tengo en mi bolsillo izquierdo un cheque en dólares por dos artículos que publiqué en la revista Nature en enero de este año, y por la misma fecha me hicieron, también en dólares, una transferencia por otro trabajo que publiqué para la revista Science. Fueron crónicas sobre el didymo, los glofs y microbios extremófilos descubiertos en la Antártica. Según la tesis mencionada, ahora sería parte del imperialismo periodístico internacional.

En todo caso, lo que René no entiende es que la crítica que le ha hecho la gente no es por su actual postura pro HidroAysén. Es precisamente por la vuelta de chaqueta que tuvo entre la elección de diciembre de 2009 y hoy, donde los únicos hechos importantes han sido la asunción del PPD Daniel Fernández en la vicepresidencia ejecutiva de HidroAysén y la llegada de Piñera  a la presidencia.

Recordemos lo que dijo el 9 de diciembre de 2009: “Así como se están dando las cosas, y viendo que no se está respetando las normativas ambientales vigentes, mi posición es estar absolutamente en contra de la construcción de represas en Aysén… No voy a permitir que vengan a contaminar nuestra región así como así”. Las elecciones fueron sólo 4 días después, obteniendo el diputado obrero 9.381 votos, mientras que la PS Viviana Betancourt  8.355.  ¿Cuántos de los 1.026 votos de diferencia fueron de personas que creyeron en su rechazo a HidroAysén? ¿Cuántos de ellos forman parte del 75 por ciento de ayseninos –según las últimas encuestas- que rechaza las represas? ¿No tienen razón para sentirse traicionados? Algo que, en todo caso, a mí particularmente no me ocurre, ya que no le di mi preferencia en esa segunda ocasión.

De ahí viene la molestia con el, como dice un amigo, virtual ex diputado en ejercicio.  Molestia que, dicho sea de paso, no justifica agresión alguna a su persona ni a sus bienes, ni a los de nadie. No es que a la gente le complique que él diga defender a los pobres -que capaz que lo crea- apoyando a una trasnacional cuya controladora Endesa tiene un oscuro pasado en el Alto Bíobío, sino porque los ciudadanos tienen memoria. Y esa gente no olvida que días antes de la última elección, René Alinco dijo estar en contra de HidroAysén.

(*) Texto publicado en El Quinto Poder.cl

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