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Nubarrones sobre Edinburgo

por 7 julio, 2011

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La reunión de los administradores de los más importantes fondos de inversión del mundo en la conferencia anual del CFA Institute, celebrada en Edinburgo en mayo del 2011, fue cubierta ampliamente por el editor del Financial Times, John Authers, en una larga nota que tituló "Una Tormenta en Ciernes", publicada en su edición del 12 de mayo del 2011.

Informan que el estado de ánimo de los inversionistas era muy depresivo, sin casi ningún sentimiento positivo. Consideran que las deudas públicas son un problema, que las políticas monetarias son un desastre, que los precios de materias primas son una traba al crecimiento económico. Y suma y sigue.

Lo único bueno que ven posible es una breve alza de las acciones si las compañías estadounidenses utilizan algo del efectivo en que están nadando ¡para recomprar sus propias acciones!

En una entrevista con John Authers publicada en el Financial Times del 16 de mayo del 2011, Russel Napier, un respetado historiador económico presente en la cita de Edinburgo, afirma que viene un tercer bajón en los mercados mundiales, después de los de 2000 y 2007, antes que el "ciclo secular del oso" iniciado entonces, llegue al fondo.

Napier pronosticó acertadamente la recuperación de los mercados accionarios a partir de marzo del 2009, pero ahora predice que van a perder al menos dos tercios de su valor actual antes de iniciar su nueva recuperación secular.

En su opinión, la causa principal de la recuperación a partir del 2009 fue que los gobiernos intervinieron entonces muy decisivamente para combatir la deflación. Es primera vez en la historia, dice, que el presidente de la Reserva Federal estimula por TV a los inversionistas a confiar en activos riesgosos. El estímulo estadounidense rebotó en los mercados emergentes, provocando alzas en materias primas, monedas, acciones y casi todo, lo que ha llevado a estos gobiernos a aplicar políticas contractivas.

Su pronóstico central es que viene un tercero y masivo shock deflacionario mundial. Constata que en la parte más baja de la caída anterior, en marzo del 2009, el valor de las acciones no bajó lo suficiente para tocar el fondo del ciclo secular "del oso" en curso iniciado el 2000. Apenas llegó a niveles históricos promedios, bien medido por la relación precio / utilidad.

Cuando se topa fondo de verdad, dice, sencillamente los inversionistas no quieren más. En este caso, en cambio, el Presidente de la Reserva Federal, Ben Bernancke, los ha venido "coimeando" para que continúen jugando y lo han hecho. En el fondo del "mercado secular del oso," dice, la portada del Financial Times anunciará la muerte del mercado accionario... y ese será el momento para comprar.

En su opinión, el mundo emergente ha venido tirando del mundo durante los últimos quince años, en parte significativa mediante su gigantesco subsidio al crecimiento en base a deuda de los EE.UU., al invertir sus excedentes en bonos del Tesoro. Cuando dejen de hacer esto y suban las tasas de interés reales en los EE.UU., afirma, ello se verá más claro.

El reportaje incluye además una entrevista de John Authers del Financial Times a Felix Zulauf , ex jefe de administración de activos del banco suizo UBS. Cree que está llegando al final la primera etapa de la recuperación y entrando a un intermedio, con nubarrones cerrándose sobre el paisaje económico y los mercados entrando en un período turbulento en los próximos meses. Considera que los más afectados serán las materias primas y en particular ¡el cobre!

Conocido por su apreciación del comportamiento cíclico de los mercados, Zulauf identifica como causantes las políticas contractivas en las economías emergentes, que están preocupadas por la inflación y al mismo tiempo ralentizándose. Por su parte, el mundo desarrollado aparece fragmentado, con los EE.UU. un poquito mejor pero con una situación de empleo lejos de robusta y crecimiento de los ingresos reales de apenas uno por ciento. El reciente estímulo de la extensión de la rebaja de impuestos a las ganancias de capital estimula algo pero no suficiente.

Europa se encuentra con bastante seguridad en camino a una doble caída y se ve peligrosa. Alemania ha estado mejor, pero es una economía exportadora que depende de las otras economías europeas periféricas más que de China y las segundas están en recesión.

Aprecia un enorme frenazo en China donde las políticas se están apretando y hay una importante sobreinversión inmobiliaria, lo que acarreará un frenazo "dramático" en la construcción. Esto se extenderá hacia el año venidero porque quieren bajar sus tasas de inflación.

Las monedas emergentes han subido y pueden hacerlo un poco más, pero el dólar ha bajado demasiado y probablemente se va a corregir al alza. Todo lo anterior probablemente llevará a partir de algún punto del 2012 a políticas más expansivas tanto en el mundo emergente como desarrollado. En ese momento, volverán a apreciarse las monedas emergentes.

Piensa que el sector de commodities es el más expuesto en la presente coyuntura y sufrirán más, particularmente los metales base que incluyen el cobre, pero todos en general. Ha experimentado una entrada masiva de dinero, de inversiones y se encuentra tan sobrecalentado, que cuando se aprecie una ralentización de China y las economías emergentes, será el sector más herido.

Si este escenario es correcto, opina que para protegerse hay que reducir posiciones en cobre y los commodities en general, defensivo en acciones y ciertamente lejos de las acciones de recursos naturales. Piensa que en los próximos años los binos se ven "terrible," porque Bernancke está haciendo lo contrario de Volcker en los años ochenta, que fortaleció la moneda y subió las tasas, mientras ahora el torrente de dinero generará tasas reales negativas por años y eventualmente una baja del dólar y alza en la inflación y esto es muy malo para los bonos.

En conclusión, dicen los comentaristas del Financial Times, por ahora, los inversionistas van a comprar tierra, en cualquier parte. Según uno de ellos, la tierra de Iowa en los EE.UU. es tan obscura y apetitosa que parece chocolate y dan ganas no solo de comprarla sino ¡de comérsela!

¡Cómprate una parcelita Willy!

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