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Tolerancia Mil

por 2 junio, 2011

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Anoche un terrorista iba a poner una bomba en un banco de Vicuña Mackenna, pero el artefacto le estalló entre las manos y en este momento se debate entre la vida y la muerte.

Pertenece a un grupo de extrema izquierda dedicado a una de las especialidades del sector, el terrorismo. En el llamado "Caso Bombas" la fiscalía puso a disposición del tribunal a quince sujetos del mismo grupo, pero el juez dejó libres a once. Más de un centenar de artefactos explosivos han sido colocados por ellos en los últimos años.

Un ex miembro del brazo armado del Partido Comunista, el FPMR, Axel Osorio, y la pareja de uno de los imputados en el mismo "Caso Bombas" se encontraban hoy en el recinto en que estaba internado el terrorista herido. ¿Qué prueba eso?

Él ya había escrito en un blog, hace seis años, "soy un anarquista". Nadie se preocupó, porque sólo tenía 17 años. Siguió siendo anarquista, sin que nadie se preocupara de él, hasta que le estalló la bomba entre las manos.

Carabineros, si no hubiera "tolerancia mil" para los extremistas de izquierda, debería haber previsto lo que iba a suceder... o algo peor: lo había controlado en la misma "casa okupa Sacco y Vanzetti" que es punto de reunión y refugio de terroristas. Tenía fotos de él participando en actos de apoyo a los imputados en el "Caso Bombas". Sabía que el sujeto estaba vinculado a cuatro situaciones ilegales: ocultamiento de identidad en un control de Carabineros (dio un nombre falso); en esa oportunidad halló en su mochila material con amenazas a la autoridad; se le comprobó el hurto de dos sprays en un supermercado; se acreditó su participación en desórdenes públicos y se le sorprendió hurtando una corchetera de tamaño mayor.

Es decir, era público y notorio que se trataba de un individuo dedicado al delito, tanto contra el orden público en general como al de carácter terrorista en particular. Pero estaba completamente libre.

Es que los grupos violentistas de extrema izquierda gozan de amplias garantías entre nosotros. Cualquiera puede filmar a los "encapuchados" lanzando "bombas molotov" (un delito terrorista), pero nadie los detiene. Todo el mundo los ve, menos la policía. Todo el mundo los ve llegar a los desórdenes, los ve incendiar y los ve irse. Todos saben quiénes son y a qué sector pertenecen (pista: uno al cual el Gobierno le ha dado una sede gratuita y le acaba de asignar otra).

¿Tolerancia cero con el delito y la violencia? No es verdad. Hay "tolerancia mil". Lo único que la gente de bien puede esperar es no estar cerca de donde estalle la próxima bomba.

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