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Movilizaciones y elecciones: HidroAysén y el 2017

por 3 junio, 2011

El mismo sistema binominal que se implementó para permitir que entre un tercio y dos quintos de los votantes pudieran proteger la mantención del modelo económico, ahora le permite a una proporción similar pero en el otro extremo, impedir proyectos y políticas de desarrollo económicamente necesarios.
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La importancia de los cálculos electorales de los líderes políticos en la actual coyuntura fue introducida por un comentarista en relación a la controversia por la ausencia de relato de la actual administración, al usar la frase de James Carville: “Es la economía estúpido”.

Lo hizo para argumentar que lo que verdaderamente importa electoralmente son los efectos de la política en el crecimiento y el empleo y de esto en los bolsillos de los votantes, por sobre al que puedan tener las conceptualizaciones ideológicas (relato). Una de las variables claves en el análisis político moderno es la importancia de los cálculos electorales en la conducta los líderes políticos, análogamente a como incide la búsqueda de lucro en las conductas empresariales. Cuando las recientes movilizaciones a propósito HidroAysén, han hecho patente el enrarecimiento del clima político en todos los sectores, creo conveniente destacar el efecto que pueden estar teniendo las consideraciones electorales de los principales líderes políticos. También apuntaré brevemente a como sobre estas consideraciones electorales, puede estar incidiendo la institucionalidad electoral.

El mismo sistema binominal que se implementó para permitir que entre un tercio y dos quintos de los votantes pudieran proteger la mantención del modelo económico, ahora le permite a una proporción similar pero en el otro extremo, impedir proyectos y políticas de desarrollo económicamente necesarios.

El que los principales senadores, ministros y especialistas electorales de la actual administración se hayan involucrado en el debate por la falta de relato y en la argumentación de la primacía de lo económico, es el mejor argumento de la importancia que se le asignan a los efectos de estas opciones sobre los resultados de las próximas elecciones presidenciales y parlamentarias. Así se explica el intento de llevar el debate a la economía por parte de algunos partidarios del actual gobierno. Para ellos, la clave del éxito electoral está en la buena administración económica y su meta es poder llegar al 2013 con una mayoría en base a una campaña pidiéndole a los electores que comparen su situación en ese momento, con la del 2009 y que repitan su voto.

A esta apuesta contribuyen los auspiciosos primeros cinco trimestres de la administración Piñera, donde la reactivación y el aumento del empleo se entienden como una consecuencia directa de la liberación del freno impuesto al dinamismo y la actividad durante  dos décadas de administración descreída y vacilante de la Concertación. Pero antes de jugarse a repetir la última elección, es conveniente recordar las condiciones específicas en que fue derrotada la coalición más duradera de nuestra historia republicana. Esto fue en una segunda vuelta, donde a los dos quintos que por dos décadas han mostrado ser ideológicamente fieles, se agregó un grupo de votantes que votó por MEO en primera vuelta y que en el pasado habían votado generalmente a favor de la Concertación.

Por otra parte, el que en la oposición (incluyendo concertacionistas, ambientalistas, comunistas y otros) estén convergiendo y prevaleciendo los intereses opuestos a HidroAysén, también es un reflejo de hasta dónde lo que importan son las consecuencias electorales de corto plazo. Las encuestas han mostrado que el tema es suficientemente complejo y que en las mentes de la gran mayoría de votantes sin formación especializada, han primado consideraciones ideológicas simples, pero equivocadas. Eso puede explicar la voltereta algo ridícula del ex presidente Lagos, así como también las curiosas declaraciones “personales” de los ex ministros concertacionistas supuestamente pro HidroAysén. No hay espacio para desafiar al sector más radical de la izquierda y el que el cargo más importante ocupado por un opositor, la Presidencia del Senado, la detente el propio senador Girardi, muestra hasta donde las cosas cambiaron para los otrora complacientes y flagelantes, o el clivaje pro y contra el modelo económico de mercado en la Concertación.

En síntesis, el mismo sistema binominal que se implementó para permitir que entre un tercio y dos quintos de los votantes pudieran proteger la mantención del modelo económico, ahora le permite a una proporción similar pero en el otro extremo, impedir proyectos y políticas de desarrollo económicamente necesarios. Esto por cuanto no se pueden implementar debido a que la conjunción de estrategias políticas de los actores claves lo impide, o al menos no lo potencia. Sin embargo, el binominal no es la única institución política que puede estar limitando el desarrollo económico. Hay algunos actores políticos muy relevantes para quienes las consideraciones respecto a las elecciones del 2013 no son lo único que importa. Este es el caso de todos aquellos cuya suerte política son completamente dependientes de la de Sebastián Piñera, como es por ejemplo la del Vicepresidente. Para ellos lo que más importa es la elección del 2017, toda vez que en Chile no hay reelección inmediata presidencial. Otra institución electoral que puede que haya llegado el momento de evaluar sus efectos.

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