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Panel de expertos: ¿currículum o prontuario energético?

por 1 junio, 2011

Panel de expertos: ¿currículum o prontuario energético?
Cual más cual menos, todos comparten la obsoleta percepción ideológica del: “más vendo más gano” subyacente al desarrollo eléctrico chileno y de infaustos resultados tanto técnicos, económicos como ambientales. Todos comparten una visión de megaproyectos basados en la expansión física del sistema que garantiza una crisis cada 4 años y que es pagada por los usuarios y el medioambiente.
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Una de las medidas centrales anunciadas por el Presidente y pregonada por el Ministro nuclear (Golborne) es la creación de un panel de expertos que diseñen la política energética para Chile al 2030.

Lo primero, se debe destacar el reconocimiento implícito al hecho de que Chile carece de política energética. Pero hilando un poco más fino, en realidad lo que quieren decir es intentar definir una política eléctrica y no energética. Esa ha sido la tónica. Hablar de lo segundo cuando en realidad lo que les importa es lo primero. Ello porque hablar de electricidad es hablar de minería (70% de la demanda eléctrica proviene de esas empresas  intensivas en energía); es también hacer un guiño a los sectores más rentables de la bolsa (las eléctricas) y a un sector generador de rentas extraordinarias del orden de 1,6 mil millones de dólares al año. (Cruzat, PUC, 2008).

¿Y qué pasa con el resto de la energía?, ¿qué pasa con el petróleo y sus derivados?, ¿con la leña y el carbón que conforman más del 80% de la matriz energética? Estos debates parecieran no tener cabida en la estrategia del gobierno. No obstante el aumento de los precios del petróleo y derivados es sostenido, la concentración se agudiza; el precio de la leña también crece, y es causante de más de una veintena de ciudades y localidades del país declaradas zonas saturadas o latentes. Esto último, causa un alto costo sobre la salud pública y privada por más de 380 millones de dólares al año (CNE, 2008). En resumen, el Presidente habló de electricidad y no de energía, habló sólo del 14% de la matriz chilena. Una grave omisión.

En realidad este Comité de Expertos es una maniobra distractora. Se caracteriza por un profundo carácter antidemocrático y de compromiso ideológico con la gran empresa y con quienes manejan el negocio eléctrico. Pero para peor, refleja la preocupante falta de visión y de prospectiva especialmente al compararla con la que tienen los países que con inteligencia y responsabilidad enfrentan los desafíos energéticos en el mundo.

La segunda característica tiene que ver con la composición del Comité de Expertos. Éste está compuesto “por los mismos de siempre” más lavadores de imagen: desde ex ministros, buenos amigos y dilectos asesores de las eléctricas, lavadores(as) ambientales de rostros sucios de eléctricas, firmadores de racionamientos eléctricos y hasta conocidos pro-nucleares.

Los académicos que se incluyen carecen de publicaciones o compromisos con proyectos energéticos de política pública o ciudadana. O sea un Comité a la pinta de las empresas eléctricas y de sus empleadores gubernamentales y/o patronales.

Los miembros de este Comité de Expertos comparten algunas singularidades: ninguno de ellos levantó la voz por la centena de térmicas instaladas y que el ministro nuclear y el propio Presidente reprocharon a la Concertación. Al contrario, algunos de estos expertos las alentó. Ninguno ha reprochado tampoco el aumento de tarifas y las ganancias extraordinarias de las empresas eléctricas (simultáneamente pues son las dos caras de la misma moneda). ¿Cómo justificar lo que hizo el ministro nuclear para juntar tal ramillete, siendo que su preocupación es erradicar la pobreza en Chile y que no existe prueba alguna de que a este selecto grupo de expertos les haya importado el tema durante años o peor aún, en décadas? Acorde a un estudio que elaboré para el Ministerio de la Presidencia en 2008: “entre 1996-2006 en los quintiles más pobres,  el peso de la energía no sólo aumenta más que en el resto, sino que además, el crecimiento en el costo de la energía no es compensado por el aumento de los ingresos que los sectores vulnerables percibieron en el mismo periodo. En el periodo analizado la participación de la energía en el presupuesto de los quintiles más pobres pasó de un 7% a casi 12 % y hasta un 20% de considerarse la leña”.

Cual más cual menos, todos comparten la obsoleta percepción ideológica del: “más vendo más gano” subyacente al desarrollo eléctrico chileno y de infaustos resultados tanto técnicos, económicos como ambientales. Todos comparten una visión de megaproyectos basados en la expansión física del sistema que garantiza una crisis cada 4 años y que es pagada por los usuarios y el medioambiente.

Las tareas encargadas a este Comité de Expertos ya están hechas. Lo que en realidad se busca es generar un equipo que justifique decisiones ya tomadas y luego, argumentar y “demostrar” en seminarios, publicaciones y eventos pomposos, lo atinado y meditado de sus mega opciones. Es más, la constitución de este Comité es pantalla para justificar los 10 mil a 15 mil megawatts que según “ellos” se requiere. Todo con el afán de, eventualmente, justificar cualquier mega opción, incluida la nuclear.

El ministro nuclear dijo además tener un firme anhelo por impulsar las energías renovables. Su intención no está en duda pero lo que preocupa, es con qué velocidad llegaremos a cumplir esos anhelos: ¿20% al 2020? Con esto, simplemente no alcanza, sentenció. El mundo desarrollado superará ampliamente ese porcentaje de renovables, tanto por un tema de seguridad de suministro, como por compromisos relacionados con el cambio climático, porque la disminución de costos es dramática o incluso porque políticamente han determinado que son la opción más importante para reemplazar la opción  nuclear y la de hidrocarburos en lo que a demanda de electricidad se refiere. Si los casos de Suiza, Alemania e Inglaterra no gustan al gobierno por tratarse de países ricos, que se pueden dar estos lujos, según ellos, existen otros casos. Tomemos el de Japón (post Fukushima, pues cerrará sus plantas nucleares), al 2030, las renovables contarán por 40 o 50%.

China destinó US$ 56 mil millones de inversión en energías renovables el 2009 y lidera las inversiones en estas energías en el mundo (Richard Black, BBC News) y su objetivo ahora es adelantar las metas -sólo en eólicas- que se habían propuesto al 2020 de 30 GW. En el escueto marco antes descrito la propuesta de US$85 millones proclamados por el Presidente Piñera como el gran apoyo a las renovables, es una broma de mal gusto.

En realidad este Comité de Expertos es una maniobra distractora. Se caracteriza por un profundo carácter antidemocrático y de compromiso ideológico con la gran empresa y con quienes manejan el negocio eléctrico. Pero para peor, refleja la preocupante falta de visión y de prospectiva especialmente al compararla con la que tienen los países que con inteligencia y responsabilidad enfrentan los desafíos energéticos en el mundo. Por último, ¿sabían que ya existe un Panel de Expertos Eléctricos pagados por las empresas eléctricas, pero que trabajan supuestamente para el Estado? Cierto, tiene un rol algo distinto (solucionar controversias en relación al marco normativo y actuar de empresas), pero ¿no será como mucho crear otra entidad casi similar, que lo único que agrega es, supuestamente mirar el largo plazo?  No, decididamente, quienes se presten para formar parte de este Comité no engrosarán su curriculum sino su prontuario.

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