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La Concertación no representa a la oposición

por 25 junio, 2011

La Concertación no es más que la reunión de los cuatro presidentes de partido, que han demostrado gran incapacidad para la autocrítica, mucho más para leer y comprender la realidad y, para qué decir, de plantear una visión política de futuro. Por lo demás, no sólo están aislados de los movimientos sociales, sino que también éstos los rechazan.
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En la última encuesta Adimark, de Mayo del 2011,  los cuatro partidos de la Concertación apenas alcanzaron el 23% de apoyo, y un abultado 65% de rechazo. Ante esta realidad, y proyectándolo  a las municipales del próximo año, parece evidente que cada uno de los partidos de la Concertación obtendría sus peores votaciones de su historia. Es posible, por ejemplo, que la Democracia Cristiana supere el 3% de los primeros años de la Falange , pero sí es seguro que estará muy por debajo de la peor votación del partido democratacristiano en las municipales de los años 60 (14,9%) – incluso podría llegar a tener menos del 10% -. Es cierto que en política, la muerte es muy difícil, pero su futuro cercano puede transformarse en una miserable existencia.

Entre tanta ceguera, al menos algunos dirigentes políticos de la Concertación se atreven a decir que “la Concertación como coalición política ya no tiene ningún sentido”, tal es el caso del diputado Fuad Chahín. Por su parte, Jaime Quintana, del PPD, es aún más certero: “La Concertación tiene un daño estructural que es irreversible”. Usando la palabra, puesta de moda por Pablo Longueira, esta combinación política carece de “relato”, lo cual significa la ausencia de ideas que la fundamenten actualmente, o que está en completa desnudez.

La Concertación no es más que la reunión de los cuatro presidentes de partido, que han demostrado gran incapacidad para la autocrítica, mucho más para leer y comprender la realidad y, para qué decir, de plantear una visión política de futuro. Por lo demás, no sólo están aislados de los movimientos sociales, sino que también éstos los rechazan.

De no declarar, de una vez por todas, la muerte de la Concertación es seguro que, a pesar de la incapacidad, desorganización y errores del gobierno y de la Coalición por el Cambio (57% de rechazo en la última Adimark),  la oposición va, derechamente, al despeñadero.

El tiempo también juega en contra, y si en este último semestre del año que comienza no existen acercamientos programáticos, y la búsqueda de entendimientos sobre la base de ideas y respeto mutuo, es poco probable que partidos como el PRO, el PRI, y otros, quieran aliarse a una combinación moribunda, que carece de ideas y proyecto país.

La Concertación no es más que la reunión de los cuatro presidentes de partido, que han demostrado gran incapacidad para la autocrítica, mucho más para leer y comprender la realidad y, para qué decir, de plantear una visión política de futuro. Por lo demás, no sólo están aislados de los movimientos sociales, sino que también éstos los rechazan. Y de camino dejan viudos y decepcionados a cientos de ciudadanos progresistas que ven como las cúpulas de sus partidos no los escucharon.

En las elecciones de concejales se aplica el método proporcional, por consiguiente es completamente innecesaria una falsa alianza de la oposición que, basada en la prepotencia y en los cálculos del pasado, los líderes de la  Concertación proponen,  un ilegitimo pacto electoral, sin ningún debate de ideas  y solamente en la búsqueda de ventajas electorales.

En ese escenario es perfectamente posible que, cada partido lleve su propia lista prohibiéndose los pactos electorales vacíos, y abriendo posibilidades a una libre competencia de ideas y proyectos.

En resumen, creo que debe construirse una oposición plural, más cercana a los movimientos sociales, con formas democráticas más participativas y que dé cuenta de un federalismo que permita a las regiones y provincias el poder para enfrentar y resolver sus problemas y que no sean absorbidas por el centralismo de la Capital.

Esa es la oposición que requiere Chile, con agendas de futuro, ofreciendo una alternativa que devuelva a la política su necesaria legitimidad para conducir los destinos de nuestras comunas y regiones.

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