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El dedazo: la neo dictadura chilensis

por 29 julio, 2011

La dictadura perfecta diseñada por los gremialistas sigue casi intocada. Sólo se modificó el 89 la prohibición al PC y el 2000 los senadores designados “de antes”, porque ahora el 15% de la Cámara Alta serán senadores del dedazo de una cúpula partidista de veinte miembros.
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La primera noción de los políticos la tuve a los ocho años en Pichilemu cuando al balneario llegaron en tren comités con  afiches de los candidatos para una elección complementaria de senadores; había muerto el senador DC José Isla, y los habitantes de O´Higgins y Colchagua fueron convocados en 1972 a optar entre el candidato de la UP, Sergio Gutiérrez, y el  promotor de la Reforma Agraria, el demócrata cristiano Rafael Moreno, quien resultó electo con el 54%, apoyado por la propia derecha que le tenía urticaria por la expropiación de fundos, pero que se habían aliados en la CODE contra Allende.  Fueron las últimas: vino la dictadura y ahora el imperio del dedazo.

Chile, como lo señala el malestar profundo, ha empeorado y va en regresión histórica. El mismísimo Diego Portales consideraría una exageración criolla las nuevas prácticas políticas chilenas, heredadas de la dictadura y afianzadas en maquillajes con retroceso, como la designación ya “masiva” de senadores en el Gabinete y el dedazo de los partidos para designar al sucesor.

La dictadura perfecta diseñada por los gremialistas sigue casi intocada. Sólo se modificó el 89 la prohibición al PC y el 2000 los senadores designados “de antes”, porque ahora el 15% de la Cámara Alta serán senadores del dedazo de una cúpula partidista de veinte miembros.

La supuesta “democracia ejemplar”  de América Latina debió ser mejorada por las luchas de grupos sociales y miembros progresistas de sus elites. Fue la única manera de cambiar una pseudo democracia de hombres ricos (voto censitario), centralista y oligárquica: liberales y federales con las guerras civiles del 1851 y 1859 lograron la apertura liberal  y la democracia municipal, mutualistas y obreristas con Recabarren  se opusieron a resabios del voto censitario, las sufragistas alcanzaron recién en los años 40’ el voto femenino (Amanda Labarca, Elena Caffarena, María de la Cruz), Frei y Allende rebajaron la mayoría de edad a los 21 años y permitieron el voto de analfabetos (muchos campesinos); la Constitución del 1925 estableció un sistema de elección del Congreso proporcional, permitiendo la representación adecuada de minorías.

Hoy el colapso democrático es total; el reino el duopolio, vota menos de la mitad de los que pudieran hacerlo, no termina de aprobarse la inscripción voluntaria, sigue la designación de gobiernos regionales, no hay facilidades a plataformas de independientes ni siquiera en las elecciones municipales ( se les impide asociarse en lista de concejales), se persigue a los disidentes de partidos (aunque renuncien a ellos por causas éticas profundas), no votan los chilenos en el extranjero, no hay cuotas para mujeres e indígenas, no hay primarias obligatorias, los partidos se  convierte cada vez más en clanes y camarillas, no hay primarias obligatorias, ni plebiscito vinculantE, ni elecciones complementarias cuando los parlamentarios mueren o van al Ejecutivo: ¿No es acaso un  neo autoritarismo?, ¿Se construye fraternidad en un país que teme al otro y a su opinión informada?

En el Congreso duerme la propuesta de la Comisión de Cambio del Régimen Político que se encabezó con ME-O, Sule, Escobar,  Alinco y Saffirio. No cuajan las promesas piñeristas de elección de gobiernos regionales, inscripción automática y voto de los chilenos en la diáspora. No se oye a las miles de iniciativas ciudadanas pro plebiscitos, como la del doctor Condeza desde Concepción, ni la voz de la calle de las nuevas generaciones.

La dictadura perfecta diseñada por los gremialistas sigue casi intocada. Sólo se modificó el 89 la prohibición al PC y el 2000 los senadores designados “de antes”, porque ahora el 15% de la Cámara Alta serán senadores del dedazo de una cúpula partidista de veinte miembros. México, el país del laberinto de la soledad para Octavio Paz, logró su apertura democrática y se amplió la democracia, superando el dedazo. Chile va para atrás y la legitimidad se deteriora.

Al parecer, el único camino para el cambio es reunir dos millones de firmas,  el 25% de los inscritos, para lograr sensibilizar a los amos del poder…o crear una nueva Convergencia Social por la Fraternidad, de partidos y movimientos sociales plurales, que sean mayoría sustancial para hacer transformaciones que devuelvan valor a la política y se supere la neo/dictadura neoliberal, centralista y oligárquica.

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